ULTIMA EDICION, 26 ENERO 2007 - BS. AS. ARGENTINA


            
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Lecturas Económicas por Francisco Sanchez
 
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Algo más aliviadas y con mejores oportunidades que en la época del 1 a 1, las regiones del país continúan intentando integrarse productivamente al mundo.
Las regiones diversifican actividades para insertarse en el mundo productivo
 
 

Algo más aliviadas y con mejores oportunidades que en la época del 1 a 1, las regiones del país continúan intentando integrarse productivamente al mundo. El turismo y el agro son las actividades más participativas, ya que en una u otra actividad (o en ambas) desde Ushuaia a la Quiaca están ubicadas la mayoría de las ciudades del país, independientemente de su tamaño. Para algunas más sofisticadas, la industria es la principal apuesta. Es el caso de Rafaela, Las Parejas, Las Rosas o Armstrong (en Santa Fe), San Rafael (Mendoza) y las ciudades de la Patagonia. Para otras la apuesta está en el turismo, es el caso Merlo (en San Luis), en tanto surgen muy buenas oportunidades para localidades tradicionalmente turísticas que ahora se ven cada vez más insertadas en el mundo productivo, como Tafí Viejo (Tucumán) y otras localidades del Noroeste Argentino.

Así, una característica en esta nueva etapa productiva de la Argentina, es la mayor diversidad: si bien siguen existiendo los nichos y especializaciones propias de cada región, las ciudades se diversifican. Esto es importante porque ante ciclos adversos en una actividad determinada, se logra morigerar la crisis con actividades alternativas, sobre todo cuando se trata de producciones agrícolas cuyos precios presentan movimientos cíclicos que son determinantes en la rentabilidad del sector. De todos modos, en cada una de las actividades que nacen, florecen o se consolidan continúan existiendo inconvenientes propios de un país en desarrollo y otros que son característicos de la misma actividad. Asimismo, el tipo de cambio que si bien vuelve más competitivos a muchísimos productos, y alienta la producción, opera al mismo tiempo como un limitante para la inversión.

Esa es una de las paradojas de este tipo de cambio: durante la convertibilidad, el dólar barato operaba como un incentivo para la inversión en tecnología, pero al mismo tiempo, ese mismo dólar reducía la competitividad de las empresas (ya sea por el menor incentivo para exportar o por la competencia en el mercado local que le ofrecían productos importados) destruyendo el tejido productivo. Hoy la situación se revirtió: el dólar alto es un incentivo para la producción y la exportación, pero es un limitante para la inversión en tecnología, que podría ser atenuado si no existieran los problemas de acceso al crédito.

Así y todo, las provincias vienen logrando elevadas tasas de crecimiento en los últimos cuatro años, impulsando el Producto Interno Bruto. Las mayores tasas de expansión económica se registran en San Luis y la provincia de Buenos Aires. Lo mismo sucede con las exportaciones: entre 2002 y 2005 ya acumulan un aumento de 56%, destacándose los incrementos logrados por Jujuy, Catamarca, Entre Ríos y San Juan, y para 2006 se espera exportar U$S 45.000 millones en productos originados principalmente en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Chubut, Catamarca, Neuquén y Mendoza.

Así, el proceso de incipiente reindustrialización que atraviesan algunas zonas del país, el buen momento del agro, el boom turístico y un tipo de cambio que beneficia a un gran número de actividades que habían quedado rezagadas durante los ’90, están permitiendo un aumento del empleo incluso en zonas antiguamente marginales, y poco a poco integrar a todas las regiones a la dinámica productiva del país. Sin embargo, esto no ha posibilitado todavía reducir las disparidades regionales, lo que se observa fundamentalmente en elocuentes diferencias de ingresos. Por ejemplo, el ingreso por habitante en la ciudad de Buenos Aires es nueve veces superior al de Santiago del Estero, cuando la diferencia de costos entre vivir en una u otra ciudad es muy inferior. Lo mismo sucede con la pobreza e indigencia: en las ciudades del norte del país la pobreza supera al 50%, en tanto en el sur del país hay ciudades como Ushuauaia o Río Gallegos en las que se encuentran tasas del 8% y 9%. Veamos cómo andan las regiones de acuerdo a algunos indicadores macroeconómicos generales:

