“El país está subdesarrollado en inclusión financiera”

22 de diciembre, 2016

 

Entrevista a Diana Schvarztein e Ignacio E. Carballo, expertos en inclusión financiera

 

La Universidad Católica Argentina (UCA) acaba de lanzar el curso de posgrado “Inclusión financiera, microfinanzas y desarrollo”. Es un curso prometedor por la temática, que viene en ascenso y hoy está en la agenda de los policy-makers locales y también en los business plans del sector privado. Avanzar hacia allí (hay mucho catch-up por hacer aún) precisará de expertos para poder implementarla exitosamente la agenda, conociendo las mejores prácticas internacionales y los desafíos típicos que pueden surgir en el camino. El Economista dialogó con Diana Schvarztein e Ignacio Carballo, magisters en microfinanzas para el emprendimiento por la Universidad Autónoma de Madrid y miembros del cuerpo docente del curso, sobre la instancia educativa que proponen y sobre dónde está parada Argentina en esta materia.

 

¿A quién está apuntado el curso y cuáles son sus expectativas?

Carballo: El lanzamiento de este programa inédito cobra relevancia en un escenario donde la inclusión financiera se trata (hasta ahora) sólo de manera tangencial en un reducido número de asignaturas y de programas desarticulados en el país. De este modo, se intenta marcar un piso al debate, reafirmando la necesidad subyacente y adelantada por los principales lineamientos internacionales de que la inclusión financiera es una condición necesaria para el desarrollo sostenible. El esquema anual consta de seis asignaturas troncales que mezclan contendidos prácticos y teóricos de vanguardia. Así, durante el primer semestre los alumnos abordarán tópicos de finanzas y mercados de capitales, análisis económico y técnicas de inferencia estadística. En la segunda mitad del año, los participantes estudiarán en profundidad los avances más recientes en torno a la Inclusión Financiera. Para ello, se impartirán clases sobre evaluación privada y social de proyectos, desarrollo económico e institucional, y una asignatura inédita en el país sobre inclusión financiera y microfinanzas. Esta especialización ofrece un programa académico integral en inclusión financiera, otorgando sólidas herramientas de análisis y competencias profesionales. Está dirigido a un público formado por profesionales de instituciones financieras, funcionarios del sector público, personal de instituciones microfinancieras y entidades sociales, ONG’s, e individuos con particular interés en desarrollar su carrera en el área de las finanzas inclusivas y el desarrollo sostenible. Nuestras expectativas son instaurar de manera definitiva el tópico dentro del mapa académico nacional.

 

¿Qué es, técnicamente, la inclusión financiera?

Schvarztein: Técnicamente, podemos definir a la inclusión financiera como una situación en la cual tanto individuos como emprendedores tengan el acceso pero también la capacidad de utilizar servicios financieros adecuados a sus necesidades. A la fecha, alrededor de 2.000 millones de personas adultas no poseen cuentas bancarias en el mundo. Para más, mientras esa cifra representa sólo el 11% de los adultos en las economías de ingresos altos, dentro de la población adulta con ingresos inferiores a US$ 2 al día la misma asciende al 77%. En otras palabras, tres cuartos de los pobres del mundo carecen de una cuenta bancaria. Sin embargo, el 55% de quienes piden préstamos en las economías en desarrollo recurren a fuentes informales de financiamiento (amigos, familiares o prestamistas a tasas usureras). De este modo, podemos definir más claramente a la inclusión financiera como el fenómeno global que busca revertir dicha exclusión con miras a la reducción de la pobreza.

 

¿Cómo está parada Argentina en términos relativos y cuánto margen tiene para aumentar su inclusión?

Carballo: Argentina se encuentra subdesarrollada en términos de bancarización. Nuestro país presenta niveles tanto por debajo del promedio mundial (52%) como del de América Latina (51%). En los hechos, los niveles de bancarización son equivalentes a aquellos de países como Botswana, Belice o Argelia. Sin embargo, esto no implica que no se hayan realizado importantes avances en nuestro país. Según el informe del FMI del 2014, Argentina fue el país que más bancarizó a los ciudadanos de menores ingresos. Mientras que en 2011 sólo el 19% de las personas más pobres tenía acceso a una cuenta bancaria, en 2014 dicha proporción trepó al 44%, superó las tasas de crecimiento promedio del mundo. No obstante, la inclusión financiera es una variable intrínsecamente más amplia que la simple bancarización, por lo cual aún resta mucho por hacer.

 

¿Cuáles son los beneficios generales de la inclusión financiera?

Schvarztein: Las bondades de un sistema financiero desarrollado, fluido e inclusivo son diversas y abarcan tanto el aspecto microeconómico como el macroeconómico. Para el individuo incluido, suavizar los patrones de consumo, planear mejor sus gastos, atender riesgos relacionados con la salud y la volatilidad de ingresos o realizar inversiones (no solo en emprendimientos productivos sino en salud, vivienda y educación), son solo algunas de las tantas bondades que ha sabido demostrar la evidencia empírica. Desde el aspecto macroeconómico, la creación de empleo (especialmente de un fuerte tejido pyme), la reducción del riesgo y los costos bancarios, la estabilidad financiera, el incremento de la economía formal, el estímulo a la actividad económica y la reducción de la pobreza son los fines que justifican el impulso a la inclusión financiera desde las principales economías y organismos internacionales.

 

El principal policy-maker para esta cuestión, imagino, debe ser el BCRA. ¿Qué está haciendo para potenciar la inclusión y que podría hacer que no está haciendo?

Carballo: Efectivamente, la nueva gestión del BCRA ha incorporado el tópico como un objetivo primordial en su agenda con el afán de impulsar un país con más inclusión financiera. En palabras de su presidente, se desea impulsar un sistema financiero más profundo, ágil y desarrollado, que sea el vehículo por el cual se pueda concretar el sueño de un país con igualdad de oportunidades. La estrategia vigente comprende impulsar un mayor acceso y uso de servicios financieros para la población en general e incrementar el acceso a financiamiento por parte de las pyme y agentes en la base de la pirámide social (el microcrédito). Para ello, de las medidas más destacadas al momento se encuentra el impulso a la digitalización financiera, sin embargo se esperan importantes medidas para el 2017.

 

¿Qué podrían ganar los bancos con la inclusión?

Schvarztein: Desde el punto de vista rentístico, el principal incentivo para fomentar la inclusión financiera que tienen los bancos tradicionales (no aquellos que brindan microfinanzas entre sus servicios), es aquel de incrementar exponencialmente su cartera de clientes. Con la incorporación, apoyo técnico y seguimiento de sus clientes más pequeños, las entidades bancarias están invirtiendo en lo que serán sus futuros ahorristas y prestatarios. Sin embargo, la inclusión financiera se orienta también a promover la reducción de la mora, los riesgos de cartera y fomentar la estabilidad de las entidades y la mayor confianza en ellas.

 

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