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A
un año de las elecciones
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El país se prepara para un proceso
electoral desordenado y
con reglas de juego cambiantes |
Escribe:
Juan Radonjic |
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Foto
Nestór Kirchner |
Justo dentro de un año habrá eleccionespara Presidente
y legisladores nacionales. Se estima que los argentinos en condiciones
de votar serán aproximadamente 27 millones y, dados los comportamientos
electorales recientes, cabe esperar que se emitirán 18 millones
de votos positivos.
Pero en 2007 también habrá comicios locales ya que se
elegirán casi todos los gobernadores del país –las
excepciones serán Corrientes y Santiago del Estero– y
la gran mayoría de los intendentes, además de renovarse
parcialmente las legislaturas locales.
Claro que en estos casos no puede hablarse de una única fecha,
ya que las elecciones se distribuirán a lo largo de todo el
año próximo porque algunas constituciones o leyes provinciales
obligan a separar los comicios nacionales de los locales.
Pero también habrá distritos en los que la fecha electoral
se determinará a partir de especulaciones sobre las ventajas
de votar en determinado momento. Si bien muchas cosas pueden cambiar
en un año, ya en este momento todos los actores políticos
se van posicionando para el escenario electoral y las autoridades
toman decisiones en función del mismo por lo cual su impacto
se siente desde ahora.
Los distritos que por disposiciones legales deben despegar la elección
de sus autoridades de las nacionales son Chaco, Tierra del Fuego,
Capital Federal y Catamarca (se votará en marzo). A su vez
Santa Fe tiene que respetar estrictos plazos, por lo cual la elección
se hará allí el 9 de septiembre. Pese a que no tienen
la obligación de desdoblar las fechas, en Entre Ríos
se anunció que se votará en marzo y también se
sabe que se anticiparán los comicios en Córdoba aunque
todavía no se precisó cuándo.
No sólo un calendario caótico
Pero así como aún no está del todo definido
el calendario electoral tampoco lo están las reglas de juego.
En 2002, en plena crisis de representatividad política, se
aprobó una ley que intentaba calmar el descontento social
que se había expresado con el voto protesta en octubre de
2001 y que establecía que los candidatos a cargos electivos
debían surgir de elecciones abiertas y simultáneas
en todos los partidos
Para las presidenciales de 2003 se dejó sin efecto este sistema
“por única vez” y así el peronismo pudo
presentar tres candidatos, pero sí se aplicó para
las legislativas de 2005. El diputado justicialista Jorge Landau
presentó un proyecto de ley para suspender nuevamente este
mecanismo para las elecciones de 2007 pero en el Gobierno no se
descarta derogar la ley, lo cual constituiría un retroceso
en materia de incentivar la participación ciudadana en el
proceso político aunque tendría la ventaja de no seguir
con un sistema, que mediante el recurso de la suspensiones “por
única vez”, puede ser manipulado por el oficialismo
de acuerdo a su conveniencia circunstancial. Según la especialista
en sistemas electorales Delia Ferreira Rubio “las leyes se
aprueban para “quedar bien” y se “suspenden”
para no cumplirlas”.
Pero más allá de lo que ocurra con la legislación
nacional seguirá habiendo provincias, como la de Buenos Aires,
que tienen el sistema de internas abiertas y simultáneas
para la selección de los candidatos a cargos provinciales
y municipales.
Cambio de reglas
En las provincias hay también los más variados regímenes
electorales –lo cual convierte a la Argentina en un gran laboratorio
en la materia– y todo indica que en alguna de ellas todavía
pueden registrase cambios antes de los comicios para favorecer al
oficialismo local.
En algunos distritos rige, al igual que en la Nación, el
sistema de ballottage para elegir al Ejecutivo. Es el caso de Capital
Federal, Tierra del Fuego, Corrientes (en todos se requiere el 50%)
y Chaco ( rigen los mismos porcentajes que en la Constitución
Nacional).
En el resto del país se gana con simple mayoría.
Luego de haber llegado a ser 12 las provincias que adoptaron el
sistema conocido como Ley de Lemas sólo unas pocas lo conservan,
porque la mayoría –entre ellas Santa Fe– lo ha
abandonando. Todavía lo mantienen Formosa y La Rioja para
gobernador y legisladores provinciales (aunque se están estudiando
cambios) mientras que en el caso de Santa Cruz sólo se utiliza
para una parte de los legisladores provinciales que son aquellos
que se eligen por circunscripción uninominal.