Crecimiento

Todas las regiones vienen creciendo fuertemente en los últimos cuatro años, aunque con algunas diferencias: mientras que San Luis acumula un crecimiento de 46% desde enero de 2002, en la provincia de Buenos Aires el aumento de su Producto Bruto Geográfico (PBG) es de 41,7%, en Córdoba, Misiones, Río Negro, Catamarca y Tierra del Fuego se ubica en casi 41%, en tanto en el otro extremo aparecen jurisdicciones como la ciudad de Buenos Aires, Neuquén, o Chubut, con un aumento inferior al 35%. De acuerdo con datos del Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías Regionales (IADER), para el primer trimestre del año, mientras el promedio país creció 8,6%, hubo provincias donde la expansión económica superó al 9%, en tanto otras donde el crecimiento se mantuvo por debajo del 7%.

Entre las regiones donde más subió el Producto Bruto Geográfico (PBG) entre enero y marzo 2006, se encuentran Tierra del Fuego, con un aumento de 9,5% frente a iguales meses de 2005, seguida por Santa Cruz (9,4%), ciudad de Buenos Aires (9,3%), Chubut (9,1%), y Catamarca (8,7%), todas con aumentos superiores al promedio país. Con un aumento este promedio se ubicaron en tanto San Luis (8,6%), Provincia de Buenos Aires (8,4%), Río Negro (8,2%), Misiones (8,1%) y Córdoba (8,1%). Para el resto de las jurisdicciones, las tasas de expansión trimestral se mantuvieron por debajo del 8%, observándose jurisdicciones como Neuquén con un aumento de sólo 6,4%.

Claro que puntos más o puntos menos de crecimiento no hacen a las verdaderas diferencias regionales en la generación de riqueza. Por ejemplo, se puede ver que, al segundo trimestre de 2006 la Capital Federal mantenía un producto anual por habitante de $30.525, casi nueve veces superior al de Santiago del Estero, que es donde se registra el nivel más bajo. Los santiagueños apenas generan un PBG por persona de $3.559 al año (sólo 1.150 dólares). Esas diferencias se observan desde hace décadas. Después de la Capital Federal, las provincias con mayor producto por habitante son las patagónicas, lideradas por Tierra del Fuego con un PBG per capita anual de $25.719 al segundo trimestre de 2006, seguida por Santa Cruz ($16.553), Neuquén ($14.706) y Chubut ($11.256). Un lugar destacado tiene La Pampa, que es la sexta provincia del país con mayor producción anual por habitante ($10.504). En las provincias del norte, en cambio, el PBG por habitante es menor a los $5.000 por año.

Exportaciones

Las exportaciones argentinas aumentaron en U$S 5.505 millones durante 2005, y a diferencia de 2004, más provincias aportaron a ese aumento. De acuerdo con datos del INDEC, nueve provincias fueron las protagonistas de esa tenencia alcista, al explicar 93,5% del crecimiento logrado. A su vez, una característica fue que las mayores tasas de crecimiento en las exportaciones se detectaron en las provincias con más bajos envíos al mundo, con lo cual se puede anticipar que cada vez más provincias ingresan al boom exportador, a diferencia de lo ocurrido durante el período 2001-2004 cuando sólo cinco jurisdicciones explicaban el 96% del aumento registrado en las exportaciones de esos cuatro años. A su vez, de acuerdo con datos preliminares, en 2006 se estaría registrando un panorama similar, confirmando que cada vez más ciudades se integran al mundo productivo.

Indicadores sociales

Las diferencias de ingresos y generación de riqueza queda refleja en los niveles de pobreza e indigencia. Si bien durante los últimos tres años ha habido una mejora en casi todas las regiones, persisten aglomerados urbanos donde más de la mitad de su población vive por debajo de la línea de pobreza. Mientras que a nivel país las últimas mediciones del INDEC muestran que la pobreza afecta a 33,8% de la población, en ciudades, por ejemplo, Corrientes en la cual alcanza a 56,1% o Resistencia en Chaco con 54,2%. En general, en donde la zona del Noreste argentino, la pobreza afecta en promedio al 54% de su población. En el noroeste, ese porcentaje se reduce a 48%. Lo que se puede ver en las provincias del NOA es que han ganado claramente terreno en los últimos años, superando a las de la región NEA. Otras ciudades fuera del NOA y NEA con elevados índices de pobreza son San Juan (44%), y Concordia (54%). En cambio, en la Patagonia la tasa de pobreza se ubica en 21,5%, el nivel más bajo del país.

El mercado de trabajo, si bien en casi todas las zonas se han creado empleo y se ha logrado reducir las tasas de desocupación, persisten algunas particularidades. Por ejemplo, hay ciudades donde el desempleo se ubica en niveles menores al 7% pero mantienen al mismo tiempo una reducida tasa de actividad y empleo, lo que se traduce en un mercado de trabajo limitado en el que no existe la desocupación porque la gente directamente no busca empleo. Eso deriva en que más del 50% de la población de esas zonas viva en la pobreza. Es el caso fundamentalmente de las provincias del NEA (Corrientes, Formosa, Chaco y Misiones) con tasas de desocupación muy bajas, pero con un mercado laboral muy reducido.

Los datos del INDEC al primer trimestre de 2006 indican que apenas el 7,1% de la población económicamente activa (PEA) de esa zona está desempleada, lo que la convierte en la zona de menor desocupación. Sin embargo, la tasa de empleo es la menor entre todas las jurisdicciones: apenas 33,4% de la población del NEA trabaja, cuando en el resto del país es de empleo supera el 40% y llega a ubicarse incluso en torno al 43% (como es el caso del GBA). Básicamente, lo que explica el bajo desempleo en el NEA es que la oferta laboral (medida por la PEA) es muy baja: en relación al resto del país, muy poca gente busca trabajo o trabaja en esa zona (la tasa de actividad es sólo 36%). Eso explica que la pobreza sea tan alta: en el NEA se encuentra la mayor tasa de pobreza e indigencia (54% y 22,7% respectivamente), ya que buena parte de la reducida tasa de desocupación esconde una elevada tasa de inactividad donde mucha gente no es desempleada porque directamente no busca empleo.

Algo similar ocurre en el NOA, donde sólo 36% de su población está ocupada. En cambio, coincide que las mayores tasas de desocupación se presentan en aquellas ciudades con mayor tasa de actividad, es el caso del Gran Buenos Aires principalmente, donde la oferta laboral es relativamente alta (mayor al 48% de su población total). Teniendo en cuenta conjuntamente la tasa de desocupación, empleo, actividad, informalidad y pobreza, los mejores indicadores laborales se presentan en la Patagonia, Cuyo, y un paso más atrás, la región Pampeana. El NEA mantiene el cuadro más dramático, seguida por el NOA. En el Gran Buenos Aires y el NOA se encuentran las mayores tasas de desempleo, aunque en el Gran Buenos Aires, a diferencia del NOA, la informalidad es menor y la tasa de actividad es sustancialmente más elevada que en el resto, lo que explica al mismo tiempo que el desempleo sea más alto, ya que una tasa de actividad alta significa que la oferta laboral es mayor y el riesgo a estar desempleado crece.

