ULTIMA EDICION, 26 ENERO 2007 - BS. AS. ARGENTINA


            
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A un año de las elecciones

El país se prepara para un proceso
electoral desordenado y
con reglas de juego cambiantes

Escribe:
Juan Radonjic


miceli
Foto Nestór Kirchner
Justo dentro de un año habrá eleccionespara Presidente y legisladores nacionales. Se estima que los argentinos en condiciones de votar serán aproximadamente 27 millones y, dados los comportamientos electorales recientes, cabe esperar que se emitirán 18 millones de votos positivos.

Pero en 2007 también habrá comicios locales ya que se elegirán casi todos los gobernadores del país –las excepciones serán Corrientes y Santiago del Estero– y la gran mayoría de los intendentes, además de renovarse parcialmente las legislaturas locales.

Claro que en estos casos no puede hablarse de una única fecha, ya que las elecciones se distribuirán a lo largo de todo el año próximo porque algunas constituciones o leyes provinciales obligan a separar los comicios nacionales de los locales.

Pero también habrá distritos en los que la fecha electoral se determinará a partir de especulaciones sobre las ventajas de votar en determinado momento. Si bien muchas cosas pueden cambiar en un año, ya en este momento todos los actores políticos se van posicionando para el escenario electoral y las autoridades toman decisiones en función del mismo por lo cual su impacto se siente desde ahora.

Los distritos que por disposiciones legales deben despegar la elección de sus autoridades de las nacionales son Chaco, Tierra del Fuego, Capital Federal y Catamarca (se votará en marzo). A su vez Santa Fe tiene que respetar estrictos plazos, por lo cual la elección se hará allí el 9 de septiembre. Pese a que no tienen la obligación de desdoblar las fechas, en Entre Ríos se anunció que se votará en marzo y también se sabe que se anticiparán los comicios en Córdoba aunque todavía no se precisó cuándo.

No sólo un calendario caótico

Pero así como aún no está del todo definido el calendario electoral tampoco lo están las reglas de juego.
En 2002, en plena crisis de representatividad política, se aprobó una ley que intentaba calmar el descontento social que se había expresado con el voto protesta en octubre de 2001 y que establecía que los candidatos a cargos electivos debían surgir de elecciones abiertas y simultáneas en todos los partidos

Para las presidenciales de 2003 se dejó sin efecto este sistema “por única vez” y así el peronismo pudo presentar tres candidatos, pero sí se aplicó para las legislativas de 2005. El diputado justicialista Jorge Landau presentó un proyecto de ley para suspender nuevamente este mecanismo para las elecciones de 2007 pero en el Gobierno no se descarta derogar la ley, lo cual constituiría un retroceso en materia de incentivar la participación ciudadana en el proceso político aunque tendría la ventaja de no seguir con un sistema, que mediante el recurso de la suspensiones “por única vez”, puede ser manipulado por el oficialismo de acuerdo a su conveniencia circunstancial. Según la especialista en sistemas electorales Delia Ferreira Rubio “las leyes se aprueban para “quedar bien” y se “suspenden” para no cumplirlas”.

Pero más allá de lo que ocurra con la legislación nacional seguirá habiendo provincias, como la de Buenos Aires, que tienen el sistema de internas abiertas y simultáneas para la selección de los candidatos a cargos provinciales y municipales.

Cambio de reglas

En las provincias hay también los más variados regímenes electorales –lo cual convierte a la Argentina en un gran laboratorio en la materia– y todo indica que en alguna de ellas todavía pueden registrase cambios antes de los comicios para favorecer al oficialismo local.

En algunos distritos rige, al igual que en la Nación, el sistema de ballottage para elegir al Ejecutivo. Es el caso de Capital Federal, Tierra del Fuego, Corrientes (en todos se requiere el 50%) y Chaco ( rigen los mismos porcentajes que en la Constitución Nacional).

En el resto del país se gana con simple mayoría.
Luego de haber llegado a ser 12 las provincias que adoptaron el sistema conocido como Ley de Lemas sólo unas pocas lo conservan, porque la mayoría –entre ellas Santa Fe– lo ha abandonando. Todavía lo mantienen Formosa y La Rioja para gobernador y legisladores provinciales (aunque se están estudiando cambios) mientras que en el caso de Santa Cruz sólo se utiliza para una parte de los legisladores provinciales que son aquellos que se eligen por circunscripción uninominal.