También hay distritos que conforman sus legislaturas con
sistemas mayoritarios como es el caso de Chubut, en Salta, La Rioja,
Santa Cruz y San Luis rigen sistemas que castigan a las minorías
mientras que otras –como San Juan y Córdoba–
tienen regímenes mixtos que combinan la representación
de base territorial con la proporcional. Por otra parte, en muchas
provincias al diseñar las circunscripciones se perjudica
a los centros urbanos y se beneficia a las zonas rurales en las
cuales el control del Ejecutivo puede ser mayor. Pero eso no puede
sorprender porque también a nivel nacional existe una fuerte
sobrerrepresentación de las provincias menos pobladas en
la Cámara de Diputados.
El riesgo es que el ciudadano común considere que su voto
cuenta poco y que en consecuencia se vaya alejando del proceso político.
En muchos distritos los sistemas electorales están diseñados
para consolidar al partido predominante, fortalecer al Ejecutivo
y a subrrepresentar groseramente a las minorías. Según
el profesor de la UBA, Miguel de Luca, las más de 60 reformas
de los regímenes electorales provinciales que se hicieron
desde 1983 apuntaron a fortalecer la posición del oficialismo
local.
Sólo en Santiago del Estero, gracias a un pronunciamiento
judicial durante la última intervención, se mejoró
el sistema de representación.
La renovación política en las provincias con menor
número de habitantes es cada vez más difícil
y sólo cuando se produce una gran crisis parecen ser posibles
los cambios que con el tiempo conducen a nuevas hegemonías
y la rotación en el poder se vuelve a tornar poco probable.
Si a eso se suma que la Cámara de Diputados de la Nación
se renueva sólo por mitades cada dos años (un sistema
prácticamente único en el mundo) se va conformando
un régimen político en el cual la renovación
es muy lenta.
Que dure para siempre
También existen distintos criterios en materia de reelecciones.
Hay provincias que tienen reelecciones indefinidas como La Rioja,
San Luis, Catamarca y Santa Cruz. Otras procuran tenerla: Misiones
que convocó a un constituyente para tal efecto y hay posibilidades
de que Jujuy siga un camino similar.
Y en el caso de la provincia de Buenos Aires el gobernador Solá
acaba de hacer una presentación ante la Junta Electoral para
ver si puede volver a presentarse. Y no es la primera vez que un
gobernador hace algún planteo sobre cómo debe interpretarse
la Constitución.
La mayoría de las provincias contemplan una sola reelección
inmediata y son pocas las que no contemplan ni siquiera esa posibilidad:
Mendoza, Entre Ríos y Corrientes.
Pero la tendencia es clara porque en 1983 ninguna Constitución
provincial permitía la reelección inmediata del gobernador.
Los cambios constitucionales fueron de la mano con la realidad política
porque la gran mayoría de los gobernadores que se presentaron
a la reelección ganaron y sólo unos pocos perdieron
como fue el caso de Ramón Mestre contra De la Sota en Córdoba.
Finalmente, en 2007, en algunos distritos habrá un interés
adicional porque se elegirán senadores nacionales y si bien
no se esperan grandes cambios en la composición del Senado,
el oficialismo podría tener un leve crecimiento que lo coloque
cerca de tener dos tercios con todas sus implicancias para el mecanismo
de sanción de leyes. Elegirán senadores en 2007 Entre
Ríos, Capital Federal, Chaco, Salta, Tierra del Fuego, Santiago
del Estero, Neuquén y Río Negro.
Los ejes
Más allá del calendario y las reglas de juego, y
aunque todavía falte un año para las elecciones, ya
se vislumbran algunos ejes y temas de debate de la próxima
campaña.
• Serán las primeras
elecciones en bastante tiempo, que se disputarán en un marco
económico normal, sin una crisis como telón de fondo.
Hacia octubre del año próximo el ritmo de actividad
será un poco menor que el actual, eventualmente la inflación
podrá ser algo mayor que ahora y puede haber problemas por
mala gestión en algunas áreas, pero es altamente improbable
que la economía atraviese algún desequilibrio serio.
Y la inédita solvencia fiscal la otorga al Ejecutivo Nacional
un poder sin precedentes para cualquier construcción política.
• La figura presidencial será
el eje de la elección. Como siempre ocurre cuando compite
un Presidente en ejercicio la evaluación que se haga de su
primer mandato será el elemento más importante para
definir el voto.
Y mientras la economía siga en expansión la evaluación
de la gestión de Kirchner seguirá siendo positiva,
aun a pesar de los cuestionamientos opositores en los temas institucionales.
Esto refuerza la idea que tienen muchos sectores del Gobierno de
darle carácter plebiscitario a las elecciones del año
que viene.
• Será una elección
entre los que gobiernan contra los que no lo hacen. Casi todos los
gobernadores –la excepción serían los de Chaco
y de Neuquén– impulsarán la reelección
de Kirchner y lo mismo harán casi todos los intendentes de
las grandes ciudades del país y de los distritos del conurbano
bonaerense. Pese a la visión de sus críticos de que
Kirchner es un presidente muy ideologizado, busca hacer acuerdos
con los que gestionan aunque no piensen como él en todo.
