Empezó el año de la microeconomía

Consolidada la recuperación, el 2018 será, según Lucio Castro (Secretario de Transformación Productiva), un año clave para “la micro”

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

Establecidas las correcciones macro que planteaba el Gobierno como indispensables, según Lucio Castro, secretario de Transformación Productiva, se viene “el año de la microeconomía”. Ayer por la tarde, el secretario presentó, junto a la subsecretaria de Desarrollo y Planeamiento Productivo, Paula Szenkman, el Monitor de la Economía Real (que luego se difunde entre las más altas esferas de Cambiemos) del cual se desprenden 15 luces verdes, tres amarillas y dos rojas.

 

Castro manifestó: “El año pasado tuvimos el crecimiento más saludable de la última década y fue un crecimiento basado en la inversión. Estamos con esta recuperación cerca del pico de inversión de 2011. Hay muchos sectores productivos que tenían postergadas decisiones de inversión”. La inversión alcanzó en 2017 el 20% del PIB, quedando a 1,4 punto del récord de inversión que en 2011 llegó a 21,4%. Desde la Secretaría de Transformación Productiva aclararon además que el principal componente de la inversión son las maquinarias y equipos.

 

Las luces

 

El rojo más grave continúa siendo la industria textil, que presenta una caída acumulada de 8,6% hasta el mes de noviembre de 2017. Para Castro, “el sector enfrenta desafíos de competitividad muy difíciles”. En paralelo a esta caída, el propio secretario dijo que “las compras en Chile son superiores a las importaciones totales de ropa en Argentina” y agregó que “estamos trabajando en continuar reduciéndoles la carga impositiva para que la producción sea rentable”.

 

La otra luz de alarma fue encendida por la industria química, que presentó una caída acumulada hasta el mes de noviembre de 1,5%. Sin embargo, desde el Ministerio de Producción aclaran que el repunte de Brasil se encargará de enderezar el rumbo.

 

Los sectores en verde según Castro son los más vinculados a la construcción y el agro. “Crecieron mucho metales básicos (8,6%), minerales no metálicos (5,8%), metalmecánica (10,2%) y automotriz (1,9%)”, dijo. En amarillo se encuentran los sectores que no terminan de recuperarse como los que abarcan papel y cartón, petróleo, caucho y alimentos y bebidas. En su conjunto, la industria creció en el acumulado hasta noviembre 1,9%. Sin embargo, el consumo masivo cayó 1% en el mismo periodo.

 

 

El empleo

 

La mejoría económica significó la creación de empleo, sobre todo en el sector servicios, que originó 53.000 puestos de trabajo. El comercio, el turismo y los servicios basados en el conocimiento fueron el motivo de este incremento, pero en contrapartida la industria continúa 60.000 empleos por debajo de los niveles de 2015.

 

Castro matizó este resultado: “Si bien parece que es una caída generalizada del empleo industrial, cuando se observa los números está complicada por tres sectores: textil, calzado, y el complejo electrónico de Tierra del Fuego. Tuvimos el problema de coyuntura de la caída de Brasil, que pegó muy fuerte en sectores como molienda y automotriz. Por otro lado, hay sectores que tienen desafíos muy importantes de competitividad. El 80% de la caída del empleo industrial está explicada por textil, calzado y tierra del fuego”.

 

Al respecto de la alarma por el cambio de calidad del empleo que se perciba en las estadísticas oficiales, Castro señaló que es una tendencia mundial. “El sector industrial está cada vez más automatizado en todo el mundo. Hay un proceso creciente de ‘servificación’, muchas actividades que estaban dentro de la fábrica hoy están trabajando por fuera y es erróneo pensar que solo el sector industrial genera empleo de calidad. Los Servicios Basados en Conocimiento (SBC) generan sueldos superiores a la media de la economía. Este año la secretaría va a trabajar mucho con estos sectores”.

 

Las perspectivas

 

Según Castro, el 2018 tendrá varios motores. “La recuperación de Brasil generará un fuerte incremento a la demanda de autos, químicos y alimentos. La recuperación de salarios reales junto a la creación de empleo va a consolidar y recomponer el consumo masivo. La mejora de los precios agrícolas generará un alivio a la cuenta externa y la inversión aumentará con la participación pública privada”, concluyó Castro.

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