El ajuste llegó al transporte en el AMBA

1 de abril, 2016

(Por Facundo Matos Peychaux)

Cumplido el desafío de aprobar en el Senado el acuerdo con los holdouts, el Gobierno anunció finalmente la suba de tarifas de transporte público para el área metropolitana, que se aplicará a partir del 8 de abril. El boleto de colectivo más barato costará $ 6, mientras el mínimo de tren valdrá $ 2 o $ 4, dependiendo el ramal. La tarifa social para trenes será de $ 0,90 o $ 1,80, según la línea, y la de colectivos será de $ 2,70 y alcanzará a un universo de 6 millones de personas, anunció el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, en una conferencia de prensa desde Casa de Gobierno.

“Venimos de doce años hubo muchas inequidades, como que la tarifa de los colectivos, que es el sistema de transporte que más usa la gente en todo el país, es mucho más cara y fue creciendo (en el interior) respecto a la tarifa de colectivos del área metropolitana, o como problemas de creciente falta de sustentabilidad del sistema”, argumentó el ministro junto al secretario general de UTA, Roberto Fernández.

Con este anuncio, el Gobierno sigue con su agenda de corrección de precios relativos, que incluyó una suba promedio de entre 200% y 320% de las tarifas de luz y que continuó con el agua y el gas. En el caso del transporte, según lo anunciado, las tarifas de colectivos aumentarán 100%, las de trenes crecerán hasta 100% también, y la de subtes crecerá 66%. “A nadie le gusta anunciar un aumento tarifario. Pero en el caso de los colectivos, la tarifa no variaba desde junio de 2014, prácticamente dos años. Todos sabemos la inflación que hubo en estos dos años y la inflación de casi 700% que hemos tenido en Argentina en los últimos años”, justificó el funcionario.

A partir de los cambios, se implementará también una tarifa social que implicará un descuento de 55% en el valor para un universo de 6 millones de personas que incluirá jubilados y pensionados, personal doméstico, receptores de pensiones contributivas, beneficiarios de planes sociales y distintos programas del Ministerio de Desarrollo Social y ex combatientes de la guerra de Malvinas.

Para los colectivos, será de $ 2,70, una tarifa 10% menor a la actual, y la de trenes, de $ 0,90 para las líneas Roca, Belgrano Sur y Urquiza, y $ 1,80 para los ramales Sarmiento, Mitre y San Martín. Para acceder a ella, los alcanzados por los requisitos enumerados por el ministro únicamente deberán registrar su tarjeta SUBE por internet, por teléfono o en distintos puntos físicos del área metropolitana.

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“Hemos tenido muchísima sensibilidad para aquellos que menos tienen y para que no solo no les impacte sino para que tengan una tarifa menor”, planteó el ministro. Al igual que las tarifas de colectivo y tren, las de subte –que dependen del gobierno de la ciudad de Buenos Aires– subirán a $ 7,50 “dentro de dos meses”, ya que a diferencia del resto de los servicios, requieren un proceso de audiencia pública previo.

Impacto

“Si uno hace el cálculo, esos aumentos se traducirían en 2,2 puntos de incidencia sobre el IPC de la Ciudad de Buenos Aires. Dentro de los incrementos, el más importante es el de colectivos, porque tiene una ponderación más alta; de esos 2,2 puntos, hay 1,9 de colectivos, 0,1 de los trenes y 0,2 de los subtes”, explica Matías Carugati, economista jefe de Management & Fit. Según distintas consultoras, una vez que se sumen los incrementos en las tarifas de gas y agua, el impacto oscilará en torno a 5 puntos.

Por su parte, para Martín Polo, economista jefe de la consultora Analytica, el efecto únicamente de la suba de tarifas de transporte será de 1,5%, mientras que contabilizando las demás subas esperadas, el impacto treparía a 5,44 puntos. “Tomando el valor como si la suba de tren, colectivo, gas y agua ya se hubiera hecho y asumiendo que el incremento fuera parejo para todos, sin contar la tarifa social, si esto se distribuye entre abril y mayo, ubicaría el incremento del IPC mensual de los próximos dos meses en torno a 4%, porque agrega en promedio 2,5 puntos a una inflación inercial de 2 puntos aproximadamente”, señala.  Eso complicaría aún más el alcance de la meta oficial de un rango de 20% a 25% de inflación anual.

Por eso, la estrategia del Gobierno para la corrección de precios relativos pasará por concentrar en abril todos los aumentos pendientes (principalmente agua y gas, que aumentarán en un promedio de 300% cada uno) para luego dedicar el segundo semestre a intentar reducir la inflación a un promedio mensual de 1%. “Después de un primer semestre muy caliente en términos de inflación, rondando 38% en términos interanuales, si asumimos que no vas a tener más corrección de precios relativos al menos en los servicios públicos y en un contexto de que la inflación core se va desacelerando, podés llegar a tener una inflación de 1,5% por mes”, plantea Polo. “Lo de abril va a ser lo último del año”, lanzó en ese sentido el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, en declaraciones a Radio Mitre.

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Sin embargo, el debate entre los economistas es si la corrección de precios relativos que el Gobierno puso en marcha generará o no nuevos aumentos en otros sectores de la economía, imposibilitando el objetivo de desacelerar la suba de precios hacia la segunda parte del año.

Por lo pronto, el Ministerio de Hacienda y Finanzas resolvió cambiar el índice de inflación con el que se indexan los bonos atados al CER, del de la ciudad de Buenos Aires –donde las correcciones de tarifas van a ser mayores este mes– al de San Luis

Aspecto fiscal

La medida, sin embargo, no significará –al menos directamente– un ahorro de subsidios, otro de los objetivos del Gobierno Nacional para este año. Según Dietrich, las transferencias corrientes al sector aumentarán este año un 20% a $ 30.000 M, sin tener en cuenta los fondos destinados a obras de infraestructura. “Los subsidios que se aportan al sistema son para tener esta tarifa de $ 6 y para lograr la tarifa social de $ 2,70”, planteó el ministro. Sin subsidios, la tarifa treparía a entre $ 13 y $ 13,50, explicó.

No obstante, 20% de incremento en un año con proyecciones de inflación por encima de 30%, significará una reducción en términos relativos. “La clave es empezar a licuar gastos, haciendo que crezcan por debajo de la inflación y al mismo tiempo, que la recaudación suba en términos reales. Porque si los ingresos crecen por debajo de la inflación, no mejora en nada el resultado fiscal”, apunta Martín Polo.

Asimismo, el Gobierno anunció que invertirá $ 5.000 M adicionales en los próximos quince meses para inversiones, que irán desde el RAR (trenes), el sistema de frenados y la renovación de vías ferroviarias, y la construcción de metrobuses en Santa Fe, Córdoba y Corrientes y la ciudad de Buenos Aires, entre otras obras.

 

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