También hay distritos que conforman sus legislaturas con sistemas mayoritarios como es el caso de Chubut, en Salta, La Rioja, Santa Cruz y San Luis rigen sistemas que castigan a las minorías mientras que otras –como San Juan y Córdoba– tienen regímenes mixtos que combinan la representación de base territorial con la proporcional. Por otra parte, en muchas provincias al diseñar las circunscripciones se perjudica a los centros urbanos y se beneficia a las zonas rurales en las cuales el control del Ejecutivo puede ser mayor. Pero eso no puede sorprender porque también a nivel nacional existe una fuerte sobrerrepresentación de las provincias menos pobladas en la Cámara de Diputados.

El riesgo es que el ciudadano común considere que su voto cuenta poco y que en consecuencia se vaya alejando del proceso político.
En muchos distritos los sistemas electorales están diseñados para consolidar al partido predominante, fortalecer al Ejecutivo y a subrrepresentar groseramente a las minorías. Según el profesor de la UBA, Miguel de Luca, las más de 60 reformas de los regímenes electorales provinciales que se hicieron desde 1983 apuntaron a fortalecer la posición del oficialismo local.

Sólo en Santiago del Estero, gracias a un pronunciamiento judicial durante la última intervención, se mejoró el sistema de representación.
La renovación política en las provincias con menor número de habitantes es cada vez más difícil y sólo cuando se produce una gran crisis parecen ser posibles los cambios que con el tiempo conducen a nuevas hegemonías y la rotación en el poder se vuelve a tornar poco probable. Si a eso se suma que la Cámara de Diputados de la Nación se renueva sólo por mitades cada dos años (un sistema prácticamente único en el mundo) se va conformando un régimen político en el cual la renovación es muy lenta.

Que dure para siempre

También existen distintos criterios en materia de reelecciones. Hay provincias que tienen reelecciones indefinidas como La Rioja, San Luis, Catamarca y Santa Cruz. Otras procuran tenerla: Misiones que convocó a un constituyente para tal efecto y hay posibilidades de que Jujuy siga un camino similar.
Y en el caso de la provincia de Buenos Aires el gobernador Solá acaba de hacer una presentación ante la Junta Electoral para ver si puede volver a presentarse. Y no es la primera vez que un gobernador hace algún planteo sobre cómo debe interpretarse la Constitución.

La mayoría de las provincias contemplan una sola reelección inmediata y son pocas las que no contemplan ni siquiera esa posibilidad: Mendoza, Entre Ríos y Corrientes.
Pero la tendencia es clara porque en 1983 ninguna Constitución provincial permitía la reelección inmediata del gobernador.
Los cambios constitucionales fueron de la mano con la realidad política porque la gran mayoría de los gobernadores que se presentaron a la reelección ganaron y sólo unos pocos perdieron como fue el caso de Ramón Mestre contra De la Sota en Córdoba.

Finalmente, en 2007, en algunos distritos habrá un interés adicional porque se elegirán senadores nacionales y si bien no se esperan grandes cambios en la composición del Senado, el oficialismo podría tener un leve crecimiento que lo coloque cerca de tener dos tercios con todas sus implicancias para el mecanismo de sanción de leyes. Elegirán senadores en 2007 Entre Ríos, Capital Federal, Chaco, Salta, Tierra del Fuego, Santiago del Estero, Neuquén y Río Negro.

Los ejes

Más allá del calendario y las reglas de juego, y aunque todavía falte un año para las elecciones, ya se vislumbran algunos ejes y temas de debate de la próxima campaña.

Serán las primeras elecciones en bastante tiempo, que se disputarán en un marco económico normal, sin una crisis como telón de fondo. Hacia octubre del año próximo el ritmo de actividad será un poco menor que el actual, eventualmente la inflación podrá ser algo mayor que ahora y puede haber problemas por mala gestión en algunas áreas, pero es altamente improbable que la economía atraviese algún desequilibrio serio. Y la inédita solvencia fiscal la otorga al Ejecutivo Nacional un poder sin precedentes para cualquier construcción política.

La figura presidencial será el eje de la elección. Como siempre ocurre cuando compite un Presidente en ejercicio la evaluación que se haga de su primer mandato será el elemento más importante para definir el voto.
Y mientras la economía siga en expansión la evaluación de la gestión de Kirchner seguirá siendo positiva, aun a pesar de los cuestionamientos opositores en los temas institucionales. Esto refuerza la idea que tienen muchos sectores del Gobierno de darle carácter plebiscitario a las elecciones del año que viene.