Indicadores fiscales

Al ritmo de su actividad económica, la performance de la recaudación propia en las provincias viene siendo tan buena como la nacional. Entre 2002 y 2005, sin tener en cuenta los ingresos coparticipados que mensualmente reciben, los recursos provinciales subieron 124,2%, algo menos que la recaudación de la AFIP (que subió 162%). El aumento es importante, teniendo en cuenta que, a diferencia de la Nación, las provincias no cuentan con ingresos extraordinarios como son las retenciones a las exportaciones o el impuesto al cheque (aunque en algunas localidades se crearon impuestos adicionales). La inflación como principal motor del aumento, la mayor actividad económica, las subas de alícuotas en algunas jurisdicciones y la creación de gravámenes adicionales en otras, la buena performance de los precios de las commodities en el caso de las provincias patagónicas y mejoras en las fiscalizaciones, explican la excelente dinámica en los ingresos tributarios. La misma tendencia parece mantenerse en lo que va de 2006, cuando las jurisdicciones muestran tasas de variación interanual superiores al 20%, a tono con el rumbo de la recaudación nacional.

Como sucede con el resto de las variables, la dinámica de la recaudación no tiene la misma trayectoria en todas las provincias. Hay lugares donde los aumentos en los ingresos propios en los últimos tres años, superan al 200% y otras donde no llegan al 100%. Donde más subió la recaudación propia a partir de enero de 2002 fue en Santa Cruz, donde a fines de 2005 se estaba recaudando 378% más de lo que había ingresado a las arcas de esa provincia en 2001. Los recursos propios que generó esa jurisdicción el año pasado representaron apenas el 1% del total de recursos propios recaudados por el conjunto de las provincias, aunque la participación no es mala si se tienen en cuenta dos factores: en 2001 sólo recaudó 0,4% del total provincial y por otro lado, la población de Santa Cruz sólo representa el 0,5% del total nacional. Es decir, la participación de esa provincia en la recaudación duplica a la participación que tiene en la población total del país.

La segunda provincia en la que más subió la recaudación propia en tres años fue Tierra del Fuego: ingresaron $182 millones el año pasado, 298% más de lo logrado en 2001. Igual que Santa Cruz, la participación en el total de recursos propios provinciales de esta jurisdicción es muy baja, pero su población sólo equivale a 0,27% del total país. Detrás de Tierra del Fuego, los ingresos propios en tres años subieron notablemente fuerte en Chubut (214%), Formosa (200%) y Salta el 182% frente a lo recaudado en 2001.

Como sucede con la mayoría de las variables macroeconómicas provinciales, el grueso de la recaudación propia provincial se concentra en cuatro jurisdicciones: provincia de Buenos Aires (38,1% del tota), Capital Federal (22,6%), Santa Fe (8%) y Córdoba (7,1%). Desde 2001 tanto la provincia de Buenos Aires como Santa Fe mostraron tasas de aumento en su recaudación propia que superó al promedio provincial (132,6% y 132,1% respectivamente), en cambio la ciudad de Buenos Aires y Córdoba estuvieron entre las jurisdicciones donde menos aumento se registró (97,2% y 107% respectivamente). Los lugares en los cuales menos subió la recaudación desde 2001 son: Entre Ríos (94,5%) y La Pampa (96,7%). Se registraron también bajas tasas de crecimiento en Corrientes (103,8%), San Juan (111,7%) y Santiago del Estero (111,9%).



San Rafael (Mendoza)

núcleo comercial de Cuyo
En los últimos tiempos se ha convertido en una de las zonas agroalimentarias más importante del país. Aquí se concentra el 20% de la mano de obra provincial ocupada en ese sector y funciona como núcleo comercial para las regiones vecinas. Mezclada entre viñedos, secaderos, turistas y minerales, San Rafael está captando numerosas inversiones y el interés creciente de empresarios estadounidenses, canadienses, australianos y europeos por adquirir sus variedades de vinos y frutas. Sin dudas que la nueva estructura cambiaria ha sido determinante en esta tendencia, permitiéndole incrementar las exportaciones, sustituir importaciones y sumarse al boom turístico. En los últimos tiempos se han potenciado las actividades vitivinícolas, la agroindustria, la ganadería, la minería y el turismo. Importantes bodegas (como Resero, que volvió a fraccionar en San Rafael y proyecta instalar una línea de tetra pack) y agroindustrias (como Alco, Arcor, Molto o La Colina) se encuentran en esta localidad, sumado a reconocidas plantas de envasado de duraznos, de mermeladas, o la explotación hidroeléctrica (Nihuil IV). Pero las últimas novedades en materia productiva no terminan allí. San Rafael vive un explosivo crecimiento en la actividad de sus secaderos (especialmente de ciruelas), con la puesta a punto, rehabilitación o inauguración de unos 20 establecimientos con casi 70 hornos conectados a la red de gas natural. Asimismo, el sector ganadero es otra actividad en la cual se comenzaron a vislumbrar interesantes perspectivas luego de que nueve productores sureños alcanzaron su cuota Hilton para exportar carnes a Europa, posiblemente faenadas en un frigorífico de este departamento. Esta zona no escapa al furor del turismo, con emprendimientos de importantes hoteles internacionales y el desarrollo de una gran cantidad de establecimientos metalúrgicos dedicados a la fabricación de piezas para la industria petrolera, pulverizadores, o rubros como la industria plástica. Un dato a destacar es que a diferencia de otras localidades de la provincia, se pueden encontrar aún tierras a bajo precio lo que para algunos especialistas puede ser una señal de que vendrá una segunda ola de inversiones.

Las Parejas (Santa Fe)
el corazón de la maquinaria agrícola
La industria metalmecánica y el buen momento del agro revitalizaron a esta ciudad después de una década en silencio. Lo mismo sucedió con Las Rosas y Armstrong, que constituyen junto con Las Parejas el denominado triángulo productivo de maquinaria agrícola, un sector que resurgió a partir de la devaluación que permitió reposicionarse a los fabricantes locales de partes. Actualmente se concentran en esas tres ciudades casi 30% de las empresas de maquinaria del país. Un número importante para una población de apenas 34.298 habitantes (12.793 en Las Rosas, 11.317 en Las Parejas y 10.188 en Armstrong). Las fábricas de maquinaria agrícola, en su mayor parte, se encuentran operando a plena capacidad y realizando inversiones en robotización de sus procesos productivos. Los altos precios de la soja y la caída del sistema financiero en 2002 llevaron a que una gran cantidad de chacareros reinvirtieran sus utilidades en maquinaria agrícola, alentando el boom industrial y enriqueciendo a esta ciudad, donde además de haber pleno empleo se destaca por elevados niveles de ingresos salariales. En los últimos tres años se estima que una importante cantidad de personas llegaron a esa ciudad provenientes de localidades vecinas. Algunas estimaciones indican que de los 11.317 habitantes relevados en el censo 2001 actualmente se habría pasado a 14.000 en la actualidad. Sin embargo, hay temor por lo que sucede con las importaciones de maquinaria desde Brasil y por lo que pueda suceder con el precio de la soja. De hecho en 2005 las ventas estuvieron muy por debajo de 2004, y los productores reclaman que se reduzcan las retenciones a las exportaciones de soja que le significó a esta ciudad una transferencia anual de ingresos por $7 millones en 2005.

Río Grande (Tierra del Fuego)
¿un nuevo parque industrial?
Ubicada al norte de Tierra del Fuego, desde la devaluación del peso no sólo observó repuntar la actividad industrial sino que se produjo un fenómeno turístico casi sin precedentes que reactivó prácticamente todos los rubros tradicionales de su actividad económica. Así, en los últimos tres años no sólo creció el sector productor de bienes, sino también el de servicios, convirtiéndose en una de las ciudades que mayores tasas de expansión económica del país. Se abrió una gran cantidad de restaurantes, comercios, hoteles, con inversiones importantes en infraestructura, pero al mismo tiempo reapareció la actividad industrial, en una de las provincias en las que más participación tiene la industria en el total producido (eso se debe fundamentalmente a las promociones industriales). En los últimos tres años no solo reabrieron fábricas sino que se instalaron nuevos emprendimientos de gran dimensión, reflejándose en la reducción del desempleo y la pobreza. Asimismo, según pudo saber El Economista, hacia fin de año o inicios de 2007 se estarían aprobando unos 30 nuevos proyectos industriales que generarían más de 3 mil puestos de trabajo directos. Con esto, la ciudad espera recuperar el dinamismo logrado en sus mejores épocas, antes de la convertibilidad, señalan fuentes especializadas de Río Grande. Para eso se está estudiando la posibilidad de abrir un nuevo parque industrial donde se radiquen las nuevas empresas que se instalen en la zona para lo cual se destinarían tierras fiscales. Asimismo, en los últimos meses hubo anuncios de inversiones de importantes firmas. Entre ellas, Electra, la firma israelí especializada en la fabricación y comercialización de equipos de aire acondicionado, que levantará una planta de 5.000 metros cuadrados en esta ciudad, donde fabricará equipos de frío para grandes extensiones comerciales e industriales. La inversión ronda los $11 millones y parte del desembolso ya se utilizó en la compra de un predio de 10.000 m2, donde se emplazará la fábrica y en la adquisición de maquinarias y equipos de última generación.

El Chañar (Neuquén)
de las frutas al vino hay un solo paso
Desde principio de 2001 que este pueblo frutihortícola, ubicado a 55 km. de la capital provincial, está captando una gran cantidad de inversiones vitivinícolas. El emprendimiento más grande fue iniciado a mediados de 2001 por el grupo inmobiliario ‘La Inversora’, que desarrolló el proyecto denominado El Chañar etapa III, una colonización agrícola privada de 3.200 hectáreas con tecnología de última generación. Fueron invertidos U$S 60 millones. Varios emprendimientos más se fueron sucediendo desde entonces. Dos años atrás se inauguró la Bodega del Añelo, perteneciente a la firma Cofruva, que realizó una inversión de U$S 3 millones, una cifra importantísima para una ciudad que no llega a los 4.000 habitantes. Ahora el municipio de El Chañar formó una agencia de desarrollo donde participan entidades públicas y privadas y están impulsando no solo la industria vitivinícola sino que se está creando un polo de desarrollo también de frutas secas. A través de esa agencia se están planteando temas a futuro como por ejemplo cómo se resolverá el tema de vivienda dado que por la alta demanda de empleo es cada más la gente que se traslada a trabajar hacia esa ciudad.

Merlo (San Luis)
turismo y microclima
El movimiento en Merlo comenzó en los ‘90, con la radicación de personas en busca primero de un lugar tranquilo, y una de sus particularidades es que prácticamente se mantuvo en pie cuando en 1999 la Argentina entró en su fase recesiva y todas las ciudades sentían los coletazos de esta retracción. Ubicada estratégicamente en medio de las sierras sanluiseñas y muy cerca de la provincia de Córdoba (la plaza central de Merlo está a 3km del arroyo que la separa de Córdoba), encontró dentro del turismo un nicho particular: el ‘turismo salud’. Promocionada por su microclima benéfico, viene recibiendo desde hace varios años grandes inversiones en infraestructura hotelera (importantes cadenas de hoteles se radicaron allí), complejos, casas de fines de semana, restaurantes etcétera y semejante dinamismo se refleja en un dato: entre 1991 y 2001, su población prácticamente se duplicó, pasando de apenas 6.079 habitantes en 1991 a 11.159 habitantes diez años después (2001) y de acuerdo con algunas proyecciones la misma tendencia de crecimiento se habría mantenido desde entonces. La actividad en esa ciudad se mueve claramente alrededor del turismo, pero con una diversidad muy original: el turismo que va a Merlo no solo busca un fin de semana tranquilo, sino participar de la movida de ‘turismo paleontológico’ o ‘turismo minero’, logrando en fines de semana largos, o vacaciones de invierno y verano casi 100% de ocupación hotelera. Esto llevó a que en el último años se ampliara la oferta, se sumara una movida comercial más intensa. Según señalan desde la ciudad, en la última temporada abrieron hoteles que por largo tiempo estuvieron cerrados y se inauguraron nuevos complejos de cabañas.

Metán (Salta)
una economía muy primaria que empieza a florecer
La salida de la convertibilidad y el boom agrícola que alentó el movimiento cambiario, le transformó la cara a esta localidad salteña de 28.922 habitantes (según el censo 2001) que históricamente se movió al compás de los cultivos de poroto, soja, maíz, sorgo, pero que desde 2002 comenzó a desarrollar la ganadería apoyada en nuevas tecnologías de desmonte y de pasturas. En los últimos cuatro años la demanda de tierras en esta zona ha sido muy intensa, acabándose prácticamente los campos para el cultivo, ante lo cual se comenzaron a implementar importantes mejoras tecnológicas que permitieron incorporar pasturas tropicales y habilitar nuevas tierras que antes eran consideradas no aptas para la actividad ganadera. Estimaciones de especialistas agropecuarias señalan que en cinco años el número de cabezas de ganado de toda la provincia podría llegar al millón de las cuales una parte importante provendrán de Metán. Sin embargo, junto al auge agrícola de los últimos años aparecieron nuevas actividades, como aquellas ligadas a la reparación de la maquinaria agrícola (talleres, venta de repuestos, gomerías etcétera). Para los productores lácteos de la zona, también vienen siendo buenos tiempos y en muchos casos no sólo abastecen al mercado local, sino que sus productos (leche, quesos, dulce de leche etcétera) actualmente están saliendo de la provincia. Asimismo, hay un resurgimiento de aserraderos, luego de la caída de la actividad que les provocó el control estricto de los desmontes que hizo el Gobierno provincial.

Los que aprovechan sus ventajas comparativas

Limones tucumanos
El jugo de Tafí Viejo, Burruyacú y Famaillá


La soja, el vino o la carne, no son los únicos productos con los que la Argentina se destaca en el mundo. Al menos no para los productores tucumanos de limones, que desde comienzos de los ‘90 vienen teniendo un gran desarrollo en la producción orientada a la exportación. Y los resultados han dejado algunas huellas: la Argentina se ha convertido en el primer productor y procesador mundial de limón y el segundo exportador de limón en fresco después de España. El 90% de la producción nacional se realiza en Tucumán, con un total anual de 1,2 millones de toneladas. En conjunto las provincias citrícolas del Noroeste Argentino -NOA (Tucumán, Salta y Jujuy) son responsables de más del 94% de la producción de limón y cuentan con 38.600 hectáreas que representan el 85% de la superficie implantada con este cítrico. A diferencia de otros cítricos, la producción de limón se relaciona con su aprovechamiento industrial, a partir de la instalación en Tucumán de complejos integrados que incluyen grandes plantas procesadoras orientadas a la elaboración de aceites esenciales, jugos de limón concentrado y a cáscara deshidratada. Los departamentos de la provincia donde se concentra el grueso de las plantaciones son: Tafí Viejo, Burruyacú y Famaillá. Existen también, explotaciones en los departamentos de Monteros, Yerba Buena y Cruz Alta. En total funcionan en esta provincia 6 plantas industrializadoras de limón. Históricamente 70% de la producción de limón se destina a la elaboración de jugos concentrados, aceite esencial y cáscara deshidratada en tanto el 30% se comercializa en fresco. Como hecho novedoso, hay expectativas en esta provincia por la reapertura del mercado norteamericano, bloqueado desde 2001. Asimismo, una gran novedad recibió este sector a fines del año pasado, cuando comenzó a funcionar el primer mercado de futuros de limón del mundo en la Bolsa de Cereales del Noroeste Argentino en la ciudad de Tucumán.

Algodón chaqueño
Un respiro con poco oxígeno


La actividad algodonera es una de las más significativas en esta región, no sólo por el valor generado, sino también por la ocupación de mano de obra que demanda. Sin embargo, a pesar de contar con tecnología avanzada y un parque desmotador completamente actualizado, en los últimos años la actividad viene declinando sistemáticamente como consecuencia de diversos factores concurrentes: un prolongado ciclo de grandes inundaciones y sequías, bajos precios internacionales de la fibra y, en las últimas campañas, la competencia de otros cultivos, en particular la soja. Así, en la tierra del algodón, este producto llegó a ser un bien escaso en el año 2003, cuando apenas se produjeron 201.500 toneladas, una cifra insignificante frente a las 1,5 millones de toneladas del año 1996. En 2004 y 2005 la producción repuntó significativamente, aunque sigue representando actualmente apenas el 35% de lo que había diez años atrás y con un agravante: en 2006 se habría registrado un nuevo retroceso, según las estimaciones que maneja la Secretaría de Agricultura. El Chaco concentra alrededor de 90% de la producción nacional, aunque no ha desarrollado una cadena textil de importancia, por lo que el peso económico de la actividad radica en el cultivo y en el desmotado. La provincia procesa algodón en bruto proveniente de otras provincias de la región y extrarregionales, dado que tiene la mayor concentración de plantas desmotadoras del país. Si bien algunas de estas plantas se encuentran integradas con la producción de hilado, la mayoría destina la fibra obtenida, en parte a las hilanderías y una vez cubierto el consumo interno, el resto se destina a la exportación, constituyendo en los ‘90 la principal fuente de divisas para la provincia y la región. Para 2006 se espera que algunas cosas mejoren a partir de la cancelación parcial de los subsidios a la producción primaria algodonera en EE.UU., cuya reducción a las exportaciones será de aproximadamente U$S 1.000 millones, sobre un total de US$ 3.500 millones (comenzó a regir el 1 de agosto). Esta noticia generó un aumento importante en los precios, y en la zona los productores aseguran que así este producto vuelve a tener una moderada rentabilidad en la Argentina lo que estimula nuevamente la actividad. Además, la Argentina cuenta con una gran ventaja comparativa: el costo de producción asciende a 35 centavos de dólar la libra, cuando en Brasil vale 47 y en EE. UU. 60 centavos.

Textiles correntinos
Productores mirando al tipo de cambio alto


A partir de la devaluación del peso, el sector textil de Corrientes comenzó a transitar un profundo proceso de reactivación, tanto porque el cambio de precios frenó las importaciones como por las mayores y mejores oportunidades de exportación. Corrientes es la mayor productora de hilados del noreste argentino (NEA) y cuenta con una de las más importantes hilanderías de Sudamérica, una empresa con nueve plantas equipadas con un alto nivel tecnológico y que ocupa alrededor de 650 empleados permanentes y 100 temporales. Históricamente la mayor parte de la producción de hilados se ha destinado a la exportación (básicamente Brasil pero llegando también a plazas como Inglaterra, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Venezuela y España). Sin embargo, con la apertura económica de los ‘90, y la fuerte competencia importada, el sector textil entró en un proceso de declinación por el cual se cerraron innumerables empresas a lo largo de la década. A esto se sumó la existencia de regímenes de promoción industrial en otras provincias del país que les hacían competencia a los productores correntinos. Ahora el panorama parece haber cambiado, y la actividad textil correntina resurge con expectativas de volver a ser uno de los principales centros textiles del país. De acuerdo con datos de Fundación Pro Tejer, en los primeros cinco meses de 2006 las inversiones realizadas por el sector en todo el país crecieron 24% frente a igual período de 2005, alcanzando los U$S 53 millones. Un hecho que preocupa a toda la cadena del sector, es el aumento en las importaciones: en los primeros 5 meses de 2006 las importaciones crecieron 17,6% frente a iguales meses de 2005, en tanto las exportaciones bajaron 2,8%.

 

 




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