Hablemos de productividad

“Consolidar la reciente recuperación del crecimiento en Argentina va a requerir esfuerzos coordinados en todos los frentes”, dice Daniel Gómez Gaviria

 

El léxico de la discusión económica vernácula tiene una sobreponderación de palabras negativas que, lógicamente, no son otra cosa que el emergente de los trastornos (algunos ya erradicados por el mundo) que aún aquejan a nuestra economía. Ejemplos sobran: inflación, FMI, default, déficit y demás. Y, por otro lado, faltan las palabras virtuosas, y necesarias, para dar vuelta esa página. Una de ellas, debatiblemente está entre las más importantes, es la productividad. ¿Y por casa cómo andamos?

 

Sobre esa cuestión pivotal y micro (pero con impacto macro) escribió Daniel Gómez Gaviria (Banco Mundial) en el siempre recomendable blog Foco Económico. “La agenda microeconómica, enfocada en mejorar la productividad, la reasignación eficiente de recursos productivos hacia empresas y sectores más eficientes, y estrategias para aprovechar la capacidad científica y el capital humano de Argentina, pueden sentar las bases para que las empresas se beneficien de la integración en la economía global, consolidando crecimiento, reducción de la pobreza y prosperidad compartida”, escribe.

 

 

“La persistencia de desequilibrios macroeconómicos con déficit de cuenta corriente y comerciales, implican que Argentina enfrenta el desafío de generar más oferta exportable, tener más empresas exportadoras y empresas que exportan más volúmenes y valores a más destinos. Desde 2006, el número de empresas exportadoras ha disminuido”, agrega y dice que la cantidad de empresas que exportan ha caído desde 2006.

 

Más allá de cierta reversión de ese declive, “Argentina necesita más empresas, más empresas exportadoras y un sector productivo más diversificado para aumentar el crecimiento económico y consolidar la reducción de la pobreza”. Más del 80% de las empresas en Argentina son micro y pequeñas empresas, apunta. “Sin embargo, la mayoría del empleo formal es generado por las pocas grandes empresas”, dice.

 

Además, dice Gómez Gaviria, “la producción se concentra en el comercio minorista, la agricultura y algunos sectores manufactureros, y se localiza principalmente en la provincia de Buenos Aires, CABA, Córdoba, Santa Fe y Mendoza”.

 

 

Ese cuello de botella es complejo “y pocas firmas logran crecer de manera sostenible”. Por caso, después de cinco años de existencia, la mayoría de las micro, pequeñas y medianas empresas continúan clasificadas en la misma categoría. “Esa lenta recuperación se refleja en la pequeña proporción de empresas de rápido crecimiento, que son las que generan la mayoría del nuevo empleo privado”, agrega.

 

La distribución de tamaño empresarial para empresas exportadoras es aún más sesgada, con unas pocas grandes empresas representando el grueso del valor exportado y más barreras a la entrada de nuevas empresas y empresas más pequeñas al mercado exportador.

 

Las encuestas empresariales del Banco Mundial, agrega, dan algunas indicaciones del tipo de barreras que impiden el crecimiento empresarial en Argentina. La última encuesta muestra que la productividad en Argentina ha estado cayendo durante los últimos diez años para todo tipo de empresas. “Las más productivas son más resistentes a los shocks, pueden generar más empleo, pueden convertirse en exportadores y participar en la economía global y las empresas más productivas pagan salarios más altos”, dice Gómez Gaviria.

 

Los retos

 

¿Hacia dónde debiéramos ir? “Consolidar la reciente recuperación del crecimiento en Argentina va a requerir esfuerzos coordinados en todos los frentes para liberar la capacidad productiva de las empresas: política comercial, política de competencia, políticas de atracción de inversiones, políticas de ciencia, tecnología e innovación que faciliten la absorción y uso de tecnologías y reformas microestructurales orientadas a la mejora del entorno empresarial y de inversión”, dice Gómez Gaviria. “Muchas de las reformas recientes buscan mejoras en cada una de estas áreas, pero a futuro, la formulación y diseño de políticas de productividad requerirá la generación de mejores datos a nivel de empresas—datos longitudinales a nivel de empresa—que permitan un análisis más detallado de las fuentes de cambios en productividad y las barreras que impiden su crecimiento”, dice. El futuro ya llegó.

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