Impresionantes subas en el sector tecnológico

 

Por Matías Daghero Autor de “Con los $ que tengo, ¿qué hago?”

 

El pasado viernes mostró el mayor desacople entre los tres índices de Estados Unidos de los últimos tiempos. Mientras el S&P 500 y el Dow Jones acumularon subas de 0,81% y 0,14%, respectivamente, el Nasdaq sumó 2,20%.

 

Todo esto ha llevado nuevamente a los índices accionarios a continuar con la racha de máximos  en lo que será un año que seguramente quedará grabado a fuego en la memoria de los traders como uno de los mejores de sus vidas.

 

 

Y estos máximos se han podido marcar incluso en medio de varios eventos que podrían haber interrumpido la suba e incluso en los últimos días con una fuerte suba en la tasa a diez años de Estados Unidos (de cotizar a 2,02% a principios de septiembre pasó a 2,41% en menos de dos meses).

 

Los inversores que peinen un poco más de canas quizá se pregunten si la “exuberancia irracional” que mencionó Alan Greenspan en 1996 (que luego se confirmara con el estallido de la burbuja puntocom en marzo del 2000) no se habrá apoderado nuevamente de los mercados.

 

En aquel momento, el furor por las empresas de Internet llevó a inversores a pagar precios ridículos por empresas que no se sabía si podrían generar dinero e incluso no se entendía su modelo de negocios. Y el mercado castigó duramente a estos inversores con pérdidas mayores al 60% en apenas meses.

 

¿Burbuja puntocom?

 

Sin embargo, si hacemos un comparativo entre lo que eran las compañías tecnológicas en el año 2000 y lo que son hoy podremos notar grandes diferencias.

 

Es que en aquel momento se trataba mayormente de promesas. En cambio, estas compañías hoy generan amplios beneficios. ¿Cómo explicar sino por ejemplo los US$ 256.800 millones que tiene Apple en efectivo según su último balance? ¿No surgieron acaso de ganancias concretas generadas por la compañía?

 

Si miramos los números de las tecnológicas que presentaron resultados esta semana podremos ver que sus valuaciones tienen incluidas proyecciones de crecimiento ambiciosas pero que, a diferencia de lo que sucedía en el año 2000, se terminan concretando.

 

Los resultados de Alphabet (más conocida como Google) muestran que, a pesar de tratarse de una compañía de casi dos décadas de vida, aún continúa creciendo a un ritmo vertiginoso. Sus ganancias crecieron 22% anual superando por 14,6% las estimaciones de los analistas. A su vez, sus ingresos por publicidad y clics pagos crecieron 47% anual.

 

Por su parte, en el caso de Amazon, sus ganancias crecieron 34% respecto del año anterior para alcanzar los U$S 43.700 millones, aplastando las estimaciones de un crecimiento del 28% por parte de los analistas.

 

Por último, en el caso de Microsoft (si se quiere la más “madura” de este grupo) superó en U$S 1.000 millones las estimaciones de ganancias de analistas aumentando 12% sus ganancias respecto a 2016.

 

Si miramos este impresionante crecimiento en las ganancias generado por las compañías tecnológicas, quizás sus valuaciones empiecen a aparecer como más razonables a analistas que desde hace años sostienen que el mercado se encuentra en una burbuja.

 

Es que en cierto modo el mercado está reflejando en el precio de sus acciones la mejora en sus ganancias: Google aumentó sus ganancias 22% y su acción sube 26,47%, Amazon aumentó sus ganancias 34% y su acción subió 34,53%, y la lista sigue.

 

Quizás para algunos inversores suene menos original invertir en estas compañías ampliamente reconocidas, pero no caben dudas que hasta aquí ha sido muy rentable. Cuando uno invierte, ¿qué busca? Hacia adelante, no caben dudas de que existen riesgos y que puede haber correcciones importantes en la Bolsa. Pero al fin y al cabo, cuando uno invierte en acciones siempre habrá riesgos y el rol de un buen inversor o asesor financiero es tratar de minimizarlos. En ese sentido, con el índice del miedo (VIX, que mide la volatilidad implícita de las opciones) en niveles mínimos históricos nunca fue tan barato comprar cobertura para una cartera. Seguir dentro de la fiesta, pero comprando uno de estos seguros, quizás sea la mejor decisión que pueda tomar un inversor por estos días.

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