El rojo de cuenta corriente, “hijo” del déficit fiscal

“El imparable aumento del déficit fiscal de los últimos años terminó siendo factor explicativo crítico del aumento de las necesidades de financiamiento externo”, dice Muñoz

 

En un comentado reportaje publicado por La Nación, el historiador económico Pablo Gerchunoff (UTDT) identificó al enorme déficit de cuenta corriente (recordemos, es el flujo de todos los bienes, servicios, ingresos y pagos desde y hacia el país) como el desequilibrio más preocupante de la economía nacional.

 

El consultor Federico Muñoz (foto) desmenuza críticamente ese argumento en su último informe semanal. Dice Muñoz: “Gerchunoff atribuye este desbalance básicamente a una estructura productiva disfuncional (por su escasa capacidad exportadora) y a la persistencia de un tipo de cambio demasiado bajo (por la reticencia de la sociedad a tolerar uno más depreciado). La hipótesis de Gerchunoff es original y atractiva, pero no nos resulta satisfactoria por una sencilla razón: soslaya completa y explícitamente la dimensión fiscal del problema”, dice.

 

Para entender el rol central del desequilibrio de las cuentas públicas, Muñoz recurre a la identidad macroeconómica básica que iguala a la brecha entre el ahorro y la inversión con el resultado de las cuentas externas. A saber: [(S-I) = (X-M)]. “Esa identidad nos dice que cuando el país incurre en un déficit de Cuenta Corriente, los argentinos están gastando por encima del ingreso que generan y que ese exceso de gasto es abastecido y financiado por el resto del mundo. Si además desglosamos la brecha entre ahorro e inversión de los sectores público y privado, queda en evidencia que el principal responsable del exceso de gasto es –claramente- el primero de ellos. Puesto en términos más llanos, el imparable aumento del déficit fiscal de los últimos años terminó siendo factor explicativo crítico del aumento de las necesidades de financiamiento externo: o, si se prefiere, el déficit externo es ‘hijo’ antes que ‘gemelo’ del déficit fiscal”, resume Muñoz.

 

Esa conclusión, argumenta, no debería sorprender a nadie desde el momento en que el gasto primario consolidado creció de 23% a 42% del PIB entre 2003 y 2015. Acaso, la verdadera herencia que dejó el kirchnerismo. “Por ello, ahora que se cortó abruptamente el financiamiento y que los argentinos nos vemos forzados a encarar un esfuerzo de austeridad, parece lógico que sea el sector público el encargado de comandarlo. Hay que tener en cuenta además que el desmesurado crecimiento del gasto público no es ajeno a la conformación de la estructura productiva disfuncional que denunciaba Gerchunoff”, dice Muñoz.

 

El motivo es evidente. “El aumento del tamaño del Estado tiende a apreciar el tipo de cambio real (por la mayor presión sobre la demanda de no transables) conspirando contra la competitividad de los exportadores. Y la enorme carga impositiva necesaria para sostener semejante tamaño del Estado es otro factor explicativo crucial del déficit de competitividad, sobre todo, por la fuerte presencia de tributos distorsivos que atentan contra un mayor dinamismo exportador (retenciones, cheque, ingresos brutos)”, escribe.

 

Por todo ello, dice, el tamaño desmedido que adquirió el sector público y el enorme déficit fiscal constituyen factores constitutivos e insoslayables del déficit de cuenta corriente que nos hace tan vulnerables en estos tiempos de tensión financiera global. “Una mayor austeridad fiscal debiera ayudar tanto a reducir las necesidades de financiamiento externo como a mejorar la competitividad de nuestros productores de transables”, señala.

 

Lo positivo es que “el Gobierno parece coincidir con este diagnóstico y trabaja para reducir gradualmente el peso del Estado y, de hecho, al cabo del año en curso, el gasto primario consolidado ya sería unos cuatro puntos del PIB inferior al de 2015”. Y lo negativo es que “lamentablemente, la restauración de los equilibrios macroeconómicos básicos demandará esfuerzos adicionales de austeridad fiscal cuya viabilidad política está hoy en serias dudas”

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