¿Quién es y por qué llegó?

"El Creyente", primera biografía de Kicillof.

No hay ninguna duda de que Cristina Kirchner confía, y mucho, en Axel Kicillof. Como muestra vale la amplia lista de cargos que ha acumulado: además de viceministro de Economía, es presidente de la Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica del Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas y miembro del directorio de las dos empresas más importantes del país (YPF y Siderar). Fue el autor intelectual de medidas como la reforma de la Carta Orgánica del BCRA y, además, “controla la caja de los contratos con los organismos internacionales y la designación de los representantes del Estado en empresas privadas”, sostiene el periodista Ezequiel Burgo en su nuevo libro: “El creyente. ¿Quién es Axel Kicillof?” (Planeta, 2012).

Según Burgo, no es una biografía completa. “Se trata de un perfil contado a través de seis relatos entrelazados (…) un joven brillante y ambicioso, un grupo de colaboradores que lo idolatran, una clase empresaria que le teme, una presidenta que la da confianza y una dirigencia opositora prejuiciosa”.

El libro, se divide en seis capítulos y van desde el joven adulto de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA hasta el hombre que, con 41 otoños sobre sus espaldas, parece encaminado a erigirse en el superministro de Economía que el kirchnerismo nunca tuvo. Como dice Burgo, “es el primer economista de confianza de la Presidenta tras la muerte de su esposo”. Por estos motivos, una biografía de Kicillof es más que oportuna. Burgo, además de ser de la misma generación y de provenir de la misma casa de estudios que Kicillof, es un experimentado periodista económico. “El perfil de este libro –dice– tal vez no sea solamente el de un economista que se ganó la confianza de una presidenta. Aspira a ser también la historia de un economista convencido de su ciencia, de su método”.

El primer capítulo describe la época de militancia universitaria durante los ’90 a través de la agrupación TNT y culmina en el Kicillof más comprometido con la coyuntura nacional desde el CENDA, think tank desde el cual corría al kirchnerismo por izquierda y en donde elaboró un índice de inflación alternativo. El segundo capítulo (“Buscando a Keynes”) relata el acercamiento al kirchnerismo que, como el de muchos jóvenes (y no tan jóvenes), se produjo durante la 125. En 2009, desembarcó en Aerolíneas Argentinas. El kirchnerismo se recuperó de la derrota electoral del 2009 y, dos años más tarde, sumaba 11,6 millones de votos en las presidenciales. A partir de entonces, el ascenso de Kicillof se formaliza.

“¿Por qué él y no otro?”, se pregunta Burgo y apela a la Ley de Say de oferta y demanda. Por eso, el tercer capítulo se llama “La ambición de Axel, la necesidad de Cristina”. A Cristina le gustó el perfil y las ideas de Kicillof, y a éste le gustó el cargo: “El sueño de Kicillof es dirigir la economía argentina, planificarla, moldearla a su gusto”, dice Burgo. Al Ministerio de Economía y a otros espacios de la administración pública llevó no sólo sus ideas sino, también, su gente. Los últimos tres capítulos son los más jugosos y actuales.

En “El desembarco” Burgo detalla quiénes son, de dónde vienen y qué hacen algunos de los hombres y mujeres claves que llegaron con el viceministro. En “Kicillof vs. Moreno” detalla la relación, que podría calificarse como de “pax armada”, entre las dos figuras económicas más rutilantes del oficialismo. El último capítulo, “Un marxista de acero”, detalla cuál es la ideología económica de Kicillof. No es una cuestión secreta: en el último tiempo, el viceministro ha hablado, y mucho, sobre cuáles deben ser los objetivos y los instrumentos de la política económica. Burgo cuenta, por ejemplo, que en base al concepto de Marx de “rotación de capital”, el viceministro desarrolló (en realidad, tomó prestado de Pablo Levín, uno de sus mentores) un simulador de la tasa de ganancia empresaria.

La economía argentina actual, en términos estructurales, se parece poco a lo que desearía Kicillof, lo que implica que en los próximos tiempos seguirá haciendo lo que crea necesario para llevarla a ese lugar… mientras siga teniendo el beneplácito de Cristina. Por ahora, nada indica que ese aval esté en riesgo. Según Burgo, “los resultados determinarán la continuidad del mandato de Kicillof sobre la economía argentina”. Sólo el tiempo dirá si se trata de una estrella fugaz, a lo Lousteau o si dejará (para bien o mal) una estela más significativa.