Crédito, ¿estás?

El 2018 será un año difícil para los salarios y, por ende, la dinámica del consumo dependerá del crédito

 

Por Rodrigo Alvarez Socio y director de Analytica Consultora

 

La postura del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, de no validar clausulas gatillo en negociaciones paritarias plantea un escenario difícil para los salarios reales en 2018. El problema de fondo es que la meta oficial es 15% cuando el promedio de las expectativas de inflación se ubica en 19%. En este contexto, la dinámica del consumo dependería del crédito privado. En Analytica creemos que esta última variable no será tan pujante como lo fue en 2017, condicionando el crecimiento del consumo de las familias y, por ende, del PIB.

 

Veamos. El consumo privado depende principalmente de los ahorros acumulados (stocks), los niveles de crédito y, fundamentalmente, de los ingresos corrientes después de impuestos. Teniendo en cuenta que las familias con mayor propensión al consumo suelen ser las de ingresos y ahorros acumulados bajos, es razonable pensar que el consumo promedio dependerá fuertemente del crédito y los salarios reales, especialmente después de la implementación de la reforma tributaria, que aumenta la carga impositiva sobre las familias de ingresos medios.

 

 

¿Cómo vemos el escenario para el crédito privado en 2018? El cambio en las metas de inflación del BCRA generó una corrección al alza de las expectativas de inflación y una reducción de la tasa de interés real. Ese escenario revierte las condiciones que propiciaron la pujante dinámica del crédito indexado en 2017 (con tasas de crecimiento promedio en torno al 21% por encima de la inflación). Esto es, a medida que se consolidaba el escenario de desinflación, a pesar de la elevada tasa de interés real, la demanda por créditos UVA estaba por las nubes. Esto es así debido a la baja relación cuota-ingreso que permitía el estiramiento de plazos que caracteriza este tipo de financiaciones en un contexto de salarios reales al alza. En 2018, los salarios  reales no crecerán como lo hicieron el año pasado. Al mismo tiempo, el aumento de las expectativas de inflación condiciona el otorgamiento de nuevos créditos UVA debido a que la relación cuota-ingreso aumenta en un contexto de caída de salarios reales. Todo apunta que la demanda de crédito rote hacia financiaciones a tasa fija, las cuales son de más corto plazo y altamente procíclicas. Si los salarios reales no crecen, la política monetaria es contractiva y la política fiscal es menos expansiva, es difícil pensar que el crecimiento de este tipo de créditos compense la desaceleración de los UVA.

 

El problema de fondo es que la meta oficial es 15% cuando el promedio de las expectativas de inflación se ubica en 19%. En este contexto, la dinámica del consumo dependería del crédito privado

 

A su vez, el mayor financiamiento interno anunciado por el ministro de Finanzas, Luis Caputo, presiona la política crediticia de los bancos públicos, en especial el Banco Nación. Esto es, aunque 2/3 del stock de Lebac están fuera de los bancos (casi U$S 35.000 millones) y podrían ser utilizados para cubrir las necesidades de financiamiento sin desplazar crédito privado en forma directa, las colocaciones “directas” a los bancos públicos, creemos, serán cada vez más frecuentes, lo cual reduce la capacidad prestable y la rentabilidad de las entidades ya que suelen hacerse “por debajo del mercado”.

 

Por los motivos expuestos, en Analytica creemos que el consumo crecerá en 2018 por debajo del PIB (2,7% versus 3,3%, respectivamente, en 2017), en un escenario liderado por la inversión, especialmente la construcción. Debido a la menor dinámica de los créditos UVA y cierta saturación de la demanda de bienes de capital importado, proyectamos una leve desaceleración de la inversión (7% en 2018 versus 9% en 2017). No obstante, creemos que los cambios anunciados en las metas apuntan a un crecimiento más “sano”, con una leve mejora del resultado en cuenta corriente en términos del PIB (4% en 2018 versus 4,5% en 2017).

 

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