Sin sorpresas: el BCRA no quiso hacer ruido

La autoridad monetaria convalidó las tasas de Lebac que venían operando en el mercado secundario desde el anuncio del “diferimiento” de la meta de inflación

 

Por Guido Lorenzo Economista de ACM

 

El BCRA intenta en las licitaciones hacer el menor ruido posible convalidando las tasas que venían operando en el mercado secundario. Ese patrón se repitió hoy. En rigor de verdad, la novedad en el mercado ya ocurrió el mismo día de la conferencia de prensa cuando se anunció el “diferimiento” de la meta de inflación el 28 de diciembre pasado. En efecto, ese día las tasas se comprimieron 150 puntos básicos (bps) en el tramo corto y 300 bps en las más largas. A partir de allí, a pesar del ruido político generado por aquella conferencia no se observaron modificaciones relevantes e, incluso, la minicompresión de 75 bps en la tasa de pases a 7 días fue parte de este paisaje.

 

Si se quiere, el dato más interesante a notar es que el BCRA ha vuelto a convalidar una curva invertida, algo que no se veía desde mayo del 2017, cuando había empezado a aplanar la curva hasta dejarla con pendiente positiva. La estrategia de aumentar los rendimientos largos parece no haber tenido impacto significativo en el perfil de vencimientos, aunque este experimento le aportó al déficit cuasifiscal alrededor de $ 17.000 millones en 2017. El BCRA convalidando nuevamente una curva con pendiente negativa intenta dar una señal de continuidad en su dureza frente al fenómeno inflacionario, pero con una desinflación más adelante en el año. La única dificultad de esta estrategia es que sigue sin lograr una mejora en el perfil de vencimientos, algo que parece costarle a la autoridad monetaria. Otra posibilidad, tal vez complementaria, es que el BCRA haya decidido dejarle ese espacio al Ministerio de Finanzas para iniciar su estrategia de colocación de Letes en pesos.

 

 

Con la reaparición de la incertidumbre cambiaria, que se verificó en una alta volatilidad del tipo de cambio en el último mes del 2017, resulta todavía más complejo lograr que los inversores decidan colocarse en el tramo más largo de la curva. Por lo tanto, jugar corto a una tasa más alta que la de largo parece ser una estrategia que domina a cualquier otra. A menos que se espere un fuerte descenso de tasas, algo que el BCRA no parece en condiciones de poder/querer lograr en base a la marcha de la inflación, que se espera que se sitúe en torno al 6% durante el primer trimestre.

 

Respecto a la cantidad que no logró renovar, es esperable que parte de esto se vuelque a LELIQ, instrumento que parece estar dando buenos resultados en el mercado interbancario. Por otro lado, la liquidez que quedó en el sistema se reflejaría en una mayor demanda de circulante en poder de bancos para cumplimentar los encajes obligatorios, pero difícilmente se observe un vuelco hacia el dólar debido a que si la expectativa del mercado fuera que el nivel actual del dólar está barato, el desarme de las posiciones ya se hubiera anticipado a la licitación que convalidó las tasas vigentes hasta hoy en el mercado secundario.

 

No obstante, para 2018, si la tasa baja en consonancia con lo reflejado en las tasas forward, la estrategia para obtener rendimientos reales positivos se torna más dificultosa. Por lo tanto, la paridad entre tasa y dólar va a ser clave, principalmente durante el segundo semestre, cuando los dólares del comercio dejen de fluir en forma abundante.

 

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *