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Algo más
aliviadas y con mejores oportunidades que en la época
del 1 a 1, las regiones del país continúan
intentando integrarse productivamente al mundo.
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Las regiones
diversifican actividades para insertarse en el mundo productivo
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Algo más aliviadas y con mejores oportunidades que en la
época del 1 a 1, las regiones del país continúan
intentando integrarse productivamente al mundo. El turismo y el
agro son las actividades más participativas, ya que en una
u otra actividad (o en ambas) desde Ushuaia a la Quiaca están
ubicadas la mayoría de las ciudades del país, independientemente
de su tamaño. Para algunas más sofisticadas, la industria
es la principal apuesta. Es el caso de Rafaela, Las Parejas, Las
Rosas o Armstrong (en Santa Fe), San Rafael (Mendoza) y las ciudades
de la Patagonia. Para otras la apuesta está en el turismo,
es el caso Merlo (en San Luis), en tanto surgen muy buenas oportunidades
para localidades tradicionalmente turísticas que ahora se
ven cada vez más insertadas en el mundo productivo, como
Tafí Viejo (Tucumán) y otras localidades del Noroeste
Argentino. 
Así, una característica en esta nueva etapa productiva
de la Argentina, es la mayor diversidad: si bien siguen existiendo
los nichos y especializaciones propias de cada región, las
ciudades se diversifican. Esto es importante porque ante ciclos
adversos en una actividad determinada, se logra morigerar la crisis
con actividades alternativas, sobre todo cuando se trata de producciones
agrícolas cuyos precios presentan movimientos cíclicos
que son determinantes en la rentabilidad del sector. De todos modos,
en cada una de las actividades que nacen, florecen o se consolidan
continúan existiendo inconvenientes propios de un país
en desarrollo y otros que son característicos de la misma
actividad. Asimismo, el tipo de cambio que si bien vuelve más
competitivos a muchísimos productos, y alienta la producción,
opera al mismo tiempo como un limitante para la inversión.
Esa es una de las paradojas de este tipo de cambio: durante la convertibilidad,
el dólar barato operaba como un incentivo para la inversión
en tecnología, pero al mismo tiempo, ese mismo dólar
reducía la competitividad de las empresas (ya sea por el
menor incentivo para exportar o por la competencia en el mercado
local que le ofrecían productos importados) destruyendo el
tejido productivo. Hoy la situación se revirtió: el
dólar alto es un incentivo para la producción y la
exportación, pero es un limitante para la inversión
en tecnología, que podría ser atenuado si no existieran
los problemas de acceso al crédito.
Así y todo, las provincias vienen logrando elevadas tasas
de crecimiento en los últimos cuatro años, impulsando
el Producto Interno Bruto. Las mayores tasas de expansión
económica se registran en San Luis y la provincia de Buenos
Aires. Lo mismo sucede con las exportaciones: entre 2002 y 2005
ya acumulan un aumento de 56%, destacándose los incrementos
logrados por Jujuy, Catamarca, Entre Ríos y San Juan, y para
2006 se espera exportar U$S 45.000 millones en productos originados
principalmente en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba,
Chubut, Catamarca, Neuquén y Mendoza. 
