Por ahora, no se venderán las acciones del FGS de la Anses

3 de junio, 2016

por Claudio Chiaruttini

 

La decisión del Gobierno de Mauricio Macri de colocar en el proyecto de ley de pago de deudas previsionales de origen judicial y exteriorización de activos no declarados la posibilidad de vender las acciones que tiene la Anses, es decir, el Estado Nacional en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, abre una interesante discusión sobre si el sector público debe tener, o no, participaciones accionarias en empresas privadas.

 

La primera conclusión cae de madura. El Gobierno de Cristina Fernández tuvo acciones de empresas cotizantes y representantes en sus directorios, pero eso no generó inversiones, ni innovaciones, ni evitó que la recesión se extendiera por cuatro años. Así que argumentar que la intervención pública tuvo impacto para atenuar la crisis es una gran falacia.

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El Gobierno de Cristina Fernández tuvo acciones de empresas cotizantes y representantes en sus directorios, pero eso no generó inversiones, ni innovaciones, ni evitó que la recesión se extendiera por cuatro años. Así que argumentar que la intervención pública tuvo impacto para atenuar la crisis es una gran falacia.

 

Otra prueba de la mendacidad de esta construcción es que la YPF que controlaban los españoles de Repsol era una petrolera mucho más sólida, financiera y operativamente hablando, que la YPF que dejó el elegido por Cristina Fernández para conducirla, Miguel Galuccio, pese a la “participación estelar” de Axel Kicillof en el directorio.

 

Tampoco es real que la rentabilidad de las acciones de las empresas cotizantes que tiene en su poder el FGS sea clave para que se mantenga el flujo de pagos futuros a los jubilados. A decir verdad, desde que fueron estatizadas las AFJP, el valor de las acciones en cartera no ha variado sustancialmente y como el Gobierno le prohibía a las cotizantes distribuir dividendos, poco ha sido el aporte en pesos reales de esos papeles.

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La idea de vender las acciones del FGS nació hace tres meses, cuando algunas cotizantes comenzaron a averiguar la posibilidad de “recuperar” las acciones que estaban en manos de la Anses. Por un lado, las empresas cuentan hoy con mucha liquidez, dado que retienen muchos dividendos, fondos que podían utilizar para recomprar acciones, una forma de incrementar el valor de las tenencias actuales en cartera.

 

La decisión de no vender las acciones de las cotizantes en la Anses partió de una imposibilidad legal que impuso Cristina Fernández y que los papeles, hoy, tienen una baja cotización teniendo en cuenta que muchas han sufrido el impacto de la recesión de los últimos cuatro años; pero esto podría cambiar con ingreso de capitales extranjeros o reactivación de la economía, lo que hace aconsejable realizar esas ventas más adelante, cuando potencien su cotización.

 

Hay una experiencia previa de cartera de acciones de empresas privadas vendidas por el sector público: cuando se resolvió que el Banco Nacional de Desarrollo se desprendiera de aquellos papeles que tenía de empresas cotizantes, que había obtenido la entidad a cambio de financiaciones que se habían entregado y que no se habían podido cancelar. Así, la entidad llegó a tener hasta el 90% del capital de algunas sociedades.

 

La idea de vender las acciones del FGS nació hace tres meses, cuando algunas cotizantes comenzaron a averiguar la posibilidad de “recuperar” las acciones que estaban en manos de la Anses.

 

El Banade tenía participaciones accionarias de más de 450 empresas que, por esos años, cotizaban en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y la noticia de la oferta secundaria de esos papeles causó un derrumbe de las precios de empresas que ya tenían comprometidas sus cuentas por efecto de las deudas financieras acumuladas.

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En pocas palabras, todo el proceso implicó una reestructuración del capital nacional, ya que se desarmaron holding completos y se crearon o potenciaron otros, que quince años más tarde, fueron vendidos a inversores extranjeros, como fue el caso del Grupo Bunge & Born, que llegó a tener casi cien compañías bajo su control y terminó por quedar reducida a una sola, pero poderosa, que mudó su sede a Brasil, para luego pasar a Estados Unidos y comenzar a cotizar en el NYSE y en Luxemburgo.

 

Macri Basavilbaso

Sin duda, en algún momento el Gobierno va a vender esas acciones en poder de la Anses.

También hubo muchos grupos controlantes que recuperaron sus acciones a precios muy bajos, dado que otros inversores no se interesaron por la escasa cantidad de títulos o participación en el capital que se ponía en juego o por la compleja situación de las compañías.

 

Pero, ahora, los grandes grupos nacionales que están líquidos, tiene centralizadas sus inversiones en el sector agropecuario, en el que la capacidad de generar dólares es mayor y a un menor costo que con una producción industrial o una empresa de servicios. Y, como se sabe, en épocas de alta inflación y devaluación, generar divisas hace la diferencia.

 

En este marco, quizás, las ventas de las acciones que tiene en cartera la Anses terminen por alimentar el proceso de extranjerización del sector productivo. No es un riesgo por la nacionalidad del capital de las empresas. En todo caso, el problema está en la incapacidad de alimentar una “élite empresaria nacional” con simples gerentes que buscan potenciar el bonus.

 

Sin duda, en algún momento el Gobierno va a vender esas acciones en poder de la Anses. En el fondo, sólo será cuestión de tiempo, de necesidad y de oportunidad. Pero, por ahora, no.

 

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