Mnuchin y Sturzenegger debilitan al dólar y al peso

El secretario del Tesoro de EE.UU. sugirió que prefiere un dólar más débile y el Nº1 del BCRA sigue con la baja de tasas

 

Steve Munchin ratificó en Davos que el gobierno de Estados Unidos se siente cómodo con un dólar más débil.  “Es bueno para el comercio” sostuvo el secretario del Tesoro, aunque como era previsible,  afirmó que a largo plazo “una moneda fuerte es el reflejo de una economía fuerte”. Hace un año, Donald Trump había dicho que la moneda estaba demasiado fuerte y eso afectaba a los productores de su país.  Pese a que esa posición era conocida, los mercados reaccionaron de la manera previsible y el dólar volvió a caer ayer contra una canasta de monedas profundizando la tendencia de los últimos años. Hay muchas razones económicas que explican la debilidad reciente del dólar, pero que ése sea además  el deseo del gobierno estadounidense es un dato relevante que en los mercados no puede ignorarse.

 

La consigna  “America First” es compatible con una moneda más débil que haga más competitivas las exportaciones y encarezca las importaciones.

 

El índice ICE que mide al dólar contra una canasta de monedas se ubicó ayer por debajo de los 90 puntos, su nivel más bajo desde diciembre de 2014. A partir de ese momento el dólar tuvo ciclo alcista cuyo pico se alcanzó el último día de 2016 y a partir de allí comenzó a declinar. Su devaluación en 2017 fue de 13% contra las otras monedas y de más del 15% con relación al euro.  Abundan los pronósticos sobre cuál será recorrido del dólar en los próximos meses pero predominan aquellos que no ven una recuperación. Entre los motivos de esa visión se destacan la posibilidad de que los bancos centrales de los demás países abandonen las políticas monetarias tan laxas y consecuentemente hagan más atractivas las colocaciones en otras monedas.  Otro sería que un mayor déficit fiscal en Estados Unidos como consecuencia de la rebaja de impuestos, tenderá a debilitar al dólar como siempre ocurrió.

 

Mientras tanto, los países exportadores de materias primas se ven favorecidos por esta situación porque un dólar débil siempre mejora los precios de sus productos. El índice Bloomberg de commodities subió 8% en los últimos meses y específicamente el precio del petróleo viene mostrando una fuerte suba.  Los mercados bursátiles de los países emergentes reflejan el nuevo escenario porque  el ín dice MSCI integrado por acciones de esas plazas subió 37% desde comienzos de 2017.

 

El único dato sorpresivo es que el dólar baja en un momento en el cual sube el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU. a diez años.  Los mayores retornos de esos bonos habitualmente hacen más atractivas para los inversores las colocaciones en dólares.

 

Para Argentina, un dólar más débil en el mundo es una buena noticia porque mejora el precio de sus exportaciones. Además, como las monedas de sus socios comerciales se están revaluando frente al dólar, el tipo de cambio multilateral mejora.  En Brasil el efecto se potencia por el fallo contra Lula que le dio un gran envión al real. Por otra parte, a contramano de lo que ocurre en el mundo, también está subiendo el tipo de cambio bilateral porque de la mano de los cambios en la política monetaria el peso argentino está cayendo fuerte frente al dólar. Si la devaluación de las últimas semanas logra sostenerse y no es  absorbida por la inflación, la competitividad del tipo de cambio en Argentina habrá subido algunos escalones luego de la apreciación registrada durante el año pasado.

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