El dólar, entre la competitividad y el traslado a precios

La divisa comenzó a moverse en el último mes y se acercó a la barrera de los $20

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

Ayer, el dólar cerró a $ 19,93 en el segmento minorista, aunque en algunos bancos rompió la barrera de los $ 20. La tendencia alcista también se verificó en el mercado informal, donde el denominado dólar blue cotizó a $ 20 para la venta. El dólar mayorista, por su parte, trepó hasta $ 19,65 para la venta en el MULC.

 

En diálogo con El Economista, Guido Lorenzo (ACM) explicó: “El Gobierno está dando señales a la baja de tasas y todo apunta a que no fue la última baja. El dólar reaccionó no solo a la baja de ayer (por el martes) sino también a las posibles bajas futuras. Había una percepción de que el dólar estaba atrasado”. Sin embargo, Lorenzo aclaró que es de esperar que se retome la estrategia del carry-trade en pesos, y cree que“$ 20-20,50 es un buen punto de entrada”.

 

Martín Kalos (EPyCA Consultores) señaló que el dólar venía atrasado con respecto al año pasado. “Había espacio para recuperar precio. El desencadenante fue la baja de tasas del BCRA que alcanzó los 150 puntos básicos en los últimos 20 días”, indicó el economista. Para Kalos, el rendimiento de las Lebac quedó relegado por otros activos internacionales que también ganaron peso por el aumento de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos.

 

Kalos resaltó la poca intervención del Gobierno: “El año pasado el tipo de cambio atrasado explicó una parte del déficit comercial. Una devaluación pequeña ayuda en el corto plazo a solucionar el problema de la competitividad, aunque es un efecto leve y momentáneo. El BCRA solo intervino en el 9% de los días hábiles del último año, y la mayoría fue previo a las PASO”.

 

Martin Alfie (Radar) dijo en diálogo con El Economista: “Luego del cambio de metas de inflación, se observa una decisión política de bajar la tasa de interés y eso tiene un impacto directo que apunta a un tipo de cambio más alto. Se había empezado a prender una luz amarilla por la apreciación cambiaria, pero el riesgo del alza es el posible traslado a precios”. Alfie agregó que se está buscando una mayor coordinación pero que “todavía se ve cierta incomodidad del BCRA para bajar la tasa”. Las explicaciones todavía no son tan claras y eso le quita consistencia a la política macroeconómica.

 

Los efectos

 

Lorenzo indicó que crecer y desinflarse con atraso cambiario no es bueno. “Es saludable para la economía que el tipo de cambio no se atrase y esta corrección apenas permite alcanzar a la inflación de 2017”, marcó el economista de ACM y agregó que “desde el punto de vista de la competitividad es sano, pero el problema son las repercusiones en términos de traslado a precios”.

 

Para Kalos, el efecto inflacionario no es tan grave si se tiene cuenta que el tipo de cambio va a seguir el mismo camino que la inflación. “Lo que esté subiendo ahora no subirá el resto del año, pero la acumulación al inicio del 2018 genera un impacto fuerte en el acumulado que va a impactar en las negociaciones paritarias y en las expectativas de inflación”, opinó Kalos.

 

Por su parte, Alfie cree que el éxito va a depender del traslado a precios o no de la suba. “No hay dudas de que va a impactar en los precios de los alimentos, los insumos que están atados a la cotización del dólar y además ahora se suma el precio de la nafta, que es clave en la economía. No parece haber sido el mejor momento para liberalizar este precio”, dijo el economista de Radar y concluyó que “el interrogante es si esto resultará en una mejora de la competitividad o en una aceleración inflacionaria”.

 

El techo

 

Lorenzo aclaró: “El BCRA no va a dejar que el dólar pase la barrera de los $21. En ese caso el Central podría intervenir y tiene herramientas sobradas para hacerlo. El problema va a surgir en las paritarias, con un dólar de $20 va a ser difícil convencer a los gremios de aumentos del 15% sin cláusula gatillo”.

 

Kalos argumentó que no hay una demanda suficiente como para que el dólar suba mucho más. “En los próximos días encontrará su techo y además el BCRA tiene poder de fuego para cortar cualquier suba”, señaló el director de EPyCA y agregó que “el costo de detener una escalada no es alto y el BCRA tiene una gran cantidad de reservas para cortarla, pero no veo que sea necesaria la intervención”. Kalos concluyó que el dólar está aumentando a la par que la inflación y la impresión es que va a seguir así en el mediano plazo.

 

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