La reforma al mercado de capitales…

9 de noviembre, 2012

n los últimos días el Gobierno envió al Congreso un proyecto de ley para reformar el funcionamiento del mercado de capitales argentino. El marco propuesto, que descontamos se aprobará, tiene como principal objetivo finalizar con la autorregulación del mercado y conferirle mayor poder a la CNV (Comisión Nacional de Valores) permitiéndole autorizar cotizaciones, regular la operatoria bursátil y sancionar a los intervinientes. Asimismo tendría potestad para regular la actividad de las calificadoras de riesgo y se modificarían aspectos relacionados al intercambio de información, antes protegidos por el secreto bursátil.

En sí mismas estas reformas no son ni buenas ni malas. Es más, muchos de los cambios están basados en la operatoria bursátil de países con mercados desarrollados, como Estados Unidos o Brasil. El problema no está en la norma, sino en quien debe hacerla cumplir. El temor reside en que la CNV utilice este mayor poder de control y sanción para presionar a diferentes compañías que cotizan en Bolsa, como podría ser el caso de Clarín.

El mercado de capitales es el punto de encuentro entre agentes con excedentes financieros y agentes que necesitan financiamiento y ofrecen a cambio un rendimiento determinado. En el mercado existen distintos instrumentos que canalizan ambas necesidades combinando riesgo, plazo y monto. Pero, tal vez, su principal virtud sea la posibilidad de ofrecer plazos largos, que es muy difícil encontrar en otras entidades como, por ejemplo, los bancos. Para esta última función, los mercados se nutren, en gran medida, de los flujos que se generan a partir de los fondos de pensión cuyo horizonte de inversión es relativamente largo, permitiendo calzarlos con agentes que requieren fondos también a largo plazo, como el mercado hipotecario.

En la Argentina, la nacionalización de las AFJP provocó una fuerte reducción en el volumen de fondos del mercado de capitales, especialmente en los de plazos más largo. Entre 1992 y 2008, el volumen promedio operado en el mercado de capitales, en relación al PIB, fue de 4%, porcentaje que disminuyó a 0,57% luego de tres años de haberse nacionalizado. Los países de la región con mayores volúmenes negociados con respecto al PIB son Brasil, Chile y Colombia, con 38,8%, 22,9% y 8,2%, respectivamente, porcentaje que se eleva a más del 100% del PIB para los países de ingresos altos (en Estados Unidos es un poco más del 200% del producto).

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Bajo el contexto actual, las empresas someterán a análisis los nuevos costos asociados a abrir su capital a la bolsa y estar sometidos a un nuevo control gubernamental versus los beneficios de fondearse en el mercado, cada vez más chico en volumen. Esta operación se hace cada vez más negativa. Además, del lado inversor, bajo un contexto inflacionario los incentivos a ahorrar son bajos ya que es muy difícil generar algún instrumento de inversión que permita obtener un rendimiento real positivo con tasas de riesgo aceptable.

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En definitiva, la nueva reglamentación no parecería ser la solución para agrandar y fortalecer el mercado de capitales que el mismo Gobierno se encargo de disminuir y debilitar, sino un nuevo mecanismo de control y de posible presión a las diversas empresas, fundamentalmente las enfrentadas al Gobierno.

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