Será un 2º semestre complejo para las pequeñas empresas

El consumo se resentirá por la devaluación, los mayores costos y el encarecimiento del crédito

 

Ya está dicho: por donde se mire, esta vez la promesa de la llegada del segundo semestre provoca más miedos que esperanzas. Entre las que más tiemblan están las MiPyMe, que ven llegando desde el horizonte los nubarrones de una posible recesión, acompañada de una caída fuerte del consumo por la clásica aceleración de la dinámica de precios posterior a todas las devaluaciones (que también genera costos más altos). Para colmo de complicaciones, la tasa de interés alta con la que el BCRA busca combatir el problema hace casi imposible el acceso al crédito productivo o el financiamiento por otros medios.

 

Pega el consumo

 

Un informe publicado ayer por el consultor PyMe Vicente Lourenzo, integrante de la Comisión Problemática PyMe, del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la CABA, sostuvo que todo hace prever una caída del mercado interno, lo que pega especialmente en las empresas más pequeñas, que forman parte de apenas el 2% de las 8.500 Pymes exportadoras.

 

“Entre el aumento de precios y tarifas y de impuestos provinciales, como el inmobiliario, patentes y otros, y las anunciadas políticas de ajuste que devienen de la corrida cambiaria y financiera de las semanas pasadas, hacen presumir que va a derivarse en una caída muy pronunciada de consumo, generando un mercado interno muy debilitado”, dijo.

 

Y agregó: “De las 8.500 empresas PyMe que exportan, no llegan al 2% aquellas que revisten la calidad de micro y pequeña y en general pertenecen al rubro servicios (software), por lo que es de estimar que la MiPyME va a ser el sector más afectado”.

 

Afloja el comercio

 

Dentro de ese universo, el más complicado es el rubro minorista. Los comercios son los que se encuentran más atrapados “en la combinación letal de caída de ventas con aumento indiscriminado de costos”.

 

En ese contexto, un panorama algo desolador se va perfilando en las calles, con una nueva y por ahora lenta tendencia hacia el cierre de locales comerciales. Hace dos semanas la CAC publicó un informe que daba cuenta de que en marzo-abril los locales cerrados e inactivos en las principales áreas comerciales de la CABA crecieron 8,75% interanual. En esa misma línea, Lourenzo calcula que habrá continuidad en la tendencia: “Se espera para el segundo semestre un incremento de comercios cerrados en las principales ciudades del país”.

 

Consecuencias

 

El otro gran problema es cómo se resiente el acceso al crédito como daño colateral al incentivo al carry trade impulsado por la tasa de interés alta. “Ningún indicador hace presumir que la tasa de referencia del BCRA se reduzca, por lo que es de estimar que aquella MiPyMe que se financiaba a tasas razonables con la desaparecida Línea de Inversión Productiva, no pueda absorber en sus costos una tasa que puede rondar el 65% anual”, reseñó Lourenzo.

 

Las consecuencias sobre la actividad y el empleo de la reciente corrida lucen bastante claras. Ante la presunción de que el sector MiPyMe será especialmente afectado, según Lourenzo “el empresario MiPyMe ya genera conductas restrictivas respecto a nuevos pedidos de mercadería y manejo de gastos”. Y explicó: “En la práctica, significa que el industrial prevé reducción de turnos y horas extras”.

 

Medidas activas

 

“Hay cierto consenso en el empresariado en que las autoridades deben realizar un ajuste en sus cuentas públicas, pero paralelamente, deben generar políticas de contención dirigidas puntualmente a la MiPyME donde, si se alivia el ajuste en este sector, se va a poder sostener el empleo, la inversión y el crecimiento”, concluye Lourenzo

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