El informe de la CEPAL y sus consecuencias para Argentina



 

por Ignacio E. Carballo (*)

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó el martes su nuevo informe económico. En el mismo se resume cómo se desempeñó la economía regional durante el 2015 y el primer semestre del 2016, así como sus proyecciones de crecimiento para lo que resta del año. Como corolario general, el organismo sostuvo su proyección de retracción en la actividad regional por segundo año consecutivo. De este modo, tras el balance del año 2015 que arrojó una contracción del 0,5%, se espera una caída del PIB regional de 0,8%.

 

Sin embargo, la misma reflejará fuertes asimetrías hacia dentro de las subregiones, marcando nuevamente la dicotomía norte-sur. En este sentido, mientras que las últimas enfrentan una severa restricción externa producto de la caída en la demanda internacional de bienes primarios (principalmente por la desaceleración china) y en sus términos de intercambio, los países del norte se favorecerán por el precio reducido de la energía y una creciente demanda externa. Así, las economías de América Central crecerán en 2016 el 3,8%, las de América del Sur se contraerán 2,1% y el Caribe el 0,3%. La retracción se sucederá en Argentina, Brasil, Ecuador, Venezuela, Surinam y Trinidad y Tobago. No obstante, la caída del crecimiento regional obedecerá principalmente a Brasil (-3,5%) y Venezuela (-8,0%). Si se excluyeran a estos dos países el PIB regional se incrementaría el 1,8%.

 

Por su parte, el flanco externo continuará afectado por una dinámica de bajo crecimiento, con una merma en las economías desarrolladas de 1,8% y un impulso que seguirán dando las economías en desarrollo, las cuales crecerán 3,8%, aunque aletargadas con China haciéndolo al 6,5%. Todo esto, afectará el consumo de los bienes producidos por los países de la región potenciado por la caída en los precios internacionales de los mismos. La CEPAL no proyecta grandes variaciones en los precios de las commodities para lo que resta del año. De hecho, aunque recuperándose de las fuertes caídas sucedidas a principio del 2016, el cobre, la harina de soja, el mineral de hierro y el petróleo crudo denotarán precios promedio menores a los de 2015.

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Por otro lado, las consecuencias de que después de 43 años de haber ingresado en su antecesora, la Comunidad Económica Europea, el Reino Unido haya decidido salir de la Unión Europea serán menores en el corto plazo. A mediano plazo, dichas consecuencias estarán supeditadas al impacto en el resto de Europa y Estados Unidos, canalizándose en la región a través de la vía comercial.

 

Para América del Sur, el principal factor a resaltar por la CEPAL es el sofocamiento de la demanda interna reflejado en la caída de la inversión y el consumo privado (ya denotado en 2015). A su vez, la detracción del consumo público estaría deteriorando aún más la situación. En base a esto último, el organismo los denomina en su informe “los desafíos del financiamiento para el desarrollo”. El problema vigente sería las dificultades que enfrenta el financiamiento de una política fiscal contra-cíclica.

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El escenario argentino

 

Para el caso argentino y su proyección de crecimiento en 2016, se afirma que estará supeditado al escenario que se plantee en lo que resta del año. Sin embargo, en base de: a) el negativo flanco externo debido al estancamiento general del comercio mundial agravado en el caso particular de Argentina por la recesión del Brasil; b) el consumo interno retraído debido a la caída de los salarios reales consecuencia del brote inflacionario de la primera mitad del año (generado por factores concisos como la devaluación, la caída de derechos y cupos de exportación, y el aumento tarifario y de las tasas de interés); y c) una política fiscal que se anuncia neutra o contractiva, pero no contra-cíclica. El informe es contundente al afirmar que solo una fuerte expansión de la inversión privada podría restablecer el crecimiento.

 

De esta manera, incluso si se supone una cierta recomposición salarial como consecuencia de los aumentos acordados por paritarias y una posible desaceleración de la inflación (conforme se atenúe el impacto de las medidas estructurales), se estima que la contracción será del 1,5% en 2016 para Argentina. En conclusión, de no arribar las inversiones, el gobierno actual se debatirá entre un mayor endeudamiento o una aceleración inflacionaria.

 

(*) Economista.

 



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