Rechazo gremial al “ancla salarial”

18 de enero, 2018

 

Por Juan Strasnoy Peyre

 

El plan que dejó trascender el Gobierno para utilizar los acuerdos salariales como ancla para la inflación ya se aseguró un sendero pedregoso. La desconfianza de numerosos economistas -consignada por este diario- en la viabilidad y la conveniencia de fijar un techo paritario del 15% -a tono con la nueva meta de inflación para 2018- y eliminar de las negociaciones la cláusula gatillo comenzó a comprobarse. Desde distintos sectores del sindicalismo, salieron a rechazar de plano esta posibilidad y reclamaron “paritarias libres”.

 

Las fuentes consultadas por El Economista fueron contundentes. “No hay modo en que el sindicalismo permita una pauta así”, plantearon desde distintas zonas del dividido ecosistema gremial, donde, sin embargo, coinciden en calificar como poco creíble a la reformulada meta inflacionaria oficial y aspiran a cerrar aumentos por encima del 20%.

 

Voces

 

En el triunvirato, consideran que esta pretensión del Gobierno forma parte de un “tire y afloje” en el marco de las negociaciones, pero creen que “se están equivocando en tirar tanto de la cuerda”. Y mencionan las detenciones y causas contra distintos dirigentes, que -si bien distinguen matices entre los distintos casos- aseguran que forman parte de un discurso oficial que busca estigmatizar al conjunto del sindicalismo. Así, descuentan que el gatillo no desaparecerá porque consideran que sólo serviría para echar más leña al fuego de la desconfianza en las subas de precios previstas para este año. “Si fuera real una inflación del 15%, ¿por qué eliminar la cláusula?”, ironizan.

 

La poderosa Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte -reunida este martes de caras al encuentro en Mar del Plata impulsado por Luis Barrionuevo, Hugo Moyano y Sergio Palazzo, al que hoy asistirán algunos de sus dirigentes- dijo que “las negociaciones paritarias serán todo un tema este año. Nadie garantiza que se cumpla la pauta inflacionaria anual del 15%, como no ocurrió en 2017. Además, es inaceptable que se procure eliminar la cláusula gatillo ante una eventual o real estampida. Habrá contienda y será un 2018 muy movido”.

 

En la misma línea se expresó el Frente de Unidad Docente bonaerense, que habló de una pretensión del Gobierno de acordar “salarios a la baja a partir de la pauta inflacionaria anual del 15%”.

 

Sin embargo, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, debilitado políticamente tras conocerse un audio en el que despide con insultos a una empleada doméstica a la que mantenía en negro y a la que había designado como delegada en el intervenido sindicato de los portuarios (ver aparte), salió ayer a defender la pauta: “El 15% es un reflejo claro de la recomposición salarial y de lo que puede ser pagado por los empleadores”. “Habiendo modificado las metas de inflación, estamos mucho más cerca de saber cómo va a ser el proceso inflacionario”, agregó.

 

La seguridad de Triaca no conforma a los gremialistas. Es que el año pasado la Casa Rosada buscó que los aumentos salariales no superaran el 17%, pero la mayoría de los sindicatos acordó subas alrededor del 21% y la inflación anual resultó del 24,8%. Por eso, en gremios donde está vigente la cláusula gatillo ya comenzó a dispararse: tanto los estatales de UPCN como los bancarios cobrarán aumentos del 4,8% y del 5,3%, respectivamente, para compensar lo perdido.

 

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