“Sigamos negociando”

El viernes pasado, los presidentes Macri y Macron se reunieron en París para analizar, por enésima vez, el proyecto de Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

 

Por Jorge Riaboi Diplomático y periodista

 

El pasado viernes 26, los presidentes Macri y Macron se reunieron en París para analizar, por enésima vez, el proyecto de Acuerdo “Político” Birregional entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Si la prensa no mintió, según Donald Trump casi siempre lo hace, la comitiva argentina incluyó a los ministros Jorge Faurie, Nicolás Dujovne y Luis M. Etchevehere y al secretario Fulvio Pompeo. Un equipo en el que no resulta fácil identificar quién asistió al Jefe de la Casa Rosada en las cuestiones de política comercial, el más sensible de los insumos del diálogo previsto. La reunión  terminó con otro ambiguo “sigamos negociando”.

 

El diario estadounidense Político especuló, el mismo día,  que el asunto central de la agenda era la insignificante cuota de carnes ofertada por Europa (70.000 tns base con hueso, las que convertidas a cortes enfriados sin hueso podrían resultar en un volumen hasta 50 por ciento menor al calculado). Bruselas, dijo Político, no oculta el interés de intercambiar automóviles y bienes de capital por carne, lo que es parcialmente falso, ya que al Viejo Continente también  le apetece la canonjía de las indicaciones geográficas y de origen, así como su participación en bienes no transables, incluido el acceso preferencial a licitaciones de obras públicas, rubros que generan ingresos muchísimo más importantes y son difíciles de cuantificar. ¿Alguien habrá llevado una balanza Trump para saber cuántos “dólares recíprocos” obtendría cada lado?. ¿Alguien recordó el paquete de productos cárnicos que recibiera Canadá bajo el Acuerdo de Libre Comercio con la UE? ¿No quedaría muy desbalanceado el Acuerdo birregional si depende de tal manera en obtener una cuotita mayor de 90/100.000 tns de carne base res con hueso? El secretario de Economía italiano, un país tan proteccionista como Francia reflexionó, con un impecable manejo de la corrección política:”¿tanto lío por unas toneladas de carne en un acuerdo de esta magnitud?”.

 

Con esta polvareda, el Mercosur tampoco parece reaccionar ante las amenazas y reales prohibiciones de exportar a la UE sustancias proteicas derivadas de Organismos Genéticamente Modificados de Estados Unidos de Brasil y Argentina (como los del complejo sojero), o sobre la sustitución obligatoria de plaguicidas tradicionales, ni sobre la aplicación de reglas ilegales a la importación de productos orgánicos. De reducir o eliminar subsidios dejó de hablarse por imposición de la UE y una errónea interpretación del Mercosur.

 

Alcanzar un buen acuerdo birregional requerirá inteligencia política y racionalidad técnica. O sea, un milagro

 

Pero después de penar gran parte de 23 años por las dificultades que hubo para aprovechar la cuota de carnes negociada con Estados Unidos en la Ronda Uruguay (1994), ¿es posible que no se entienda que de nada sirve conseguir una concesión de respetable volumen, si subsiste el proteccionismo regulatorio? ¿Alguien supo que el presidente Macron señaló que Argentina no satisface las normas ambientales y sociales del pobre ganado que va al sacrificio (legislación europea sobre Bienestar Animal) momentos antes de reunirse con el presidente Macri? ¿No sería prudente destacar que, para aprovechar una nueva cuota, Argentina tendrá primero que restaurar su capacidad exportable por lo que, al principio, esa eventual concesión beneficiará más a nuestros amigos brasileños y, en menor medida, uruguayos?

 

¿Sabe el Mercosur que después del “Acuerdo Político”, las negociaciones de sustancia y detalle con  Canadá demandaron otros siete años de forcejeo técnico de alta escuela? ¿Sabe lo difícil que es corregir cualquier interpretación, si por apuro uno se compromete con Bruselas sobre algo que no conocía o no pudo apreciar bien al firmar su propio “Acuerdo Político” de menos de tres páginas, que es todo lo que está hoy sobre la mesa?.

 

¿No habrá sido el proteccionismo regulatorio uno de los temas que congeló la negociación del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión entre Estados Unidos y la UE en 2016?

 

Después de la crisis de 2009, 22 de los 28 miembros del Consejo de Ministros de Agricultura cerraron filas alrededor del liderazgo de París. Con el Reino Unido fuera de la UE, la situación no va a mejorar. Alcanzar un buen acuerdo birregional requerirá inteligencia política y racionalidad técnica. O sea, un milagro. Llamen al Papa.

 

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