“La Argentina es el país que más creció de la región”

Entrevista a Mark Weisbrot.

El economista Mark Weisbrot (PhD de la Universidad de Michigan) es codirector del Centro para la Investigación de Economía y Políticas (CEPR, en inglés), un think-tank de impronta heterodoxa con sede en Washington DC. En diálogo con El Economista, Weisbrot explicó por qué tiene una visión positiva de la economía argentina y criticó el rol de la prensa económica internacional y nacional.

Paul Krugman escribió recientemente en su blog que “los artículos sobre la Argentina están casi siempre escritos en un tono negativo”. La propia Presidenta leyó íntegramente su entrada en el blog en la cadena nacional en la que anunció al nuevo CEO de YPF. ¿Comparte la visión de Krugman? De ser así, ¿qué explicación le encuentra?

Sí, Krugman está en lo correcto. Siempre es difícil comprender las motivaciones de las personas, y más aún de las instituciones. Creo que muchos dueños de medios, al igual que muchos periodistas, son hostiles con la Argentina porque el país defaulteó su deuda en 2001 y le ha ido muy bien desde entonces. La prensa económica también presenta regularmente la idea de que las dos cosas más importantes que debe hacer un país emergente es cortejar a los inversores extranjeros para recibir Inversión Extranjera Directa (IED) y a los mercados internacionales de bonos públicos. La Argentina no hizo ninguna de las dos cosas y, sin embargo, ha tenido la economía más exitosa de América Latina de los últimos nueve años según varios indicadores, entre ellos, el de crecimiento del PIB. Gran parte de los medios no quieren admitir esto pues, es obvio, quedarían bastante malparados si lo hicieran.

Hay una corriente de opinión en la Argentina que dice que América Latina está dividida en dos grupos. Uno, el de los países serios y más prudentes desde el punto de vista macroeconómico, compuesto por Brasil, Colombia, Perú, Uruguay y Chile, entre otros. El otro, compuesto por la Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia, es el de los países populistas e irresponsables económicamente. ¿Coincide con esta lectura?

No, esa es una distinción falsa. Bolivia tiene más reservas que China, en relación al tamaño su economía: es imposible ponerse más macroprudencial y responsable que eso. Del primer grupo de países que mencionas, es cierto que Perú ha tenido una alta tasa de crecimiento en los últimos años pero a los demás no les ha ido tan bien. La Argentina ha tenido la economía de mayor crecimiento de todo el hemisferio desde que defaulteó en 2001, lo que fue una decisión responsable en su momento. Los países supuestamente populistas también han hecho más a la hora de reducir la desigualdad y la pobreza, así como al incrementar el acceso a la salud y la educación. La performance de crecimiento de los países supuestamente menos serios ha sido muy superior a la de sus predecesores.

¿Cuál es su visión de la alta inflación de la Argentina? ¿Se debe, como sostienen algunos, al manejo macroeconómico imprudente, como el elevado crecimiento del gasto público y la expansión de las variables monetarias o se debe a problemas por el lado de la oferta, como sostiene el Gobierno?

Es difícil explicar la alta tasa de inflación de la Argentina. Mi opinión es que se debe, en mayor medida, a problemas por el lado de la oferta. Ha habido cuellos de botella producto de la alta tasa de crecimiento y no hay suficiente competencia en algunos sectores. Por otra parte, creo que el Gobierno estuvo bien en no mandar la economía a una recesión, tal como hubiera hecho un gobierno neoliberal para bajar la inflación de manera rápida.

Otro debate en la Argentina tiene que ver con la contribución del contexto externo a la performance económica. ¿Cuál es su postura sobre la incidencia del viento de cola?

Está bastante claro que las exportaciones no contribuyeron de manera decisiva a la expansión de la economía argentina en los últimos nueve años. En términos de crecimiento real del PIB, las exportaciones totales representaron 12% del crecimiento entre 2002 y 2010, siendo las exportaciones de commodities sólo una parte de esa tendencia. En cuanto a los efectos de los altos precios, tampoco son un factor explicativo determinante del crecimiento. El valor de las exportaciones agrícolas argentinas, incluyendo a la soja, no creció durante la expansión, medido como porcentaje del PIB. Era de 5% del PIB en 2002, cuando la economía estaba volviendo a crecer y de 3,7% en 2010. Por supuesto que las condiciones económicas globales fueron buenas entre 2003 y 2008, pero la Argentina tuvo una mejor performance que sus vecinos.

La semana pasada, la presidenta Cristina Kirchner dijo que mantener una elevada tasa de inversión era el principal desafío de la economía argentina. ¿Desde su punto de vista, cuál debería ser la principal preocupación de la política económica para sostener el crecimiento?

Creo que tiene razón la Presidenta, y pienso que también el Gobierno debe estar dispuesto a expandir la inversión pública con el objeto de aumentar la productividad de la economía y ayudar a reducir la tasa de inflación. Otro desafío es tratar de mantener un tipo de cambio real estable y competitivo, algo que es mucho más difícil cuando la tasa de inflación es más alta que la de los vecinos. La fuga de capitales es un problema también, aunque es muy exagerado por los medios de comunicación. Los medios contrarios al oficialismo, todavía una parte mayoritaria dentro del total, quieren estimular la fuga de capitales y, para ello, asemejan la actual situación con la del 2001, cuando la economía se colapsaba. Por supuesto, esto es completamente absurdo aunque ha sido efectivo a la hora de convencer a muchos argentinos. El Gobierno debe seguir invirtiendo en los medios e incrementar la competencia en ese sector para que el gran público tenga una visión más exacta de lo que realmente está pasando. No estoy hablando de que deberían hacer propaganda a favor del Gobierno. Lo que digo es que la mayor parte de la población debería tener acceso e interesarse por un periodismo económico que no esté tan enfocado en desestabilizar la economía y el Gobierno.

(De la edición impresa)