El coqueteo de los intendentes PJ, en otro año no electoral

Lejos de las urnas, se rediseña el mapa de los intendentes peronistas. La relación con el Gobierno y con el kirchnerismo, las clave de este proceso

 

Por Mariano Espina 

 

El año no electoral para el peronismo de la provincia de Buenos Aires no comenzó en enero, sino en noviembre del 2017. Fuera de la administración provincial, los intendentes asumieron un rol de protagonismo mayor y, superados los comicios, comenzaron una acelerada reorganización expuesta en la disputa por la presidencia del PJ distrital y en la nueva conformación de los bloques en la legislatura bonaerense.

 

Este proceso tiene su antecedente en 2016. Tras la derrota en las últimas elecciones presidenciales, los intendentes peronistas (más de cuarenta en toda la provincia, 17 en el Conurbano) se reagruparon en tres o cuatro sectores desde los que buscaron construir alianzas. Esos espacios se disolvieron durante 2017, varios motivados por el objetivo de cuidar el municipio ante la oleada amarilla de Cambiemos.

 

En 2018, los intendentes retoman el juego de las alianzas para explorar diversos caminos y con el objetivo explícito de evitar una discusión nacional que los arrincone en la disyuntiva Cristina Kirchner sí, Cristina Kirchner no. En ese sentido, apuestan a construir un frente competitivo para la desafiante -y hoy adversa- elección 2019, en la que se enfrentarán al operativo que seguramente comande la dirigente política con mejor imagen en la provincia, María Eugenia Vidal. Mientras, de distintas maneras, buena parte de ellos apunta a mantener buen diálogo con La Plata, para no quedarse al margen de los recursos que se repartan en el Gran Buenos Aires como resultado del reintegro por el recuperado Fondo del Conurbano.

 

Superados los comicios, comenzaron una acelerada reorganización expuesta en la disputa por la presidencia del PJ distrital y en la nueva conformación de los bloques en la legislatura bonaerense

 

Grupos

 

Hace más de doce meses se hablaba del Esmeralda, el Fénix y el Patria. La conformación de estos grupos tenía como principal característica la relación que mantenían respecto al kirchnerismo. Los primeros eran los más distantes y se referenciaban en Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Gabriel Katopodis (San Martín). A excepción de Katopodis y de Juan Zabaleta (Hurlingham), todos viraron con celeridad hacia Unidad Ciudadana. El de Hurlingham se cruzó tras las PASO, mientras que el intendente de San Martín aguantó hasta el final cerca de Florencio Randazzo.

 

Los Fénix mantenían una postura discreta entre un extremo y otro. Su cara más visible era la de Fernando Espinoza y su sucesora en La Matanza, Verónica Magario, que lideraron el PJ bonaerense y fueron clave para darle fuerza a la candidatura de Cristina Kirchner. En este espacio también jugaba Gustavo Menéndez (Merlo), que tras los comicios enfrentó y venció a Espinoza y hoy conduce el partido a nivel provincial, con el respaldo de todos los intendentes que formaban parte del Esmeralda pero también del Fénix, a excepción del dúo matancero.

 

Espinoza y Magario se mantienen ahora junto a los que formaron parte del Patria, el sector más kirchnerista y leal a la exmandataria. Se identifican en los intendentes de Avellaneda (Jorge Ferraresi), Ensenada (Mario Secco) y Berazategui (Patricio Mussi), cuentan con un bloque de 23 diputados provinciales y once senadores.

 

El último viernes, en Santa Teresita, se reunió la conducción del PJ, a cargo del binomio Menéndez – Gray, con respaldo de Insaurralde, como primer paso hacia la primera cumbre del consejo partidario

 

Perspectivas

 

El último viernes, en Santa Teresita, Partido de la Costa, se reunió la conducción del PJ, a cargo del binomio Menéndez – Gray, con respaldo de Insaurralde, como primer paso hacia la primera cumbre del consejo partidario. Hubo quórum y contó con la presencia de Pablo Moyano y Roberto Baradel, entre otros dirigentes que no eran jefes comunales. El sector vinculado al kirchnerismo, que integra Espinoza, estuvo ausente. El principal cuestionamiento es, precisamente, la relación del partido con el gobierno de Vidal. A estos se adhirieron varios intendentes del interior, que en 2016 formaron parte del Grupo Establo, en 2017 respaldaron la candidatura de CFK y, pese a que la mayoría acompaña a Menéndez, en las últimas semanas tensionaron la relación por la discusión de las adhesiones al Consenso Fiscal.

 

Espinoza lideró el PJ bonaerense desde mediados del 2016 hasta fines del último año. Pretendía renovar el mandato, pero no encontró suficientes respaldos y desistió de forzar una interna contra Menéndez. Finalmente y tras un acuerdo, quedó como presidente del Congreso partidario, que tendrá su primera cita el 3 de marzo, con sede a definir.

 

Desde que asumió, Menéndez buscó tender puentes con distintos sectores alejados al kirchnerismo. Fue recibido por el senador Miguel Angel Pichetto, por el líder del Frente Renovador, Sergio Massa,  por el diputado Justicialista Diego Bossio y por dirigentes cercanos a Florencio Randazzo. Insaurralde, por su parte, trabajó por no cortar la relación con el kirchnerismo y La Cámpora. Este espacio, mantiene una bancada de ocho diputados provinciales y cuatro senadores.

 

El Frente Renovador mantiene dos intendentes en la Provincia: Julio Zamora (Tigre) y Luis Andreotti (San Fernando). No obstante, Zamora se ha mostrado más cercano a la nueva conducción del PJ, sin desairar a Sergio Massa.

 

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