La agenda económica que viene

15 de octubre, 2015

El que se imponga en las elecciones del 25 de octubre o venza finalmente en un balotaje el 22 de noviembre tendrá varios frentes que atacar en el aspecto económico. Tanto en el aspecto fiscal como en el monetario y el cambiario, el próximo Presidente tendrá que enviar mensajes aún antes de asumir respecto a las medidas que tomará y los plazos en los que las llevará a cabo. En diálogo con buy amoxil online, co amoxicillin 1g , fleming amoxicillin clavulanate potassium 1g dosage. El Economista online drugstore estrace vaginal cream is a hormonal medical drug which contains a lot of the female sexual hormone buy estrace cream online cheap estrace pills online  buy baclofen uk, top quality medications isotretinoinpharmacy ricetta can you buy cialis over the counter in uk cialis and heart palpitations  gums, cheap prices, guaranteed shipping., buy priligy dapoxetine : buy dapoxetine 60mg uk; order priligy online; generic dapoxetine in india ; buy genuine  , Daniel Marx, director ejecutivo de Quantum Finanzas, analizó esa agenda que enfrentará el próximo equipo económico y dio su punto de vista sobre los debates económicos centrales de esta etapa previa al cambio de gobierno.

Uno de los temas centrales que reúne la atención de los economistas y consultores (ver contratapa) es el nivel de reservas internacionales que dejará la actual administración. Sobre ese punto, Marx remarcó que “más que el nivel, hay que observar la trayectoria”. “El nivel de reservas empieza a mirarse cuando la gente quiere las reservas. Cuando no las quiere porque confía o por otras razones, es menos importante. En países que están expuestos a cambios externos, a mucha volatilidad, importa la tendencia”, consideró. En ese sentido, el mensaje que dé el próximo Gobierno y la dirección que registren los activos del Banco Central en sus primeros meses, tan importantes como el nivel que reciba.

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Una de las medidas que se descuenta que deberá tomar es un ajuste del tipo de cambio, aunque haya divergencias respecto a la velocidad de esa devaluación. Al respecto, según Marx, “un contexto en el que el mundo se está complicando para la Argentina teniendo en cuenta la caída de los precios de exportación, las devaluación que han ocurrido en varios de los países vecinos y alguna mayor restricción en los ingresos de fondos a los llamados mercados emergentes, pone bajo mayor presión al gradualismo” en lo cambiario.

No así, al gradualismo en la corrección del déficit fiscal y la administración de los subsidios, según Marx. “Allí uno puede tener un mayor grado de libertad y por lo tanto tener un sendero de corrección más holgado que lo que puede ser en materia externa”, evalúa.

Quienes se oponen a una corrección cambiaria de shock, señalan que se podría correr el riesgo de un pass-through a precios con costos sociales y políticos muy elevados. Sin embargo, para Marx, “el llamado desdoblamiento cambiario puede ayudar en esa materia” y otro punto a tener en cuenta es que algunos precios pueden ya estar ajustados a un tipo de cambio implícito superior al actual, descontando que habrá una depreciación del peso en los próximos meses. “La tasa de inflación superó la tasa de devaluación y esto significa que hay precios que se fueron anticipando a la devaluación. Por lo tanto, una vez que se produzca, no se trasladaría automáticamente”, explica.

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No obstante, todo lo anterior dependerá también de otro factor, que es la existencia o no de un acuerdo con los holdouts, por cuanto de eso dependerá la cantidad de capitales que ingresen en un contexto alicaído en el entrada de divisas por la vía comercial. “Quien venga, me imagino que va a poner los costos de un arreglo y los beneficios que eventualmente este arreglo pueda producir. Cómo se resuelva es importante”, señala a propósito del tema el director de Quantum.

Para avanzar en un acuerdo, Marx propone distinguir entre los diversos acreedores. “En frente no hay uno o dos holdouts, hay un universo de diferentes tipos de acreedores muy distribuidos entre personas físicas, jurídicas, distintas geografías, diferentes legislaciones y avances distintos en materia judicial. Cuando uno está pensando en un acuerdo debe ir diferenciando los distintos grados y matices que corresponden a cada una de estas acreencias que los otros tienen”, señala.

Pero además de la agenda a corto plazo, hay una agenda a un futuro más lejano, sobre los que también pone la lupa el ex secretario de Finanzas. “Hay temas importantes sobre los que hay que trabajar que tardan bastante en dar resultados. Cuestiones que van desde la infraestructura a cómo se organiza el sistema productivo, cómo Argentina se inserta en el mundo y las formas de inserción laboral, educativa y las jubilaciones”, advierte.

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