Un semestre difícil para las economías regionales



 

por Pablo F. Salvador (*)

 
Durante el primer semestre de 2016, hubo una mejora en el desempeño exportador de algunas de nuestras economías regionales. Este mejor desempeño estuvo motorizado por las medidas implementadas por el Gobierno Nacional: la salida del cepo, la quita de retenciones, la devaluación y la extensión de los plazos para el ingreso de divisas, entre otras, lo que dio algo de oxígeno a las economías regionales al dotarlas de mayor competitividad. Sin embargo, todavía existen algunos temas pendientes, como la elevada presión tributaria, la inflación, la falta de acceso a crédito, o la crisis de nuestro principal socio comercial, Brasil, que no permiten su arranque definitivo.

 

Los dieciocho complejos exportadores más grandes del país, en conjunto, tuvieron una caída de sus exportaciones de -3% en los primeros seis meses del año, en términos interanuales.

 

El complejo oleaginoso, que incluye principalmente a la soja y sus subproductos; maní; y girasol, entre otros, es el más importante del país, representó 39,1% de las exportaciones del semestre. Las oleaginosas tienen su principal impacto en la zona del Centro y Buenos Aires, donde generan entre 5% y 8% del empleo privado registrado, y también en el Noroeste Argentino (NOA) y Noreste Argentino (NEA). En el primer semestre del año aumentó sus exportaciones 9%, con respecto al mismo semestre del año anterior.

 

El cerealero es el segundo complejo que más exporta del país, representó 15,6% de las ventas totales al exterior. Es el complejo más “federal”, ya que es importante en todas las regiones del país (especialmente en NEA y NOA), con la excepción de la patagonia. El complejo automotriz (con gran impacto en el Centro y Buenos Aires, tanto por el nivel de exportaciones como por la generación de empleo privado y su relación con actividades conexas) es el tercero que más exporta (8% de las ventas al exterior). Sus exportaciones cayeron casi -30%.

 

Las exportaciones del complejo oro y plata (con una gran participación en las regiones de Nuevo Cuyo y Patagonia) cayeron 18% y éste explicó 4,2% de las exportaciones argentinas en el primer semestre de 2016.

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El complejo combustibles, el más importante en la Patagonia al explicar 35% de sus exportaciones y más de 30% del empleo privado registrado, redujo sus exportaciones 31%. El sector pesquero, también muy relevante en la Patagonia, aumentó sus exportaciones 24%. Las frutas son importantes en todas las regiones del interior, sus exportaciones representaron 3,8% de las exportaciones del semestre y aumentaron 17% en términos interanuales. El complejo carne bovina representa sólo 2,8% de las exportaciones de Argentina, pero es muy importante al ser intensivo en mano de obra. Éste junto con el complejo lácteo son los que más empleo privado generan en el país. Tiene su mayor incidencia en la región Centro y Buenos Aires, donde explican entre 10% y 15% de los puestos de trabajo. En el primer semestre, el primero aumentó sus exportaciones 12%, mientras que el segundo las redujo -42%.

 

Las hortalizas, importantes en la región Nuevo Cuyo y NOA, son de los productos que más aumentaron sus exportaciones en el primer semestre del año, 56% interanual. La vitivinicultura es la que más empleo genera en la región Nuevo Cuyo (explica más del 15% de los puestos privados registrados) y en Mendoza representa cerca del 60% de sus exportaciones. En los primeros seis meses sus exportaciones disminuyeron -6% interanual.

 

El cobre, producto más exportado de la región del NOA con 30% de participación y que genera entre 5% y 8% del empleo privado registrado, aumentó sus ventas al exterior 40%.

 

El complejo madera y papel es el más importante en la región del NEA, explica 30% de las exportaciones y entre 10% y 15% del empleo privado registrado. Sus exportaciones cayeron -25%. El tabaco, otro producto importante de la región del NEA, fue el segundo complejo que más creció en términos de exportaciones en el semestre, 127%. El complejo azucarero (con fuerte impacto en Tucumán y un poco menos en Salta y Jujuy), aumentó sus exportaciones 49%. Las exportaciones del complejo yerbatero y té (muy importante en la región del NEA) se redujeron -17%. El complejo olivícola, que incluye aceitunas y aceite de oliva, es el más pequeño de los complejos analizados. Tuvo un incremento importante de sus exportaciones durante esta primera mitad del año, 46%.

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Vemos que el desempeño exportador de las economías regionales ha sido disímil. Muchas de ellas se vieron favorecidas por las medidas implementadas por el Gobierno Nacional como fueron la salida del cepo, la quita de retenciones, la devaluación, y la extensión de los plazos para el ingreso de divisas, entre otras, lo que les dio algo de oxígeno al dotarlas de mayor competitividad. Sin embargo, algunas regiones se han visto afectas por la coyuntura desfavorable por la que atraviesan algunos de sus principales socios comerciales, como es el caso de Brasil para la región Nuevo Cuyo. A esto se sumó la caída de la mayoría de los precios internacionales de los principales commodities que exporta nuestro país.

 

Todavía quedan algunos problemas por resolver: reducir la elevada presión tributaria, controlar definitivamente el tema de la inflación, mejorar el acceso al financiamiento, reducir los costos logísticos a través de la mejora de la infraestructura (por ejemplo, el trasporte terrestre se lleva casi seis de cada diez dólares destinados a los costos logísticos en Mendoza) y buscar nuevos socios comerciales para evitar la excesiva dependencia de países vecinos como Brasil. Problemas que no permiten el arranque definitivo de nuestras economías regionales.

 

El Gobierno durante estos primeros seis meses se puso como objetivo colocar sobre los rieles esa locomotora descarrilada que era Argentina, uno a uno fue enganchando los vagones –las economías regionales–, y finalmente el tren arrancó. El arranque está siendo difícil, con una locomotora cuya misión es traccionar un pesado tren de carga y ese arranque se está viendo dificultado por algunos temas que aún no se han podido resolver. Este segundo semestre servirá para solucionar aquellos temas aún pendientes y tendremos que esperar hasta finales del mismo para ver si finalmente el tren toma velocidad.

 

(*) Economista jefe de Fundación Ideal



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