“Hay que hacer un blanqueo de capitales”

12 de mayo, 2015

(Entrevista a Miguel Arrigoni, CEO de First Corporate Finance Advisors. Por Facundo Matos)

En los últimos meses, la cotización de bonos y acciones en la Bolsa viene registrando alzas muy importantes, que muchos atribuyen a las expectativas por el cambio de gobierno. ¿Es esa la razón o existen otros factores?

Eso es lo que estamos viendo, pero también hay que tener en cuenta que es una Bolsa que viene muy deprimida, con precios paupérrimos. Se juntan las dos cosas: precios muy atrasados en comparación a los niveles internacionales y la expectativa de mejoras. Con las interrupciones del caso por las cuestiones políticas propias de un año eleccionario, esta tendencia se va a mantener e incluso a agrandar.

¿Por qué se da ese atraso en los valores de los activos?

Porque nuestro mercado de capitales es muy pequeño. Mientras en Estados Unidos se transan por día una vez y media del PIB en valores de acciones y títulos, en Argentina se transa el 1%. Nuestro mercado es tan pequeño que nunca fue un buen espejo de valor sino más bien un mercado meramente especulativo. De a ratos cuesta distinguir lo que es un casino y lo que es la Bolsa argentina. Las subas y bajas son por oleadas y no por la rentabilidad de los números o balances de alguna empresa.

¿Qué debería hacerse para que el sector financiero crezca y tenga un papel más importante acompañando a la economía real?

Hay varias cosas que son clave. Una es la estabilidad de la moneda, porque con una moneda que está desvalorizada por efecto de la inflación y una puja distributiva que lleva a precios relativos de salarios y bienes muy distorsionados, es muy difícil. En segundo lugar, es necesario tener un flujo de divisas desde y hacia el exterior en forma fluida, sin cepo cambiario. Y en tercer lugar, necesitamos más libertad de mercado. Una cosa es que el Gobierno intervenga en partes esenciales de la economía, pero no al grado en el que lo ha hecho en el mercado de cambios, la carne o el trigo.

Últimamente se ha hablado mucho de la herencia que dejará el kirchnerismo. ¿Qué evaluación hace usted?

Escucho muchas críticas, a algunas me adhiero y a otras no. Les guste o no les guste a algunos economistas, en todos estos años Argentina tuvo crecimiento con redistribución de la riqueza. Se pudo haber hecho mejor pero esto sucedió y el haber protegido a los mercados –totalmente desprotegidos durante la convertibilidad– y haber achicado la deuda a los niveles que tenemos hoy son herencias positivas que va a recibir el próximo Gobierno. Se habla de viento de cola cuando no hubo mayor viento de cola que el de los US$ 150.000 M que entraron en los ’90 y se usaron todos para financiar déficit fiscal. Por eso yo no quiero volver a los ‘90, quiero profundizar las cosas de este modelo que fueron buenas y me gustaría que se corrijan las que están mal hechas, que son muchas.

¿No hay entonces un cóctel explosivo, como dicen algunos comparando con otras transiciones, como la de 1999?

A finales de los ’90 no había reservas, teníamos una deuda externa equivalente a una vez y media el PIB, balanza comercial y fiscal negativas, tasas de interés impagables. La situación era totalmente distinta. Ahora hay un Gobierno que tiene reservas, muy bajo nivel de deuda externa (15% del PIB contra el 150% en los ‘90) y una balanza comercial positiva, aunque se logre mediante el cepo y la restricción de importaciones. Quien compare la salida de los ’90 con la situación actual no entiende nada. Argentina tiene capacidad de endeudarse a una tasa de crecimiento promedio de 4,5% de acá a 2020 en US$ 150.000 millones. Si los invierte en financiar déficit, repetimos los ’90. Si tomamos deuda para infraestructura, Argentina podría tener un crecimiento enorme. Otra de las discusiones de las últimas semanas se dio en torno al cepo cambiario.

Todos coinciden en que hay que salir pero no en cómo hay que hacerlo ni en qué plazo. ¿Cómo cree que debería darse?

La salida va a ser gradual porque no podés sacar el cepo el 11 de diciembre, pero cuando digo gradual, digo en no más de 90 días. Respecto al cómo, lo primero que hay que hacer es cambiar el flujo: de uno de salida de divisas a uno de entrada de divisas. Para eso yo creo que hay que hacer un importante blanqueo de capitales en el cual se le permita a la gente manejar libremente la plata. Que no se la obligue a traerla sino que haya dos tasas: una si quieren dejar la plata afuera y otra si la quieren traer acá. Hay que volver a la libertad de los mercados y la libertad cambiaria.

¿Eso supondría un alza del tipo de cambio?

No sé, tengo serias dudas acerca de si sacando el cepo hoy, no baja el dólar en lugar de subir. Con un Gobierno nuevo, seguro va a pasar. O al menos convergerán el paralelo y el oficial. Por eso no estoy de acuerdo con Miguel Bein, que prefiere los dólares para pagar importaciones antes que para el dólar ahorro. Hay que liberar los dos, porque la gente compra dólares porque, como dijo Juan Carlos de Pablo, el dólar en Argentina es el ticket al arca de Noé.

¿Cómo se puede recuperar esa confianza en la moneda con las fluctuaciones que ha tenido el peso?

Eso viene solo. La gente ahorra en dólares ahora porque no tiene otra forma. Si lográs que se estabilice la moneda y el dólar tienda a la baja, viene solo. Pero sin duda hay mucho para hacer. Por ejemplo, la Ley 24.441 de securitización plantea inversiones en el sector inmobiliario con muy bajo nivel de impuesto y eso nunca se implementó. La idea era que se pudiera construir sin pagar sellos ni otros tributos y nunca se implementó. Si lográramos que la gente pueda invertir en metros cuadrados sin tener que pagar impuestos tan elevados, muchos lo harían. La gente invierte en lo que vos le ofrezcas que sea un material bueno y creíble. Aunque, es cierto, en ese sentido, que el Banco Central y los privados han sido reacios a ofrecer instrumentos de inversión.

Las mismas fluctuaciones de la moneda también afectaron otro punto neurálgico como son los créditos, en especial, los hipotecarios.

Sí, es imperioso cambiar el criterio con el cual se manejan las operaciones de depósitos y de préstamos. En Argentina si no tenés patrimonio, no te prestan. En ese sentido, uno de los logros de los ‘90 fue la estabilidad de la moneda. Con eso tuviste crédito a largo plazo para viviendas, para la compra de automotores y demás. Entonces, ¿por qué no tomamos lo bueno de los ‘90, que fue la estabilidad monetaria, le agregamos lo bueno de este período, que es el crecimiento y la balanza comercial y fiscal positiva, y propendemos a un Gobierno que invierta en infraestructura?

Un hecho que también se ha resaltado es el bajo nivel de bancarización. ¿Cómo se podría corregir?

Eso se revierte desregulando, dejando que los bancos se manejen más libremente, que puedan abrir sucursales fácilmente, que no tengan restricciones ni topes para las tasas. Y achicando la burocracia del Banco Central. Hoy un banco no puede abrir una sucursal con menos de una docena de personas. No te da la escala para poner una sucursal en localidades de pocos habitantes. Antes había lo que se llama economía de escala, hoy como están diagramados los requerimientos para los bancos no existe la economía de escala.

¿A qué atribuye el éxito de la emisión del Bonar 24?

Hay exceso de liquidez en el mundo y Argentina, cuando la mirás desde afuera, tiene el problema de los holdouts para arreglar pero los ratios de deuda son bajos y no tiene ninguna otra nube en el horizonte. Y por otro lado, Grecia sacó un bono hace algunos meses de 3.000 M de euros y lo colocó al 5% y tuvo una demanda de 20.000 millones de euros. Eso te da una idea de que la gente no sabe dónde invertir la plata. Entonces, es evidente que Argentina tiene la posibilidad de levantar muchas divisas. No me sorprende en lo más mínimo, creo que fue una muy buena colocación y que las próximas van a ser aún mucho mejores, con condiciones más favorables y tasas más baratas.

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