El dilema de Triffin

Y el valor del dólar.

Un trabajo de Miguel Otero Iglesias para el Real Instituto Elcano con sede en Madrid sostiene que el “dilema de Triffin” no desapareció. “EE.UU. sigue en medio de una contradicción: es el país emisor de la moneda internacional, se ve obligado a proporcionar la liquidez necesaria para el buen funcionamiento de su economía y la del mundo, y a la vez, más emisión erosionará la credibilidad crediticia del país y, por tanto, la centralidad del dólar.”

Hay quienes creen que la crisis actual se debe al denominado “dilema de Triffin” (en honor a Robert Triffin, un economista belga que anunció este fenómeno). Este dilema fue el que hizo quebrar el sistema Bretton Woods en 1971 cuando Richard Nixon rompió con el anclaje entre el dólar y el oro. Durante el período de Bretton Woods, el “dilema de Triffin” se refería a que el emisor de la divisa internacional por excelencia, Estados Unidos, enfrentaba una paradoja: por un lado, debía proporcionar la suficiente liquidez global para estimular la actividad económica mundial pero, al mismo tiempo, contribuía a generar dudas sobre su capacidad de mantener la convertibilidad de su moneda a 35 dólares la onza de oro. Llegaría un momento en que habría más dólares en circulación que oro en Fort Knox y, en consecuencia, la centralidad del dólar se vería anulada.

El pronóstico de Triffin se cumplió sólo a medias. El sistema Bretton Woods quebró en 1971, pero gracias a su poder hegemónico Estados Unidos salió del dilema sin mayores dificultades. Es más: la centralidad del dólar se vio incluso reforzada al convertirse la moneda de EE.UU. en el ancla de un sistema ya no metalista, sino fiduciario. China es el mayor acreedor de Estados Unidos. En marzo de 2009 el gobernador del Banco Central chino, Zhou Xiaochuan, publicó un ensayo en el que indicaba que las causas de la crisis hay que encontrarlas en el “dilema de Triffin”. Esto dio inicio a un debate sobre la reforma del sistema monetario internacional.

(De la edición impresa)