Así, el proceso de incipiente reindustrialización
que atraviesan algunas zonas del país, el buen momento del
agro, el boom turístico y un tipo de cambio que beneficia
a un gran número de actividades que habían quedado
rezagadas durante los ’90, están permitiendo un aumento
del empleo incluso en zonas antiguamente marginales, y poco a poco
integrar a todas las regiones a la dinámica productiva del
país. Sin embargo, esto no ha posibilitado todavía
reducir las disparidades regionales, lo que se observa fundamentalmente
en elocuentes diferencias de ingresos. Por ejemplo, el ingreso por
habitante en la ciudad de Buenos Aires es nueve veces superior al
de Santiago del Estero, cuando la diferencia de costos entre vivir
en una u otra ciudad es muy inferior. Lo mismo sucede con la pobreza
e indigencia: en las ciudades del norte del país la pobreza
supera al 50%, en tanto en el sur del país hay ciudades como
Ushuauaia o Río Gallegos en las que se encuentran tasas del
8% y 9%. Veamos cómo andan las regiones de acuerdo a algunos
indicadores macroeconómicos generales:
Crecimiento
Todas las regiones vienen creciendo fuertemente en los últimos
cuatro años, aunque con algunas diferencias: mientras que
San Luis acumula un crecimiento de 46% desde enero de 2002, en la
provincia de Buenos Aires el aumento de su Producto Bruto Geográfico
(PBG) es de 41,7%, en Córdoba, Misiones, Río Negro,
Catamarca y Tierra del Fuego se ubica en casi 41%, en tanto en el
otro extremo aparecen jurisdicciones como la ciudad de Buenos Aires,
Neuquén, o Chubut, con un aumento inferior al 35%. De acuerdo
con datos del Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías
Regionales (IADER), para el primer trimestre del año, mientras
el promedio país creció 8,6%, hubo provincias donde
la expansión económica superó al 9%, en tanto
otras donde el crecimiento se mantuvo por debajo del 7%.

Entre las regiones donde más subió el Producto Bruto
Geográfico (PBG) entre enero y marzo 2006, se encuentran
Tierra del Fuego, con un aumento de 9,5% frente a iguales meses
de 2005, seguida por Santa Cruz (9,4%), ciudad de Buenos Aires (9,3%),
Chubut (9,1%), y Catamarca (8,7%), todas con aumentos superiores
al promedio país. Con un aumento este promedio se ubicaron
en tanto San Luis (8,6%), Provincia de Buenos Aires (8,4%), Río
Negro (8,2%), Misiones (8,1%) y Córdoba (8,1%). Para el resto
de las jurisdicciones, las tasas de expansión trimestral
se mantuvieron por debajo del 8%, observándose jurisdicciones
como Neuquén con un aumento de sólo 6,4%.
Claro que puntos más o puntos menos de crecimiento no hacen
a las verdaderas diferencias regionales en la generación
de riqueza. Por ejemplo, se puede ver que, al segundo trimestre
de 2006 la Capital Federal mantenía un producto anual por
habitante de $30.525, casi nueve veces superior al de Santiago del
Estero, que es donde se registra el nivel más bajo. Los santiagueños
apenas generan un PBG por persona de $3.559 al año (sólo
1.150 dólares). Esas diferencias se observan desde hace décadas.
Después de la Capital Federal, las provincias con mayor producto
por habitante son las patagónicas, lideradas por Tierra del
Fuego con un PBG per capita anual de $25.719 al segundo trimestre
de 2006, seguida por Santa Cruz ($16.553), Neuquén ($14.706)
y Chubut ($11.256). Un lugar destacado tiene La Pampa, que es la
sexta provincia del país con mayor producción anual
por habitante ($10.504). En las provincias del norte, en cambio,
el PBG por habitante es menor a los $5.000 por año.
Exportaciones
Las exportaciones argentinas aumentaron en U$S 5.505 millones durante
2005, y a diferencia de 2004, más provincias aportaron a
ese aumento. De acuerdo con datos del INDEC, nueve provincias fueron
las protagonistas de esa tenencia alcista, al explicar 93,5% del
crecimiento logrado. A su vez, una característica fue que
las mayores tasas de crecimiento en las exportaciones se detectaron
en las provincias con más bajos envíos al mundo, con
lo cual se puede anticipar que cada vez más provincias ingresan
al boom exportador, a diferencia de lo ocurrido durante el período
2001-2004 cuando sólo cinco jurisdicciones explicaban el
96% del aumento registrado en las exportaciones de esos cuatro años.
A su vez, de acuerdo con datos preliminares, en 2006 se estaría
registrando un panorama similar, confirmando que cada vez más
ciudades se integran al mundo productivo.
Indicadores sociales
Las diferencias de ingresos y generación de riqueza queda
refleja en los niveles de pobreza e indigencia. Si bien durante
los últimos tres años ha habido una mejora en casi
todas las regiones, persisten aglomerados urbanos donde más
de la mitad de su población vive por debajo de la línea
de pobreza. Mientras que a nivel país las últimas
mediciones del INDEC muestran que la pobreza afecta a 33,8% de la
población, en ciudades, por ejemplo, Corrientes en la cual
alcanza a 56,1% o Resistencia en Chaco con 54,2%. En general, en
donde la zona del Noreste argentino, la pobreza afecta en promedio
al 54% de su población. En el noroeste, ese porcentaje se
reduce a 48%. Lo que se puede ver en las provincias del NOA es que
han ganado claramente terreno en los últimos años,
superando a las de la región NEA. Otras ciudades fuera del
NOA y NEA con elevados índices de pobreza son San Juan (44%),
y Concordia (54%). En cambio, en la Patagonia la tasa de pobreza
se ubica en 21,5%, el nivel más bajo del país.

El mercado de trabajo, si bien en casi todas las zonas se han creado
empleo y se ha logrado reducir las tasas de desocupación,
persisten algunas particularidades. Por ejemplo, hay ciudades donde
el desempleo se ubica en niveles menores al 7% pero mantienen al
mismo tiempo una reducida tasa de actividad y empleo, lo que se
traduce en un mercado de trabajo limitado en el que no existe la
desocupación porque la gente directamente no busca empleo.
Eso deriva en que más del 50% de la población de esas
zonas viva en la pobreza. Es el caso fundamentalmente de las provincias
del NEA (Corrientes, Formosa, Chaco y Misiones) con tasas de desocupación
muy bajas, pero con un mercado laboral muy reducido.
Los datos del INDEC al primer trimestre de 2006 indican que apenas
el 7,1% de la población económicamente activa (PEA)
de esa zona está desempleada, lo que la convierte en la zona
de menor desocupación. Sin embargo, la tasa de empleo es
la menor entre todas las jurisdicciones: apenas 33,4% de la población
del NEA trabaja, cuando en el resto del país es de empleo
supera el 40% y llega a ubicarse incluso en torno al 43% (como es
el caso del GBA). Básicamente, lo que explica el bajo desempleo
en el NEA es que la oferta laboral (medida por la PEA) es muy baja:
en relación al resto del país, muy poca gente busca
trabajo o trabaja en esa zona (la tasa de actividad es sólo
36%). Eso explica que la pobreza sea tan alta: en el NEA se encuentra
la mayor tasa de pobreza e indigencia (54% y 22,7% respectivamente),
ya que buena parte de la reducida tasa de desocupación esconde
una elevada tasa de inactividad donde mucha gente no es desempleada
porque directamente no busca empleo.
Algo similar ocurre en el NOA, donde sólo 36% de su población
está ocupada. En cambio, coincide que las mayores tasas de
desocupación se presentan en aquellas ciudades con mayor
tasa de actividad, es el caso del Gran Buenos Aires principalmente,
donde la oferta laboral es relativamente alta (mayor al 48% de su
población total). Teniendo en cuenta conjuntamente la tasa
de desocupación, empleo, actividad, informalidad y pobreza,
los mejores indicadores laborales se presentan en la Patagonia,
Cuyo, y un paso más atrás, la región Pampeana.
El NEA mantiene el cuadro más dramático, seguida por
el NOA. En el Gran Buenos Aires y el NOA se encuentran las mayores
tasas de desempleo, aunque en el Gran Buenos Aires, a diferencia
del NOA, la informalidad es menor y la tasa de actividad es sustancialmente
más elevada que en el resto, lo que explica al mismo tiempo
que el desempleo sea más alto, ya que una tasa de actividad
alta significa que la oferta laboral es mayor y el riesgo a estar
desempleado crece.
