Las protestas y el ajuste

Un estudio revela la correlación entre los dos hechos.

Las protesas sociales y las manifestaciones callejeras se han convertido en moneda corriente en Europa, y no sólo en los países periféricos y pobres, como Grecia y Portugal.  También las hay en el corazón económico: en el último año y medio, las calles de Francia, Italia, España e Inglaterra han atestiguado protestas y movilizaciones inusitadas por su magnitud y, en algunos casos, su violencia.

¿Qué rol juega la economía y, en concreto, la retracción fiscal? En un reciente paper (“¿Cuánto lo odiarán? Malestar y ajustes presupuestarios en el largo plazo”), Jacopo Ponticelli y Hans-Joachim Voth analizan la vinculación entre las protestas y los períodos de ajuste fiscal, como los que han encarado muchos países europeos en la actualidad.

No es la primera investigación en este sentido.  Otros economistas, como Daron Acemoglu, ya detectaron la correlación entre las protestas y los períodos de ingresos deprimidos.  El costo de oportunidad de intentar cambiar el statu quo en períodos de vacas flacas es bajo.  Es decir, quienes protestan no tienen mucho que perder (ni para ganar, obvio).

No es de extrañar que Ponticelli y Voth hayan encontrado una sólida correlación positiva entre las protestas sociales y los períodos posteriores a los ajustes fiscales.  Para ello, analizan lo ocurrido entre 1919 y 2009.  No son el único motivo, claro, pero está claro que influyen. Los economistas incluyen a las huelgas generales, las manifestaciones violentas y pacíficas y los asesinatos políticos a la hora de contabilizar las protestas.  “Tras un ajuste fiscal de dos puntos del PIB, es esperable que se incrementen todas las categorías de las protestas.  Tras los ajustes superiores a los cinco puntos del PIB, como en Grecia hoy en día, son de esperar las protestas más violentas”, concluyen.

Asimismo, en un paper anterior ambos economistas habían encontrado evidencia de que cuanto más se incrementaran las protestas anti-ajuste mayor resulta el deterioro económico posterior.

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