Sturzenegger anticipó que hay margen para bajar la tasa de interés

El BCRA presentó ayer el IPOM de enero, hizo algunas (auto) críticas y generó polémicas fuertes

 

 Por Mariano Cúparo Ortiz

 

El presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, presentó ayer en conferencia de prensa el Informe de Política Monetaria (IPOM) de enero. La sensación predominante, tras el discurso, fue que, a pesar de las expectativas de inflación crecientes que muestra el REM y de la inflación alta de diciembre, se viene una baja de la tasa de interés que podría pegar sobre el dólar y las expectativas. Para hoy mismo se espera una baja en la de tasa de referencia.

 

Justo hoy el BCRA deberá tomar una decisión para la tasa de interés de referencia. En la previa, según la clásica encuesta twittera del hombre del Cesur, Amílcar Collante, el 46% de los que respondieron sostuvieron que la tasa podía bajar y el 47% que mantenía. Tras la conferencia, el propio Collante se preguntó cuántos de los casi mil votantes querrían cambiar su voto.

 

El clima entre analistas parece darle la razón. El director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, para quien no hay margen para la baja, ya está claro lo que sucederá hoy a las 17 cuando el BCRA publique su comunicado: “Ojala me equivoque, pero si me guio por el IPOM estamos con decisión cantada. Lo más jugoso de la conferencia estuvo enfocado en relativizar la divergencia entre las expectativas de inflación respecto a la meta y los últimos datos. Los dos elementos que impiden justificar una nueva baja”.

 

Regulados

 

La conferencia de Sturzenegger, como de costumbre estuvo repleta de polémicas. Una de las que más polvareda levantó fue cuando dijo que “los regulados incrementaron más de lo que habíamos previsto”. Difícil no ver el duro palo al Ejecutivo en general y al Ministerio de Energía en particular. La ex ministra de Economía bonaerense, Silvina Batakis, criticó: “¿Para qué son regulados entonces? ¿O quien no lo había anticipado es el BCRA demostrando falta de coordinación?”

 

El tema es importante. En la previa a los cambios en tarifas, Sturzenegger había sostenido que en realidad, con buena política monetaria, los aumentos de regulados no debían ser inflacionarios sino generar cambios de precios relativos: al gastar más en los servicios, los bolsillos no iban a poder consumir tanto en otros productos, por lo cual se iban a mostrar bajas que compensarían el promedio.

 

Ahí una clave, dejando de lado la dificultad que muestran los precios argentinos para registrar bajas y lo negativo que esa baja en el consumo puede resultar para los dueños de esos bolsillos: parece fundamental que la autoridad monetaria sepa de cuánto será el aumento de los regulados para saber en dónde poner la tasa y que, si tal cosa es posible, la modificación finalmente sea sólo relativa.

 

Autocríticas

 

Durante la conferencia de ayer, Sturzenegger celebró la desinflación que se dio en 2017 contra el pico de 2016, aunque reconoció que cerró por encima de las metas: “Se produjo una fuerte baja de la tasa de inflación. Bajó 12 puntos en un año. Aunque no está dentro del rango que nos habíamos propuesto, es una baja muy significativa”.   Y agregó que la núcleo, aunque desaceleró hasta lograr su punto más bajo desde el comienzo de la serie, también quedó por encima de lo deseado: “El desvío que se dio en la núcleo a lo largo del año se explica más que 100% por lo que ocurrió en los primeros meses del 2017. Hablamos de un relajamiento de la política monetaria a fines de 2016 y principios del 2017. Ex post resultó demasiado agresivo y nos generó ese desvío”.

 

Dos autocríticas: subestimar los tarifazos y relajar demasiado la política monetaria. Ahí una de las piedras fundamentales de una de las grandes polémicas que se desataron ayer. La otra piedra básica fue cuando dijo: “Se nos había puesto rebelde la núcleo y no podíamos quebrar el 1,7% mensual al que aumentaba, pero ahora nos encontramos con una política monetaria muy dura y una inflación núcleo ya quebrada, en 1,4% promedio”. Y agregó: “Esto justifica al movimiento de tasas de la última decisión de política monetaria. Y por supuesto también se anticipa la posibilidad de reducir la tasa de interés real con el relajamiento de la meta”.

 

Polémicas

 

Consultado sobre cómo juegan, en esa potencial baja de las tasas, las expectativas inflacionarias crecientes y cada vez más lejanas a la meta de 15%, Sturzenegger resaltó dos cuestiones. Por un lado, que “en el último REM los regulados para el 2018 están bastante por encima de lo que el BCRA anticipa y creemos que se está analizando mal el aumento del transporte en febrero”. Y por otro que el 10,5% de tasa real ex ante da un margen amplio para la baja.

 

Al respecto, Caamaño Gómez criticó: “Poniendo en idioma terrenal el mea culpa del BCRA: ‘No cumplí la meta 2017 porque festejé antes de tiempo y no preví correctamente el impacto directo e indirecto de los ajustes de precios regulados’. Lo más curioso es que este IPOM, reconoce esto y después le discute al mercado justamente eso de cara a 2018. Uno pensaría que cuando se reconoce un error, uno se recontra asegura de no repetirlo. No pareciera ser el caso, cualquiera sea el final”.

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