También varios gobernadores e intendentes se presentarán
a la reelección y es posible que, en la mayoría de
los casos, ganen.
• El sistema de partidos políticos
seguirá en transformación. Es impensable que vuelvan
las rígidas estructuras partidarias de alcance nacional que
eran propias de otra realidad política y no son lógicas
en un país de estructura federal y régimen presidencialista.
Kirchner no quiere presidir formalmente al justicialismo a cuya
estructura considera parte de la vieja política y en el radicalismo
conviven visiones antagónicas. Pero tampoco competirán
una coalición de centroderecha y otro de centroizquierda
según la simplificación de algunos analistas y la
aspiración de algunos políticos. Finalmente habrá
un esquema mixto con un candidato –Kirchner– cuyo principal
soporte electoral será el peronismo más algunos votantes
de centro izquierda ganados en los iniciales tiempos de la “transversalidad”
y algunos aportes radicales ganados en los más recientes
tiempos de la “concertación”. Y habría
otro candidato –si finalmente Lavagna se lanza– apoyado
básicamente en la estructura radical más algunos aportes
peronistas y por último un candidato surgido del centro derecha
como ya hubo en las elecciones presidenciales de 1999 y 2003.
• Los líderes locales
seguirán teniendo peso. En las elecciones de 2005, en casi
todas las provincias ganaron los candidatos que apoyaban los gobernadores
y como las economías provinciales siguieron mejorando y los
programas sociales conservan un sesgo clientelístico, ese
poder político se mantiene. Pero ya no es tan autónomo
como en el pasado. Hoy se reconstituyó la autoridad presidencial
y el poder central concentra muchos recursos económicos.
Eso le otorga a un presidente popular como es Kirchner, la posibilidad
de influir en la oferta electoral de todos los distritos como quedó
demostrado en las elecciones de la provincia de Buenos Aires en
2005.
• Un tema que se debatirá
es el de una eventual polarización espontánea del
electorado, sin un acuerdo previo entre los partidos, entre pro
K y anti K. ¿Pero es Kirchner una figura tan polarizante?
A diferencia de Menem en 1995, tiene mucho menos imagen negativa
y su política económica no afectó a ningún
sector social relevante. ¿Y si la oposición se presentó
fragmentada en 1995 por qué se uniría ahora? Entretanto
la polarización, que puede alterar la distribución
del poder aunque no el resultado de la elección presidencial,
no se vislumbra pero el tema estará sobre el tapete en 2007.
Caso por caso |
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Buenos Aires: La clave es si la Justicia
autoriza a Solá a presentarse. Si así fuese,
sería el candidato que cuente con el apoyo de la Casa
Rosada y tiene todas las posibilidades de ganar. Pero si el
gobernador no puede competir, el justicialismo deberá
salir a buscar un candidato entre figuras que, inicialmente,
no generan mucho entusiasmo. Mientras tanto la oposición
aparece muy fragmentada en el territorio bonaerense.
Ciudad Autónoma:
Allí la gran incógnita es la decisión
que tomará Macri. Si se presenta como candidato a Jefe
de Gobierno podría ganar la primera vuelta pero las
encuestas dicen que perdería en el ballottage contra
el postulante que apoye la Casa Rosada. Un dato interesante
es que habrá dos candidatos que harán profesión
de fe kirchnerista: uno creíble en ese papel (Telerman
) y otro no (Scioli).
Santa Fe: El PJ corre
el riesgo de perder el gobierno de la provincia que ejerce
ininterrumpidamente desde 1983. Todo indica que el candidato
socialista Hermes Binner en alianza con los radicales ganará
la gobernación.
Córdoba: Es otra
provincia en la cual el oficialismo puede presentar más
de un candidato para heredar a De la Sota que dominó
la política provincial desde el ocaso del radicalismo
local. Por un lado estará el postulante oficial del
PJ y por el otro el del partido que lidera Luis Juez.
Otro distrito
interesante para observar es Mendoza.
El actual gobernador de origen radical, Julio Cobos, es mencionado
como posible compañero de fórmula de Kirchner
mientras que su rival interno y titular de la UCR, Roberto
Iglesias, aspira a volver a ser gobernador. También
hay una sucesión importante en Salta porque Juan Carlos
Romero dejará de ser gobernador luego de tres mandatos.
A su vez, en varias provincias se puede repetir un hecho curioso:
los radicales –que gobiernan– apoyarán
a Kirchner pero tendrán que competir a nivel local
con kirchenristas históricos que tienen, desde hace
tiempo, pretensiones de acceder al poder en esos distritos.
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