“Si hay protección sin fecha límite, el incentivo para mejorar es bajo”

14 de diciembre, 2017

 

Entrevista a Andrés López IIEP-CONICET Por Juan Manual Antonietta

 

En diálogo con El Economista, Andrés López (IIEP-CONICET) ofrece su visión sobre el acercamiento UE-Mercosur, la “inserción inteligente en el mundo” y los desafíos del desarrollo.

 

En el marco de la “inserción inteligente en el mundo” que pregona el Gobierno, estaría cerca el acuerdo comercial entre el Mercosur y la UE. ¿Qué opinión tiene?

Argentina es una economía muy cerrada. Históricamente lo fue y en los últimos años se ha acentuado más. No sólo es visible en la baja relación comercio-PIB sino también en los pocos acuerdos comerciales que tiene el país. Además disponemos de una batería de medidas proteccionistas fuertes. Es un hecho que debe modificarse. Estamos estancados en un patrón exportador muy intensivo en recursos naturales, que no ha cambiado mucho en las últimas décadas. No estamos avanzando en eslabonamientos productivos. Lo “inteligente”, entiendo, es que la apertura no será una política de shock como la de los ‘90 sino que se tendrá en consideración sectores sensibles, y que necesitan de varios periodos para reconvertirse. Descubrir las oportunidades exportadoras lleva tiempo y hay actividades que podrían ser competitivas, pero necesitan de asistencia estatal. No hay soluciones mágicas de la noche a la mañana, así como tampoco hay actividades inviables per se. Lo que necesitamos es un diálogo público-privado para encontrar la manera de hacer sostenibles empresas en una economía más abierta y un contexto mundial donde la industria está cambiando fuertemente. Los patrones tecnológicos se están modificando muy fuertemente y los niveles de cerramiento comercial no son sostenibles. La apertura debe ser tratada con mucho cuidado.

 

Más en un contexto tan difícil para las empresas argentinas: tipo de cambio apreciado, tasas de intereses muy altas, aumentos de costos…

Sí, claramente no es el ideal, sobre todo en el tema cambiario. El proceso sería más fácil con otro tipo de cambio. Habría ciertas actividades domésticas que serían más viables y se abrirán nuevas oportunidades exportadoras. El Gobierno intenta con cierta racionalidad mejorar las condiciones sistémicas como la logística o la impositiva, pero no está claro que esto compense el efecto macro que, por otro, lado nadie sabe bien como arreglar. La devaluación no es tan sencilla.

 

El Gobierno habla de 10 años para liberar las exportaciones y comenzar a competir con los europeos. ¿Es tiempo suficiente para la industria?

Si sos Temperley y de acá a 10 años tenés que transformarte en un club modelo como Lanús quizás aprendiendo de su experiencia lo podes hacer. Ahora si de acá a 10 años tenés que ser el Barcelona… es imposible. Hay diferencias que no son solo de métodos y gestiones, hay factores que son sistémicos como los impuestos distorsivos, los costos de transporte o la infraestructura deficiente. Ese plazo puede colaborar a mejorar la competitividad empresaria si lo pensamos desde el rol que puede jugar en los incentivos. Si vos tenés una protección sin fecha límite, el incentivo a mejorar es bajo, pero si se les pone un tiempo en el que van a tener que salir a competir, mejorar se transforma en una cuestión de supervivencia. De todas maneras, el Gobierno no está desgravando todas las posiciones arancelarias y se está hablando del 90%. Se están guardando excepciones para actividades que están más complicadas. La competitividad no es un desafío individual de las empresas. El desafío es del país en su conjunto.

 

¿Es posible que el acuerdo traiga inversiones?

Es una posibilidad que puedan venir inversiones para aprovechar el acceso preferencial que tendríamos en el mercado europeo. Esto permitiría solucionar estas fallas en el plano tecnológico-productivo. Pero sinceramente no creo que suceda esto al menos en el corto plazo.

 

¿Qué opina de la eventual pérdida de prioridades de las empresas locales en las contrataciones y compras públicas?

El Gobierno mandó una ley donde se han mejorado las prioridades de compra pública para las empresas nacionales y se ha ordenado para hacerle un criterio más operativo. Hay áreas como energías renovables y ferrocarriles donde se está avanzando en la compra pública como instrumento de desarrollo de proveedores. Ahora es un problema importante como podría afectar el acuerdo. Sobre todo porque en las compras públicas determinan las adjudicaciones factores como la experiencia y la financiación. Nuestros productores, si bien se les abrirá un mercado grande como el europeo, van a estar en desventaja con las grandes empresas del Viejo Continente. Es fundamental ver la letra chica para ver cómo puede resultar esto.

 

A modo de balance, ¿qué opina del acuerdo?

Está claro que Argentina no se lleva una buena parte porque en lo que hoy somos competitivos es lo que el mercado europeo sigue manteniéndose más duro. No deja entrar productos agrarios y sigue manteniendo cupos, además de que continúa con sus políticas de subsidio a sus productores, que no la van a levantar por cuestiones políticas. Daría la impresión de que Argentina está cambiando la figurita difícil por una más fácil. Donde tenemos mayores intereses ofensivos, nos están dando poco. Desde el Gobierno son conscientes de esto y no se está vendiendo que estamos abriendo el mercado de la carne libremente en toda Europa. El gran interrogante es qué otro tipos de repercusiones tiene esto para compensar el trato asimétrico. Si efectivamente el acuerdo genera, acompañado de políticas de desarrollo productivo, innovaciones y motoriza el desarrollo exportador se daría un horizonte para que los productores acepten y se potencien para, de acá a 10 años, salir a competir con los europeos. La mancomunión público-privado tiene por delante el desafío de mejorar la competitividad y, en cuanto a la IED, observar qué cantidad puede llegar para modernizar el aparato productivo local. Por otro lado, quedan dudas sobre cómo se resolverán los problemas de propiedad intelectual, indicaciones geográficas y el antes mencionado problema de las contrataciones públicas. Todos temas muy sensibles. Es una apuesta que genera dudas y el partido no está definido. El balance final del acuerdo va a depender mucho de la letra final.

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