“Vamos poner el foco en traccionar las exportaciones de las economías regionales”

El Economista dialogó con el nuevo secretario de Alimentos y Bioeconomía, Andrés Murchison y con Mercedes Nimo, subsecretaria de Alimentos y Bebidas

 

Entrevista a Andrés Murchison & Mercedes Nimo Secretaría de Alimentos y Bioeconomía Por Eliana Esnaola

 

En el marco de una necesidad por agregar valor a los alimentos y bebidas del país y el auge de la energías renovables, El Economista dialogó con el nuevo secretario de Alimentos y Bioeconomía del Ministerio de Agroindustria, Andrés Murchison y con Mercedes Nimo, subsecretaria de Alimentos y Bebidas, con el fin de conocer los programas que ofrecen para el crecimiento de las pymes agroalimentarias, la situación de las economías regionales y el nuevo rumbo de la secretaría al incorporar en su denominación la bioeconomía.

 

¿Cuáles son los ejes de trabajo de la secretaría para 2018?

Andrés Murchison (A.M.): Vamos a poner el foco en el valor agregado y en traccionar las exportaciones de las economías regionales, en escuchar la demanda del exterior y en tratar de canalizar esos pedidos de mercados a las pymes agroalimentarias. Además, vamos a colaborar para sacar los cuellos de botella que tienen dichas empresas y que al mismo tiempo se puedan sumar a los programas que ofrece la Secretaría y ayudan a las pymes a exportar. Otro de los ejes es trabajar con cámaras, con otros ministerios, dado que lo nuestro es transversal, y tenemos que comunicar nuestros objetivos y trabajar articuladamente.

 

¿Hacia a dónde apunta la Secretaría con la bioeconomía?

A.M.: Se refiere a toda la parte de bioenergía, biodiésel, bioetanol y a la aprobación de eventos transgénicos, biomateriales. Es una canasta de varios factores diferentes, pero lo que vemos con mayor potencial es todo lo referido a la biomasa, que todavía está en su génesis pero vemos mucho potencial en esa parte. En un país con la geografía de Argentina, con lugares que son muy distantes en el interior, las provincias pueden dar muchas respuestas al generar energía a partir de la biomasa y puede ser muy interesante.

 

¿Qué significa agregar valor a los alimentos y bebidas argentinas?

Mercedes Nimo (M.N.):Interpretamos el agregado de valor desde de dos puntos de vista. Por un lado, el agregado de valor económico que es en la medida que se va industrializando y transformando la materia prima y eso genera un producto diferente. Pero también, nuestra concepción tiene que ver con el valor de los intangibles. Todos aquellos atributos, certificaciones, diferenciaciones que hacen que un producto sea distinto del otro que forman parte del mismo grupo. Puede ser por el aporte nutricional,  por ser light, bajo en sodio, por tener el sello de calidad de Alimentos Argentinos, por ser orgánico o tener una marca, entre otros. El agregado intangible se puede generar desde el producto o desde el proceso. Nosotros abordamos ambos conceptos, lo que es la transformación física, pasar de un grano de trigo a la galletita o a la barrita de cereal en una góndola, pero también aquellos productos como una pasta o una harina que tienen un certificado de calidad, un sello, a eso también lo consideramos agregado de valor.

 

¿Cuáles son las herramientas que la Secretaría brinda para agregar ese valor?

M.N.: Durante 2017 generamos varios programas. Uno de los más interesantes, y que ojalá lo podamos replicar este año, son las Escuelas de Negocios para pymes agroalimentarias. Tiene una lógica que implica acompañar la mejora de la gestión productiva, comercial, técnica, para que la pyme pueda dar un salto de calidad en su producto pero también en su esquema comercial, y que pueda entender como es la lógica del mercado, como acceder a un crédito, de qué manera puede generar su primera exportación o puede incrementar su participación en diferentes mercados externos. Otro programa que implementamos el año pasado fue Sumar Valor. También lo empezamos tibiamente y tuvimos casi 80 proyectos presentados, para que a través de un aporte no reintegrable de hasta el 70% u 80%, dependiendo del tipo de proyecto, las empresas puedan adoptar alguna de las herramientas de diferenciación que tenemos en el Ministerio para transformar su producto en orgánico, para obtener el sello de calidad Alimentos Argentinos o para una Denominación de Origen.

 

¿Y los resultados?

M.N.: El programa de Escuelas de Negocios lo implementamos en siete provincias y trabajamos con 350 pymes. Los resultados son increíbles porque al escuchar a las empresas después de seis meses de haber estado permanentemente coucheados con gente que es experta en gestión comercial y de pymes, se puede observar que tienen hasta un cambio de estructura mental. Además, hay un gran compromiso de parte de las pymes dado que estos programas son servicios gratuitos que brinda el Estado y que tienen un costo importante. Las Escuelas de Negocios han sido un ejemplo de formato interesante de vinculación público-privada cuando la pyme da un salto de calidad. Con respecto al programa Sumar Valor, la mayoría de las pymes presentó proyectos relacionado a lo orgánico, después tuvimos muchas empresas que están haciendo mejoras en su infraestructura y están cambiando algunas líneas de proceso para obtener el sello de calidad Alimentos Argentinos. En diciembre se aprobaron los proyectos de 14 pymes y para enero se están tramitando más. Las inversiones que van hacer estas pymes (las 14 ya aprobadas) son más de $ 4 millones, casi todo está vinculado con la mejora tecnológica, con una adecuación del producto y de la planta de elaboración. Este programa nos dio muy buenos resultados y con una muy buena respuesta por parte de las empresas.

 

¿Cómo cerraron el 2017 las exportaciones de alimentos y bebidas?

M.N.: Aún no hay números precisos, pero estamos casi en el mismo valor que en 2016. Hasta noviembre eran aproximadamente US$ 23.000 millones y en volumen crecimos un poco más. Desde 2011 a 2015, hubo una baja permanente de las exportaciones en volumen y en valor. En 2011 estábamos en US$ 30.000 millones; en 2015, en US$ 24.000 millones; en 2016 repuntaron las exportaciones y en 2017 está más o menos al mismo nivel que el año anterior. El gran desafío que tenemos para este año es que empiece haber un proceso de reconversión en la matriz exportadora. Gran parte de lo que es la exportación de alimentos y bebidas es el complejo oleaginoso y estamos apostando al resto de los sectores, principalmente a las economías regionales. En las economías regionales la situación es diferente, hay sectores que han repuntado mucho y otros, que les está costando un poco, ahí es donde está el mayor valor agregado. El valor por tonelada exportada de Argentina está en el orden de los US$ 530 y en cuanto al valor por tonelada exportada de las economías regionales hemos batido un récord y estamos en el precio más alto de los últimos años, US$ 1.691 por tonelada y ahí es donde tenemos que apuntar todos los cañones.

 

¿Por qué son importantes las mesas de competitividad?

M.N.: Hay varias mesas de competitividad funcionando, muchas son de economías regionales, y son las que un poco estamos liderando, pero siempre de manera articulada con el resto del Ministerio de Agroindustria. Lo que tienen de interesante estas mesas es que de allí van surgiendo las necesidades concretas, al estar ordenados, articulados y cuando todos saben lo que necesita el sector, para el Estado es mucho más fácil dar respuesta a esa necesidad. Estamos en doce mesas y muchas son de economías regionales. Por ejemplo, las reuniones de la mesa de frutos secos las hacemos en Mendoza o en San Juan, estamos buscando esa regionalidad, es una forma mucho más interesante y eficiente de trabajar.

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