Los economistas consideran muy improbable el plan oficial de paritarias en 15% sin gatillo

El “ancla salarial” luce ambiciosa e inconveniente porque los gremios, sin el gatillo, irán en busca de mayores aumentos para cubrirse

 

Por Alejandro Radonjic

 

El Gobierno dejó trascender su plan para las paritarias del 2018: una suba del 15% y sin cláusula gatillo (para evitar la indexación de la economía). Pero, ante una inflación proyectada más cerca de 20% que de 15% (y particularmente alta en estos meses de negociaciones), un salario real que aún no recuperó lo perdido en 2016 y una relación más tirante con el sindicalismo, el “ancla salarial” propuesta por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, luce demasiado ambiciosa y, además, inconveniente: sin gatillo, los sindicatos, para cubrirse ante el alza de precios, pedirán una suba salarial aún mayor que sin esa cobertura.

 

“El 15% es desafiante y el público no lo percibirá creíble luego de un primer trimestre con una inflación promedio de 2% mensual”, dice Guido Lorenzo desde ACM. “Para sacar la cláusula gatillo la oferta tendría que ser superior porque, caso contrario, veo difícil que acepten y el riesgo está en que los salarios pierdan terreno con la inflación y quede menos ingreso disponible para canalizar hacia el mercado de bienes y servicios”, agrega.

 

Por eso, defiende el uso del gatillo. “En nuestra opinión, la cláusula gatillo no debería desaparecer hasta que tengamos uno o dos años donde se cumplan las metas de inflación. Hubo un gran avance en 2017 cuando se convenció a muchos gremios y sindicatos de no mirar hacia atrás sino hacia delante”, dice. “Y en parte se logró con esta herramienta”, agrega. Además, dice que por pretender quitar el gatillo se le quita credibilidad a la meta del 15%. “Caso contrario, ¿qué problema tendrían en firmar con la cláusula?”.

 

“El 15% es desafiante y el público no lo percibirá creíble luego de un primer trimestre con una inflación promedio de 2% mensual”, dice Guido Lorenzo desde ACM

 

“Una paritaria de 15% sin cláusula gatillo en un contexto donde las proyecciones de inflación se ubican por encima del 20, y subiendo, implica un escenario en el que el salario sería la principal ancla para reducir la dinámica inflacionaria, impactando negativamente en el crecimiento vía consumo y la distribución del ingreso”, dice Martín Alfie desde RADAR Consultora. Aunque, dice, “sería consistente con el diagnóstico oficial inicial de que el salario real en 2015 estaba en un nivel demasiado alto, y que para pasar a una economía impulsada por la inversión y las exportaciones se necesitan ‘costos salariales’ más bajos”. Sin embargo, según Alfie, “ese diagnóstico está errado, ya que las exportaciones y la inversión dependen principalmente de cuestiones estructurales que se modifican con políticas más activas o factores exógenos, como el crecimiento de nuestros socios comerciales”.

 

“La intención de Trabajo parece más una expresión de deseos que un análisis de la realidad factible”, dice Martín Tetaz en diálogo con El Economista. “Salvo que tengan alguna posibilidad de disciplinar a los gremios o que estén pensando en algún mecanismo de compensación como la reapertura de paritarias más adelante, suena poco posible”, ratifica. ¿Los motivos? “Porque las expectativas de inflación están en alza”, dice. Tras el anuncio de la relajación de las metas de inflación, el 3,1% de diciembre y los aumentos anunciados, el rango de expectativas, comenta Tetaz, pasó de 1617% a 18-22%. “Y los gremios irán a buscar acuerdos en la punta de arriba de esas expectativas”, dice.

 

Como sus colegas, defiende la cláusula gatillo. “Es mucho más probable que los gremios acepten un 18-19% si hay gatillo que si no lo hubiera”, razona. “La única forma de cerrar paritarias en niveles razonables y no tener que aceptar cierres por arriba de 20% es con la cláusula”, dice. Por último, agrega que sería “notable” si, eventualmente,  Trabajo logra que se homologuen acuerdos en 15% porque eso, a la vez, permitiría acercar la inflación observada a la nueva meta de inflación de 15%. “Pero es como el huevo y la gallina”, concluye Tetaz sobre la dificultad del plan que tiene en mente el Gobierno.

 

 

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