Indicadores fiscales
Al ritmo de su actividad económica, la performance de la
recaudación propia en las provincias viene siendo tan buena
como la nacional. Entre 2002 y 2005, sin tener en cuenta los ingresos
coparticipados que mensualmente reciben, los recursos provinciales
subieron 124,2%, algo menos que la recaudación de la AFIP
(que subió 162%). El aumento es importante, teniendo en cuenta
que, a diferencia de la Nación, las provincias no cuentan
con ingresos extraordinarios como son las retenciones a las exportaciones
o el impuesto al cheque (aunque en algunas localidades se crearon
impuestos adicionales). La inflación como principal motor
del aumento, la mayor actividad económica, las subas de alícuotas
en algunas jurisdicciones y la creación de gravámenes
adicionales en otras, la buena performance de los precios de las
commodities en el caso de las provincias patagónicas y mejoras
en las fiscalizaciones, explican la excelente dinámica en
los ingresos tributarios. La misma tendencia parece mantenerse en
lo que va de 2006, cuando las jurisdicciones muestran tasas de variación
interanual superiores al 20%, a tono con el rumbo de la recaudación
nacional.
Como sucede con el resto de las variables, la dinámica de
la recaudación no tiene la misma trayectoria en todas las
provincias. Hay lugares donde los aumentos en los ingresos propios
en los últimos tres años, superan al 200% y otras
donde no llegan al 100%. Donde más subió la recaudación
propia a partir de enero de 2002 fue en Santa Cruz, donde a fines
de 2005 se estaba recaudando 378% más de lo que había
ingresado a las arcas de esa provincia en 2001. Los recursos propios
que generó esa jurisdicción el año pasado representaron
apenas el 1% del total de recursos propios recaudados por el conjunto
de las provincias, aunque la participación no es mala si
se tienen en cuenta dos factores: en 2001 sólo recaudó
0,4% del total provincial y por otro lado, la población de
Santa Cruz sólo representa el 0,5% del total nacional. Es
decir, la participación de esa provincia en la recaudación
duplica a la participación que tiene en la población
total del país.
La segunda provincia en la que más subió la recaudación
propia en tres años fue Tierra del Fuego: ingresaron $182
millones el año pasado, 298% más de lo logrado en
2001. Igual que Santa Cruz, la participación en el total
de recursos propios provinciales de esta jurisdicción es
muy baja, pero su población sólo equivale a 0,27%
del total país. Detrás de Tierra del Fuego, los ingresos
propios en tres años subieron notablemente fuerte en Chubut
(214%), Formosa (200%) y Salta el 182% frente a lo recaudado en
2001.
Como sucede con la mayoría de las variables macroeconómicas
provinciales, el grueso de la recaudación propia provincial
se concentra en cuatro jurisdicciones: provincia de Buenos Aires
(38,1% del tota), Capital Federal (22,6%), Santa Fe (8%) y Córdoba
(7,1%). Desde 2001 tanto la provincia de Buenos Aires como Santa
Fe mostraron tasas de aumento en su recaudación propia que
superó al promedio provincial (132,6% y 132,1% respectivamente),
en cambio la ciudad de Buenos Aires y Córdoba estuvieron
entre las jurisdicciones donde menos aumento se registró
(97,2% y 107% respectivamente). Los lugares en los cuales menos
subió la recaudación desde 2001 son: Entre Ríos
(94,5%) y La Pampa (96,7%). Se registraron también bajas
tasas de crecimiento en Corrientes (103,8%), San Juan (111,7%) y
Santiago del Estero (111,9%).
San Rafael (Mendoza)
núcleo comercial de Cuyo
En los últimos tiempos se ha convertido en una de las zonas
agroalimentarias más importante del país. Aquí
se concentra el 20% de la mano de obra provincial ocupada en ese
sector y funciona como núcleo comercial para las regiones
vecinas. Mezclada entre viñedos, secaderos, turistas y minerales,
San Rafael está captando numerosas inversiones y el interés
creciente de empresarios estadounidenses, canadienses, australianos
y europeos por adquirir sus variedades de vinos y frutas. Sin dudas
que la nueva estructura cambiaria ha sido determinante en esta tendencia,
permitiéndole incrementar las exportaciones, sustituir importaciones
y sumarse al boom turístico. En los últimos tiempos
se han potenciado las actividades vitivinícolas, la agroindustria,
la ganadería, la minería y el turismo. Importantes
bodegas (como Resero, que volvió a fraccionar en San Rafael
y proyecta instalar una línea de tetra pack) y agroindustrias
(como Alco, Arcor, Molto o La Colina) se encuentran en esta localidad,
sumado a reconocidas plantas de envasado de duraznos, de mermeladas,
o la explotación hidroeléctrica (Nihuil IV). Pero
las últimas novedades en materia productiva no terminan allí.
San Rafael vive un explosivo crecimiento en la actividad de sus
secaderos (especialmente de ciruelas), con la puesta a punto, rehabilitación
o inauguración de unos 20 establecimientos con casi 70 hornos
conectados a la red de gas natural. Asimismo, el sector ganadero
es otra actividad en la cual se comenzaron a vislumbrar interesantes
perspectivas luego de que nueve productores sureños alcanzaron
su cuota Hilton para exportar carnes a Europa, posiblemente faenadas
en un frigorífico de este departamento. Esta zona no escapa
al furor del turismo, con emprendimientos de importantes hoteles
internacionales y el desarrollo de una gran cantidad de establecimientos
metalúrgicos dedicados a la fabricación de piezas
para la industria petrolera, pulverizadores, o rubros como la industria
plástica. Un dato a destacar es que a diferencia de otras
localidades de la provincia, se pueden encontrar aún tierras
a bajo precio lo que para algunos especialistas puede ser una señal
de que vendrá una segunda ola de inversiones.
Las Parejas (Santa Fe)
el corazón de la maquinaria agrícola
La industria metalmecánica y el buen momento del agro revitalizaron
a esta ciudad después de una década en silencio. Lo
mismo sucedió con Las Rosas y Armstrong, que constituyen
junto con Las Parejas el denominado triángulo productivo
de maquinaria agrícola, un sector que resurgió a partir
de la devaluación que permitió reposicionarse a los
fabricantes locales de partes. Actualmente se concentran en esas
tres ciudades casi 30% de las empresas de maquinaria del país.
Un número importante para una población de apenas
34.298 habitantes (12.793 en Las Rosas, 11.317 en Las Parejas y
10.188 en Armstrong). Las fábricas de maquinaria agrícola,
en su mayor parte, se encuentran operando a plena capacidad y realizando
inversiones en robotización de sus procesos productivos.
Los altos precios de la soja y la caída del sistema financiero
en 2002 llevaron a que una gran cantidad de chacareros reinvirtieran
sus utilidades en maquinaria agrícola, alentando el boom
industrial y enriqueciendo a esta ciudad, donde además de
haber pleno empleo se destaca por elevados niveles de ingresos salariales.
En los últimos tres años se estima que una importante
cantidad de personas llegaron a esa ciudad provenientes de localidades
vecinas. Algunas estimaciones indican que de los 11.317 habitantes
relevados en el censo 2001 actualmente se habría pasado a
14.000 en la actualidad. Sin embargo, hay temor por lo que sucede
con las importaciones de maquinaria desde Brasil y por lo que pueda
suceder con el precio de la soja. De hecho en 2005 las ventas estuvieron
muy por debajo de 2004, y los productores reclaman que se reduzcan
las retenciones a las exportaciones de soja que le significó
a esta ciudad una transferencia anual de ingresos por $7 millones
en 2005.
Río Grande (Tierra del Fuego)
¿un nuevo parque industrial?
Ubicada al norte de Tierra del Fuego, desde la devaluación
del peso no sólo observó repuntar la actividad industrial
sino que se produjo un fenómeno turístico casi sin
precedentes que reactivó prácticamente todos los rubros
tradicionales de su actividad económica. Así, en los
últimos tres años no sólo creció el
sector productor de bienes, sino también el de servicios,
convirtiéndose en una de las ciudades que mayores tasas de
expansión económica del país. Se abrió
una gran cantidad de restaurantes, comercios, hoteles, con inversiones
importantes en infraestructura, pero al mismo tiempo reapareció
la actividad industrial, en una de las provincias en las que más
participación tiene la industria en el total producido (eso
se debe fundamentalmente a las promociones industriales). En los
últimos tres años no solo reabrieron fábricas
sino que se instalaron nuevos emprendimientos de gran dimensión,
reflejándose en la reducción del desempleo y la pobreza.
Asimismo, según pudo saber El Economista, hacia fin de año
o inicios de 2007 se estarían aprobando unos 30 nuevos proyectos
industriales que generarían más de 3 mil puestos de
trabajo directos. Con esto, la ciudad espera recuperar el dinamismo
logrado en sus mejores épocas, antes de la convertibilidad,
señalan fuentes especializadas de Río Grande. Para
eso se está estudiando la posibilidad de abrir un nuevo parque
industrial donde se radiquen las nuevas empresas que se instalen
en la zona para lo cual se destinarían tierras fiscales.
Asimismo, en los últimos meses hubo anuncios de inversiones
de importantes firmas. Entre ellas, Electra, la firma israelí
especializada en la fabricación y comercialización
de equipos de aire acondicionado, que levantará una planta
de 5.000 metros cuadrados en esta ciudad, donde fabricará
equipos de frío para grandes extensiones comerciales e industriales.
La inversión ronda los $11 millones y parte del desembolso
ya se utilizó en la compra de un predio de 10.000 m2, donde
se emplazará la fábrica y en la adquisición
de maquinarias y equipos de última generación.
El Chañar (Neuquén)
de las frutas al vino hay un solo paso
Desde principio de 2001 que este pueblo frutihortícola, ubicado
a 55 km. de la capital provincial, está captando una gran
cantidad de inversiones vitivinícolas. El emprendimiento
más grande fue iniciado a mediados de 2001 por el grupo inmobiliario
‘La Inversora’, que desarrolló el proyecto denominado
El Chañar etapa III, una colonización agrícola
privada de 3.200 hectáreas con tecnología de última
generación. Fueron invertidos U$S 60 millones. Varios emprendimientos
más se fueron sucediendo desde entonces. Dos años
atrás se inauguró la Bodega del Añelo, perteneciente
a la firma Cofruva, que realizó una inversión de U$S
3 millones, una cifra importantísima para una ciudad que
no llega a los 4.000 habitantes. Ahora el municipio de El Chañar
formó una agencia de desarrollo donde participan entidades
públicas y privadas y están impulsando no solo la
industria vitivinícola sino que se está creando un
polo de desarrollo también de frutas secas. A través
de esa agencia se están planteando temas a futuro como por
ejemplo cómo se resolverá el tema de vivienda dado
que por la alta demanda de empleo es cada más la gente que
se traslada a trabajar hacia esa ciudad.
Merlo (San Luis)
turismo y microclima
El movimiento en Merlo comenzó en los ‘90, con la radicación
de personas en busca primero de un lugar tranquilo, y una de sus
particularidades es que prácticamente se mantuvo en pie cuando
en 1999 la Argentina entró en su fase recesiva y todas las
ciudades sentían los coletazos de esta retracción.
Ubicada estratégicamente en medio de las sierras sanluiseñas
y muy cerca de la provincia de Córdoba (la plaza central
de Merlo está a 3km del arroyo que la separa de Córdoba),
encontró dentro del turismo un nicho particular: el ‘turismo
salud’. Promocionada por su microclima benéfico, viene
recibiendo desde hace varios años grandes inversiones en
infraestructura hotelera (importantes cadenas de hoteles se radicaron
allí), complejos, casas de fines de semana, restaurantes
etcétera y semejante dinamismo se refleja en un dato: entre
1991 y 2001, su población prácticamente se duplicó,
pasando de apenas 6.079 habitantes en 1991 a 11.159 habitantes diez
años después (2001) y de acuerdo con algunas proyecciones
la misma tendencia de crecimiento se habría mantenido desde
entonces. La actividad en esa ciudad se mueve claramente alrededor
del turismo, pero con una diversidad muy original: el turismo que
va a Merlo no solo busca un fin de semana tranquilo, sino participar
de la movida de ‘turismo paleontológico’ o ‘turismo
minero’, logrando en fines de semana largos, o vacaciones
de invierno y verano casi 100% de ocupación hotelera. Esto
llevó a que en el último años se ampliara la
oferta, se sumara una movida comercial más intensa. Según
señalan desde la ciudad, en la última temporada abrieron
hoteles que por largo tiempo estuvieron cerrados y se inauguraron
nuevos complejos de cabañas.
