Los desafíos para el próximo presidente

3 de julio, 2015

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Durante mucho tiempo se va a discutir sobre los años del kirchnerismo. Si fue una “década” ganada, perdida o una oportunidad desperdiciada. Es lógico que así sea porque fue una etapa durante la cual el país cambió mucho y se consolidaron políticas que van a perdurar. Lo mismo ocurrió con otros ciclos presidenciales que dejaron su impronta en la vida del país.

La sociedad y el peso de los distintos actores con los cuales se encontrará el próximo presidente serán muy distintos a los del arranque del actual ciclo político. Pero de lo que se trata ahora es de ver una nueva agenda, la de la década que viene. Más allá del debate de lo que pasó, las energías deben concentrarse en lo que viene. Este es un año electoral y las elecciones siempre son sobre el futuro.

Si la Argentina pretende marchar hacia el desarrollo tiene que tener una tasa de inversión mucho mayor para asegurar un crecimiento sostenido. Su estructura exportadora debe ser otra, más diversificada tanto en productos como en destinos. El mercado de trabajo debe ser distinto porque los años de crecimiento conviven todavía con una elevada informalidad y con una tasa de actividad baja. Esto último implica un drama social y una dilapidación de recursos enorme porque podría haber muchas más personas en el mercado laboral de las que hay hoy. Es necesario crear empleo de calidad – registrado y bien remunerado– y para lograr ese objetivo el desarrollo industrial es esencial. Modernizar la infraestructura del país es vital para ganar productividad que es en definitiva la madre de todas las batallas.

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El desarrollo al que tanto se aspira requiere, además de un Estado presente, actores privados que asuman el desafío de llevarlo adelante, pero para eso hace falta crear las condiciones para la consolidación de las empresas. En el plano social, los desafíos son enormes porque pese a los avances logrados en los últimos años, las personas que siguen viviendo en situaciones de pobreza son muchas.

Finalmente, todas las iniciativas de políticas públicas necesitan un marco institucional adecuado. Y no se trata de un republicanismo retórico por cuanto es un tema clave para mejorar la calidad de vida de los argentinos. Las previsibilidad, el respeto a la reglas de juego y la ausencia de discrecionalidad en el Estado son fundamentales para que aumente la tasa de inversión y de desarrollen las empresas que serán las responsables de generar empleos en los próximos años.

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