El déficit comercial fue de US$ 8.471 M, el más alto tras la salida de la Convertibilidad

Diciembre cerró con un rojo comercial de US$ 850 millones y, todo 2017, con uno de US$ 8.471 millones

 

Por Alejandro Radonjic 

 

Naturalmente, el comercio exterior es un universo amplio y su análisis habilita lecturas varias. Sin embargo, el sesgo de lo acontecido en 2017 fue, sin dudas, negativo, y no casualmente ningún funcionario salió a celebrar los datos. Pero también hubo algunas luces en el horizonte, como la suba de las exportaciones industriales 11,2%, el avance de 3,1% en los envíos a Brasil o la potente alza de 23% en las compras de bienes de capital, una variable que muestra el andar positivo de la inversión.

 

Pero, más allá de esos datos sueltos, la foto preocupa y la película, también. Encabeza el ranking de preocupaciones el paso cansino de las exportaciones: apenas avanzaron 0,9% en 2017, aunque cayeron 0,4% en cantidades. Allí, las “culpas” recaen sobre el sector primario: las exportaciones de productos primarios cayeron 5,6% y las de Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), 3,6%.

 

“Las mayores caídas del acumulado del año de las exportaciones respecto de igual período de 2016 se registraron en residuos y desperdicios de la industria alimenticia (U$S 958 millones menos); semillas y frutos oleaginosos (U$S 689 millones menos); minerales metalíferos, escorias y cenizas (US$ 252 millones menos); petróleo crudo (US$ 173 millones menos); grasas y aceites (U$S 112 millones menos; frutas frescas (US$ 111 millones menos); productos químicos y conexos (US$ 107 millones menos); azúcar, cacao y artículos de confitería (US$ 82 millones menos); tabaco sin elaborar (US$ 71 millones menos) y productos lácteos (US$ 57 millones menos)”, explicó el Indec.

 

El déficit comercial no presiona tanto sobre el dólar (aún) porque hay prefinanciamiento para las importaciones

 

Como las importaciones volaron 19,7% (difícil encontrar otro calificativo en una economía que creció menos de 3%) y llegaron a US$ 66.899 millones en 2017, la balanza comercial pasó de un superávit de U$S 1.969 millones en 2016 a un déficit de US$ 8.471 millones en 2017.

 

Así, explicó Ecolatina, “2017 arrojó el mayor rojo comercial sobre PIB (-1,4%) desde salida de la Convertibilidad (-1,5% del PIB en 1998)”. Allí, los culpables fueron todos: en rigor, todos los rubros mostraron grandes avances. Lideró vehículos automotores de pasajeros (40,9%), seguido de bienes de capital (23%) y bienes de consumo (20,9%). La fuerte suba de automotores, explicaron desde Radar, se debe a la “laxitud” del Gobierno en el control del flex con Brasil, algo que terminó teniendo impacto macroeconómico: el rojo automotor fue de US$ 5.700 millones en 2017.

 

 

¿Y 2018?

 

La imagen, según LCG, podría ser mejor en el margen. Por el lado exportador, el crecimiento de 2,5%-3% estimado para Brasil podría generar un tirón de demanda (sobre todo en las exportaciones de automóviles) mientas que las importaciones podrían moderar su paso acelerado producto de un salario real con menos poder de compra y un tipo de cambio más elevado, aunque algunos creen que la apertura importadora (y el propio crecimiento de la economía) asegura que las compras del mundo volverán a volar en 2018.

 

Aun así, el déficit comercial seguirá elevado y, posiblemente, supere los US$ 10.000 millones. Lo positivo es que, por ahora, hay financiamiento para ese desequilibrio y, lo negativo, es que no se sabe si se terminará antes de que las exportaciones peguen un salto y se equilibren las cuentas.

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