Metán (Salta)
una economía muy primaria que empieza a florecer
La salida de la convertibilidad y el boom agrícola que alentó
el movimiento cambiario, le transformó la cara a esta localidad
salteña de 28.922 habitantes (según el censo 2001)
que históricamente se movió al compás de los
cultivos de poroto, soja, maíz, sorgo, pero que desde 2002
comenzó a desarrollar la ganadería apoyada en nuevas
tecnologías de desmonte y de pasturas. En los últimos
cuatro años la demanda de tierras en esta zona ha sido muy
intensa, acabándose prácticamente los campos para
el cultivo, ante lo cual se comenzaron a implementar importantes
mejoras tecnológicas que permitieron incorporar pasturas
tropicales y habilitar nuevas tierras que antes eran consideradas
no aptas para la actividad ganadera. Estimaciones de especialistas
agropecuarias señalan que en cinco años el número
de cabezas de ganado de toda la provincia podría llegar al
millón de las cuales una parte importante provendrán
de Metán. Sin embargo, junto al auge agrícola de los
últimos años aparecieron nuevas actividades, como
aquellas ligadas a la reparación de la maquinaria agrícola
(talleres, venta de repuestos, gomerías etcétera).
Para los productores lácteos de la zona, también vienen
siendo buenos tiempos y en muchos casos no sólo abastecen
al mercado local, sino que sus productos (leche, quesos, dulce de
leche etcétera) actualmente están saliendo de la provincia.
Asimismo, hay un resurgimiento de aserraderos, luego de la caída
de la actividad que les provocó el control estricto de los
desmontes que hizo el Gobierno provincial.
Los que aprovechan sus ventajas comparativas
Limones tucumanos
El jugo de Tafí Viejo, Burruyacú y Famaillá
La soja, el vino o la carne, no son los únicos productos
con los que la Argentina se destaca en el mundo. Al menos no para
los productores tucumanos de limones, que desde comienzos de los
‘90 vienen teniendo un gran desarrollo en la producción
orientada a la exportación. Y los resultados han dejado algunas
huellas: la Argentina se ha convertido en el primer productor y
procesador mundial de limón y el segundo exportador de limón
en fresco después de España. El 90% de la producción
nacional se realiza en Tucumán, con un total anual de 1,2
millones de toneladas. En conjunto las provincias citrícolas
del Noroeste Argentino -NOA (Tucumán, Salta y Jujuy) son
responsables de más del 94% de la producción de limón
y cuentan con 38.600 hectáreas que representan el 85% de
la superficie implantada con este cítrico. A diferencia de
otros cítricos, la producción de limón se relaciona
con su aprovechamiento industrial, a partir de la instalación
en Tucumán de complejos integrados que incluyen grandes plantas
procesadoras orientadas a la elaboración de aceites esenciales,
jugos de limón concentrado y a cáscara deshidratada.
Los departamentos de la provincia donde se concentra el grueso de
las plantaciones son: Tafí Viejo, Burruyacú y Famaillá.
Existen también, explotaciones en los departamentos de Monteros,
Yerba Buena y Cruz Alta. En total funcionan en esta provincia 6
plantas industrializadoras de limón. Históricamente
70% de la producción de limón se destina a la elaboración
de jugos concentrados, aceite esencial y cáscara deshidratada
en tanto el 30% se comercializa en fresco. Como hecho novedoso,
hay expectativas en esta provincia por la reapertura del mercado
norteamericano, bloqueado desde 2001. Asimismo, una gran novedad
recibió este sector a fines del año pasado, cuando
comenzó a funcionar el primer mercado de futuros de limón
del mundo en la Bolsa de Cereales del Noroeste Argentino en la ciudad
de Tucumán.