Será una elección entre los que gobiernan contra los que no lo hacen. Casi todos los gobernadores –la excepción serían los de Chaco y de Neuquén– impulsarán la reelección de Kirchner y lo mismo harán casi todos los intendentes de las grandes ciudades del país y de los distritos del conurbano bonaerense. Pese a la visión de sus críticos de que Kirchner es un presidente muy ideologizado, busca hacer acuerdos con los que gestionan aunque no piensen como él en todo. También varios gobernadores e intendentes se presentarán a la reelección y es posible que, en la mayoría de los casos, ganen.

El sistema de partidos políticos seguirá en transformación. Es impensable que vuelvan las rígidas estructuras partidarias de alcance nacional que eran propias de otra realidad política y no son lógicas en un país de estructura federal y régimen presidencialista. Kirchner no quiere presidir formalmente al justicialismo a cuya estructura considera parte de la vieja política y en el radicalismo conviven visiones antagónicas. Pero tampoco competirán una coalición de centroderecha y otro de centroizquierda según la simplificación de algunos analistas y la aspiración de algunos políticos. Finalmente habrá un esquema mixto con un candidato –Kirchner– cuyo principal soporte electoral será el peronismo más algunos votantes de centro izquierda ganados en los iniciales tiempos de la “transversalidad” y algunos aportes radicales ganados en los más recientes tiempos de la “concertación”. Y habría otro candidato –si finalmente Lavagna se lanza– apoyado básicamente en la estructura radical más algunos aportes peronistas y por último un candidato surgido del centro derecha como ya hubo en las elecciones presidenciales de 1999 y 2003.

Los líderes locales seguirán teniendo peso. En las elecciones de 2005, en casi todas las provincias ganaron los candidatos que apoyaban los gobernadores y como las economías provinciales siguieron mejorando y los programas sociales conservan un sesgo clientelístico, ese poder político se mantiene. Pero ya no es tan autónomo como en el pasado. Hoy se reconstituyó la autoridad presidencial y el poder central concentra muchos recursos económicos. Eso le otorga a un presidente popular como es Kirchner, la posibilidad de influir en la oferta electoral de todos los distritos como quedó demostrado en las elecciones de la provincia de Buenos Aires en 2005.

Un tema que se debatirá es el de una eventual polarización espontánea del electorado, sin un acuerdo previo entre los partidos, entre pro K y anti K. ¿Pero es Kirchner una figura tan polarizante? A diferencia de Menem en 1995, tiene mucho menos imagen negativa y su política económica no afectó a ningún sector social relevante. ¿Y si la oposición se presentó fragmentada en 1995 por qué se uniría ahora? Entretanto la polarización, que puede alterar la distribución del poder aunque no el resultado de la elección presidencial, no se vislumbra pero el tema estará sobre el tapete en 2007.

Caso por caso

Buenos Aires: La clave es si la Justicia autoriza a Solá a presentarse. Si así fuese, sería el candidato que cuente con el apoyo de la Casa Rosada y tiene todas las posibilidades de ganar. Pero si el gobernador no puede competir, el justicialismo deberá salir a buscar un candidato entre figuras que, inicialmente, no generan mucho entusiasmo. Mientras tanto la oposición aparece muy fragmentada en el territorio bonaerense.

Ciudad Autónoma: Allí la gran incógnita es la decisión que tomará Macri. Si se presenta como candidato a Jefe de Gobierno podría ganar la primera vuelta pero las encuestas dicen que perdería en el ballottage contra el postulante que apoye la Casa Rosada. Un dato interesante es que habrá dos candidatos que harán profesión de fe kirchnerista: uno creíble en ese papel (Telerman ) y otro no (Scioli).

Santa Fe: El PJ corre el riesgo de perder el gobierno de la provincia que ejerce ininterrumpidamente desde 1983. Todo indica que el candidato socialista Hermes Binner en alianza con los radicales ganará la gobernación.

Córdoba: Es otra provincia en la cual el oficialismo puede presentar más de un candidato para heredar a De la Sota que dominó la política provincial desde el ocaso del radicalismo local. Por un lado estará el postulante oficial del PJ y por el otro el del partido que lidera Luis Juez.

Otro distrito interesante para observar es Mendoza.
El actual gobernador de origen radical, Julio Cobos, es mencionado como posible compañero de fórmula de Kirchner mientras que su rival interno y titular de la UCR, Roberto Iglesias, aspira a volver a ser gobernador. También hay una sucesión importante en Salta porque Juan Carlos Romero dejará de ser gobernador luego de tres mandatos. A su vez, en varias provincias se puede repetir un hecho curioso: los radicales –que gobiernan– apoyarán a Kirchner pero tendrán que competir a nivel local con kirchenristas históricos que tienen, desde hace tiempo, pretensiones de acceder al poder en esos distritos.

 



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