Ante una pelea entre dos pesados: Draghi vs. Mnuchin

El titular del Banco Central Europeo se enojó con las declaraciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos sobre el valor del dólar y después también se involucró en el tema Donald Trump

 

Muy pocas personas tienen el poder para definir con unas pocas palabras el rumbo de los mercados globales.  Una de ellas es Steve Mnuchin, que el miércoles declaró en Davos que un dólar más débil ayudaba al intercambio comercial de Estados Unidos.  Fue suficiente para que el dólar, que ya venía bajando, profundizara esa tendencia y que el euro subiera y alcanzara una cotización de 1,25, marca que no se registraba desde diciembre de 2014.

 

Al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi,  esas declaraciones no le gustaron nada y los hizo saber en la conferencia de prensa realizada ayer al término de la reunión de la entidad porque entiende que una apreciación fuerte de la moneda común complica las decisiones en materia de política monetaria.

 

Según Draghi, Mnuchin, a quien no nombró, violó el acuerdo que se había realizado el año pasado en Washington entre los responsables de formular políticas económicas de no tomar medidas para desencadenar una guerra de devaluaciones competitivas. Y para Draghi, las declaraciones de Mnuchin violaron el espíritu de ese acuerdo porque, si bien no hubo medidas concretas, el peso de las palabras de algunos funcionarios cumplen el mismo efecto.

 

Y el presidente del BCE sabe de lo que habla porque en más de una oportunidad direccionó al mercado con su cuidadosa retórica. En 2012 hizo su famosa declaración de que “el Banco Central Europeo hará todo lo necesario (whatever it takes) para sostener el euro”. Fue suficiente para cambiar por completo la dirección que tenían los mercados hasta ese momento.

 

La preocupación de Draghi es que el fortalecimiento del euro complica cumplir con la meta de inflación del BCE definida como  “cerca pero inferior al 2%” porque los productos importados resultan más baratos y eso impacta en el índice de precios. Draghi destaca la solidez de la recuperación económica europea, que fue superior a lo que se preveía en el segundo semestre de 2017 pero, de todas maneras, la tasa de inflación sigue lejos de la meta.

 

Ese es el argumento que esgrime ante quienes, como las autoridades alemanas, le exigen que abandone la política monetaria expansiva porque ya no están presentes los factores que en su momento la justificaron. Pero Draghi resiste, y ayer el BCE ratificó su estrategia por lo cual no cabe esperar que la tasa de interés suba antes de 2019. Y mantuvo la indefinición sobre lo que ocurrirá con el programa de compra de activos cuya duración está prevista, en principio, hasta septiembre, pero los analistas entienden que se irá desarmando  gradualmente.

 

De todas maneras, la suba del euro no es algo nuevo  ni atribuible a las declaraciones de Mnuchin. El año pasado la moneda común se revalorizó 14% contra el dólar como consecuencia del desempeño mejor  al esperado de la economía y porque los inversores creen que eso llevará a un endurecimiento de la política monetaria por parte del BCE. Además, el dólar, en los últimos tiempos, no perdió posiciones únicamente contra el euro sino frente a una canasta casi todas las monedas del mundo y ayer se ubicó en su nivel más bajo desde fines de 2014.

 

Finalmente, irrumpió en escena Donald Trump que en Davos sostuvo, contradiciendo declaraciones anteriores, que favorecía un dólar fuerte que exprese el vigor de la economía de Estados Unidos.

 

Las palabras de Trump impactaron en el mercado y el dólar comenzó a recuperar terreno mientras que el euro retrocedía. Pero el debate de fondo entre Mnuchin y Draghi sigue abierto. Entre los inversores y analistas no hay una opinión unánime sobre el rumbo que tendrá el dólar en los próximos tiempos. Pero hubo homogeneidad en la sorpresa que produjo escuchar a un secretario del Tesoro y a un Presidente opinando sobre la cotización que deben tener las monedas

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