Algodón chaqueño
Un respiro con poco oxígeno
La actividad algodonera es una de las más significativas
en esta región, no sólo por el valor generado, sino
también por la ocupación de mano de obra que demanda.
Sin embargo, a pesar de contar con tecnología avanzada y
un parque desmotador completamente actualizado, en los últimos
años la actividad viene declinando sistemáticamente
como consecuencia de diversos factores concurrentes: un prolongado
ciclo de grandes inundaciones y sequías, bajos precios internacionales
de la fibra y, en las últimas campañas, la competencia
de otros cultivos, en particular la soja. Así, en la tierra
del algodón, este producto llegó a ser un bien escaso
en el año 2003, cuando apenas se produjeron 201.500 toneladas,
una cifra insignificante frente a las 1,5 millones de toneladas
del año 1996. En 2004 y 2005 la producción repuntó
significativamente, aunque sigue representando actualmente apenas
el 35% de lo que había diez años atrás y con
un agravante: en 2006 se habría registrado un nuevo retroceso,
según las estimaciones que maneja la Secretaría de
Agricultura. El Chaco concentra alrededor de 90% de la producción
nacional, aunque no ha desarrollado una cadena textil de importancia,
por lo que el peso económico de la actividad radica en el
cultivo y en el desmotado. La provincia procesa algodón en
bruto proveniente de otras provincias de la región y extrarregionales,
dado que tiene la mayor concentración de plantas desmotadoras
del país. Si bien algunas de estas plantas se encuentran
integradas con la producción de hilado, la mayoría
destina la fibra obtenida, en parte a las hilanderías y una
vez cubierto el consumo interno, el resto se destina a la exportación,
constituyendo en los ‘90 la principal fuente de divisas para
la provincia y la región. Para 2006 se espera que algunas
cosas mejoren a partir de la cancelación parcial de los subsidios
a la producción primaria algodonera en EE.UU., cuya reducción
a las exportaciones será de aproximadamente U$S 1.000 millones,
sobre un total de US$ 3.500 millones (comenzó a regir el
1 de agosto). Esta noticia generó un aumento importante en
los precios, y en la zona los productores aseguran que así
este producto vuelve a tener una moderada rentabilidad en la Argentina
lo que estimula nuevamente la actividad. Además, la Argentina
cuenta con una gran ventaja comparativa: el costo de producción
asciende a 35 centavos de dólar la libra, cuando en Brasil
vale 47 y en EE. UU. 60 centavos.
Textiles correntinos
Productores mirando al tipo de cambio alto
A partir de la devaluación del peso, el sector textil de
Corrientes comenzó a transitar un profundo proceso de reactivación,
tanto porque el cambio de precios frenó las importaciones
como por las mayores y mejores oportunidades de exportación.
Corrientes es la mayor productora de hilados del noreste argentino
(NEA) y cuenta con una de las más importantes hilanderías
de Sudamérica, una empresa con nueve plantas equipadas con
un alto nivel tecnológico y que ocupa alrededor de 650 empleados
permanentes y 100 temporales. Históricamente la mayor parte
de la producción de hilados se ha destinado a la exportación
(básicamente Brasil pero llegando también a plazas
como Inglaterra, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Venezuela
y España). Sin embargo, con la apertura económica
de los ‘90, y la fuerte competencia importada, el sector textil
entró en un proceso de declinación por el cual se
cerraron innumerables empresas a lo largo de la década. A
esto se sumó la existencia de regímenes de promoción
industrial en otras provincias del país que les hacían
competencia a los productores correntinos. Ahora el panorama parece
haber cambiado, y la actividad textil correntina resurge con expectativas
de volver a ser uno de los principales centros textiles del país.
De acuerdo con datos de Fundación Pro Tejer, en los primeros
cinco meses de 2006 las inversiones realizadas por el sector en
todo el país crecieron 24% frente a igual período
de 2005, alcanzando los U$S 53 millones. Un hecho que preocupa a
toda la cadena del sector, es el aumento en las importaciones: en
los primeros 5 meses de 2006 las importaciones crecieron 17,6% frente
a iguales meses de 2005, en tanto las exportaciones bajaron 2,8%.
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