Reflexiones sobre los precios del mercado

Si bien los mercados ya escalaron fuertemente, hay margen para que el rally siga (aunque algunos recomiendan mantener algo de liquidez y esperar afuera)

 

Por Juan J. Battaglia Economista jefe de Cucchiara

 

En esta nota remarcamos algunas simples reflexiones sobre el desempeño de los mercados en el último año. Como toda generalización, seremos absolutamente simplistas en el análisis. Las perspectivas para la economía mundial son ligeramente favorables. El FMI proyecta un crecimiento del 3,6% y 3,7% para 2017 y 2018, respectivamente, unas décimas por encima de los últimos años. También pronostica una lenta recuperación para el comercio internacional y un contexto generalizado de estabilidad de precios. Este crecimiento es difundido, y la aceleración incluye a Europa, Japón, China y Estados Unidos. La difusión del crecimiento es la más amplia en una década, alcanzando el 75% de la economía mundial. Además, este crecimiento tiene lugar en un contexto en el cual los bancos centrales de las economías desarrolladas recién están iniciando el camino en la normalización monetaria, a pasos lentos, algo que prácticamente garantiza un mundo con mucha liquidez por un tiempo más. A esto debemos sumarle los buenos resultados corporativos de los últimos trimestres, con Amazon y Google como estrellas.

 

En este contexto de moderada recuperación en la economía global, buenos resultados empresariales y bajas tasas de interés, la teoría nos enseña que es un escenario favorable para la renta variable. Ahora bien, las proyecciones sólo vaticinan una aceleración del crecimiento del orden del 0,5%. Con respecto a la laxitud, estamos en un  contexto no muy diferente al de los últimos años. Es más, como anunció la Fed, (suavemente) comenzará a reducir su hoja de balance. Por último, los resultados empresariales no son lo suficientemente abultados como para corregir las elevadas valuaciones que muestran las empresas cotizantes.

 

Hecha esta breve introducción, el S&P subió 20% en el último año; el Russell 2000 (empresas de baja capitalización), 26% y el Nasdaq, 26%. Los mercados europeos (en dólares) no se quedan atrás, y el EuroStoxx 50 trepó 28%. Los mercados emergentes (MCSI Emerging Markets) escalaron 23% en dólares en los últimos doce meses y, en América Latina, el mercado peruano creció 31%  y el índice de Chile, 28%, ambos medidos por sus respectivos ETF en dólares.

 

Con respecto a la deuda, la tasa americana a diez años hoy merodea el 2,45%, 80 puntos básicos por encima de los niveles de un año atrás. Esta suba es considerable, pero tiene prácticamente un único factor explicativo: el salto luego del triunfo de Donald J. Trump. Sin embargo, los bonos emergentes (incluyendo los regionales), pudieron comprimir varios puntos su riesgo país. Los títulos emergentes resistieron muy bien frente a la suba en la tasa de interés en los bonos de Estados Unidos. El mundo en desarrollo se financia en promedio 320 puntos por encima de Estados Unidos mientras que economías como Italia (mucha deuda y poco crecimiento) se fondea incluso más barato. Ni hablar de Grecia, donde varios paquetes de ayuda evitaron que entre en default, y hoy ya se puede financiar cómo damente en los mercados internacionales a 5,50% por diez años.

 

En resumen, el mundo nos da algunas señales para ser ligeramente optimistas. Pero, como de costumbre, los mercados escalaron en una magnitud y velocidad que poco que tienen que ver con los fundamentos.

 

¿Y nuestro mercado? Si por un segundo ampliamos el foco y nos alejamos de la vorágine doméstica, vemos que el desempeño ha sido muy similar. El mercado accionario en dólares subió 33% en los últimos doce meses, aunque esta suba arrancó ya entrado el 2017. Los bonos en dólares siguieron la misma dinámica global, pero crecieron en paridad y recortaron en rendimientos unos puntos por encima del promedio. Misma tendencia global, pero un poco amplificada. El resultado de las elecciones y la reversión en el ciclo económico explican este optimismo.

 

Difícil (imposible) pronosticar hasta donde escalará el precio de los activos. Pero la única forma de estar bien parado en la baja es conservando algo de liquidez. Esto naturalmente conlleva un riesgo: que se mantenga el rally y uno mirarlo desde afuera. Con estos precios y valuaciones, los libros de finanzas y sobre todo los de estadística nos dirían que es una decisión inteligente  mantener aunque sea una porción de liquidez a la espera de nuevas oportunidades de compra, que más tarde o más temprano, el mercado nos suele regalar.

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