Una visión alternativa

27 de octubre, 2017

 

Los economistas son optimistas con las Macrinomics y, en momentos como estos,  vale la pena escuchar a las voces críticas. Una de ellas es la Andrés Asiain del CESO, un think tank heterodoxo. Muy lejos de la rueda virtuosa, dice Asiain, “la recuperación electoral se montó sobre la actividad de la construcción empujada por obra pública y la expansión de los créditos hipotecarios, cierta reactivación en las exportaciones industriales (autos e industria pesada) y, en menor medida, una muy leve recuperación del consumo (mejor dicho, dejó de caer) de la mano del retraso cambiario y la parcial postergación de los tarifazos”.

 

Hacia adelante, la tendencia tiene oxígeno para seguir (porque hay dólares) aunque, dice, “mientras caminamos hacia una futura y ya históricamente reiterativa crisis de sobreendeudamiento”. Por ahora, sin embargo, “los dólares de los créditos permiten posponer momentáneamente el limitante de divisas a la expansión de la actividad y sostener una política de dólar barato”.

 

Además de la postergación de la restricción “eterna” (como diría Aldo Ferrer), ayudarán el impulso de la construcción (motorizados por los créditos indexados) y el dólar barato, que siempre ayuda a desinflar los precios y darle algo de oxígeno a los salarios. En contra operará el ajuste en tarifas, el “amarretismo salarial” y cierto freno real en la obra pública si, como la lluvia de inversiones de 2016, no vuelan los PPP en 2018. Aun así, parecen primar los factores expansivos. “En definitiva, el resultado probable es un desempeño relativamente mediocre pero positivo de la economía poselecciones”, concluye Asiain.

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