¿Qué debe hacer el Gobierno?

18 de junio, 2018

Por la suba del dólar, aumenta la competitividad

 

Por Alejandro Radonjic 

 

¿Cómo estabilizar expectativas y ponerle un piso a la crisis? La pregunta del momento. En Casa Rosada no encuentran la vuelta y tampoco queda claro qué rumbo elegir porque las “soluciones” previas no parecen surtir el efecto esperado.

 

El Economista dialogó con varios expertos para sondear sus ideas y escuchar sus propuestas para enderezar el barco en el corto plazo. Todos coincidieron: las expectativas son claves. El enigma es el cómo. A continuación, sus visiones.

 

Miguel Zielonka Econviews

 

“En mi opinión, los acontecimientos de las últimas semanas han sorprendido a muchos (me incluyo) y, cuando uno enfrenta una situación inesperada, la reacción primitiva es buscar refugio. El termómetro de ese repliegue es la cotización del dólar. El valor del dólar se mueve en estos últimos días más al ritmo psicológico de la incertidumbre que en respuesta pura a la oferta y la demanda por fundamentos económicos”, dice Miguel Zielonka en diálogo con El Economista. Agrega: “El Gobierno tomó el costo político de buscar el apoyo del FMI y está haciendo cambios en el gabinete. Todas estas iniciativas apuntan a restablecer la confianza. Hasta ahora, el resultado no fue contundente. La economía no es una ciencia exacta. Hay equilibrios múltiples que dependen de las expectativas y una buena noticia a priori puede pasar inadvertida si el mercado no confía”. La clave, hoy, es el mercado de cambios. “La clave hoy es dar en la tecla con la estabilización del mercado cambiario. El comienzo de las licitaciones de dólares provenientes del acuerdo con el FMI y el cambio en el Directorio del BCRA son candidatos a ese punto de inflexión, pero el proceso de recuperar la confianza perdida tomará su tiempo y requerirá de una cuota de suerte: que los emergentes, y especialmente Brasil, no nos traigan nuevas malas noticias que presionen adicionalmente al peso”, dice

 

Martín Alfie Radar Consultora

 

Martín Alfie también pondera con importancia a los factores exógenos. “No pareciera que quieran o puedan intervenir directamente para estabilizar el tipo de cambio porque, como indica el acuerdo con el FMI, están dejando flotar el peso. Si es sí, la estabilización sería cuando el mercado considere que es caro y aparezcan ofertas o baje la demanda. La otra es que haya un cambio de humor de los mercados por algún evento, por ejemplo volver a emergentes y se reinicie la entrada de dólares, pero ya es exógeno”, dice. ¿Y cómo sigue la película después? Porque, luego de pasado el huracán, hay que hacer el conteo de los daños. “No creo que venga un plan de crecimiento. La apuesta es la estabilización y que crezca la inversión por la mayor confianza, como dice la carta de intención”. Asimismo, “una reapertura de paritarias podría morigerar algo la situación, pero igual la caída de salario real va a ser fuerte en 2018”. Por último, dice: “No veo medidas heterodoxas en la Cuenta Corriente y tampoco un acuerdo de precios: ya ensayaron algo con combustibles y agrandaron Precios Cuidados. No sé si hay mucho más espacio”.

 

Gabriel Caamaño Gómez Consultora Ledesma

 

“El mercado de cambios es una de las cajas de resonancia de la economía, y es la primera que mueve. Y la volatilidad allí está reflejando que las expectativas de inestabilidad macroeconómica no se han reducido todo lo que se especuló en la previa con el acuerdo con el FMI. El acuerdo te dio financiamiento y permitió introducir correcciones en el plan o esquema de política económica, que mejoraron su consistencia. El costo se pagó asumiendo desafíos mayores y cediendo discrecionalidad”, dice. Agrega: “Ergo, si a pesar de tener buena parte del financiamiento y un mejor plan, las expectativas de inestabilidad no ceden, es porque a) el mercado no confía en la capacidad de los intérpretes; b) el mercado no cree que esos desafíos puedan ser alcanzados sin una crisis, en forma ordenada y c) el mercado no cree en el esquema. El Gobierno, como no podía ser de otra manera, se inclina por la primera opción y empieza a cambiar nombres. La segunda no deja mucha salida. Y la tercera, que sería ir por una ajuste aún más abrupto, parecería que abortaría sus aspiraciones políticas”, dice ante El Economista.

 

Guido Lorenzo ACM

 

“Sin acceso a mercados, no va a ser posible la estabilización. Argentina tiene que demostrar que puede financiarse en los mercados a tasas razonables y que ese flujo de dólares financie la demanda. La otra opción es estabilizar por las malas: dejar que el tipo de cambio sobrreaccione para licuar. Hacia esa última opción va la cosa, me parece: hacia un overshooting que aleje a los compradores. El problema es que eso trae consecuencias sobre la economía real. No podés intervenir y la tasa de interés no son muy efectivas, y además son perjudiciales: están quebrando empresas o entrando en concurso y el descuento de cheques se acorta y se hace a tasas estratosféricas. Más tasa puede traer más problemas”, dice Lorenzo. ¿La licitación de hoy servirá? “Si es percibida como una licitación bien hecha y en donde el mercado poner voluntariamente los fondos, sí. Si es percibida como que son amigos tuyos y está armado a medida, no. Tengo la esperanza que sea una licitación abierta, transparente y de mercado”, sentencia.

 

Julio Piekarz Ex BCRA

 

“El problema que tenemos es que la economía no tiene un vector de precios. Los principales objetivos acordados con el FMI van a empezar a vencer en 2-3 meses y, sobre todo, en 2019. El dólar tuvo un aumento muy importante en los últimos meses y todavía está transmitiendo el pass-through a los precios. La inflación está muy alta y las paritarias, muy probablemente, se van a reabrir. Los precios están en una situación de indefinición y hay volatilidad con las expectativas de inflación, que van desde 27% hasta 32%. Así, es muy difícil estabilizar el mercado y, además, hay limitaciones para la intervención por el FMI y porque tampoco hay tantas reservas que se puedan usar contra pesos”, dice Julio Piekarz. “Se pueden hacer cosas igualmente desde el BCRA pero, sobre todo, hay que estabilizar las expectativas más generales de precios, y eso no se va a ser de un día para otro”, agrega y dice que $30-32 es un tipo de cambio razonable, “aunque no necesariamente de equilibrio, que es un tema muy discutible”. Además, dice: “Es necesario que vuelva el financiamiento para Argentina porque, con el FMI, no alcanza. Por último, deja una recomendación concreta “y fundamental”: “Hay que salir a absorber dinero. Desde que empezó el último capítulo de la corrida en mayo, la base monetaria subió. Normalmente, cuando hay corrida, la sola venta de dólares absorbe dinero y uno, generalmente, absorbe más para que haya menos pesos. Pero eso no pasó y una razón es la enorme cantidad de Lebac y el retiro de los inversores de esos instrumentos”. Concluye: “El FMI obligó al Gobierno a dar varios pasos adelantes y darle más consistencia a sus políticas, pero hay que ir más allá: hace falta un plan consistente, creíble y con ejecución inmediata”.

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