Cobertura previsional

¿A quién benefició la ampliación?

Un trabajo de la consultora SEL que dirige Ernesto Kritz halló que la extensión de la cobertura del sistema previsional (básicamente el otorgamiento de jubilaciones a quienes, estando en edad de jubilarse, no habían completado los años de aporte o no los hicieron nunca) no benefició a los más pobres. “La distribución del aumento en el número de jubilados muestra que apenas poco más de 1 de cada 10 pertenece a los hogares del 20% de más bajo ingreso per capita. Pero si se incluye al siguiente 20% de la escala distributiva, la proporción sube a 4 de cada 10”.

Para Kritz esto significa que los beneficiados por la moratoria son los sectores medio-bajos (lo que podría estar dentro de las metas) y mediomedio (ya no tanto). Pero lo llamativo, “y ciertamente fuera de lo esperado”, es que un tercio pertenece a los sectores medio-altos y alto. Se calcula que 800.000 jubilados por la moratoria previsional están en la mitad superior de la distribución del ingreso. Una razón para explicar este resultado es que el acceso a la moratoria no estuvo condicionado al nivel socioeconómico (como implícitamente lo está la asignación universal por hijo por la tipificación de la inserción laboral y límite de ingresos).

“En ausencia de requisitos para calificar, la mayor información debe haber influido para que personas de clase media alta hayan solicitado el beneficio”. Pero la razón probablemente más importante, “y posiblemente no tenida en cuenta en el diseño de la política”, es el perfil demográfico diferencial de los hogares. Así como las familias de ingresos más bajos albergan una mayor cantidad de niños (lo que hace que sean los que más se benefician con la asignación universal por hijo), en su composición hay una proporción mucho menor de personas en edad de jubilarse (5% en el quintil más bajo versus 16% en el resto).

Según Kritz la distinta composición demográfica explica por qué cayó el porcentaje de jubilados de menor ingreso pese al aumento de la cobertura. La extensión de la cobertura del sistema previsional como resultado de la moratoria fue claramente exitosa, opina Kritz. En los últimos cinco años la proporción de jubilados respecto de la población en edad de jubilarse aumentó 23 puntos porcentuales, hasta llegar al 85%. Esto consolidó el sistema de seguridad social como la fuente más importante de transferencia de ingresos hacia los hogares. Sus componentes representan el 40% del gasto público. Dos tercios de ellos corresponden a las prestaciones previsionales de la ANSeS.

En el Presupuesto aprobado para 2012, éstas suman $138.000 millones, equivalente a 6,5% del PIB. Las prestaciones del sistema previsional tienen dos líneas presupuestarias separadas: por una parte, las del régimen de reparto, que beneficia a las personas que cumplieron con los requisitos de años de aporte; y, por la otra, las de la moratoria de la ley 25.994. El crédito aprobado para 2012 para estas últimas es de $53.000 millones, es decir el 10% del gasto público, o 2,5% del PIB. Kritz calcula que más de un tercio del aumento del gasto público en el último quinquenio corresponde, precisamente, a la expansión de la cobertura previsional por la moratoria.

“La pregunta es si este extraordinario esfuerzo presupuestario ha podido cumplir con los objetivos redistributivos que lo inspiraron”. Por un lado parecería que sí. En los sectores de menores ingresos el número de jubilados aumentó en una proporción muy significativa ya que el incremento en los últimos cinco años fue de 80%. Esto hizo que, en la base de la pirámide distributiva, se duplicara la cobertura previsional de la población en edad de jubilarse, pasando de apenas un tercio en 2006 a casi 70% en 2011.

A su vez, esto hizo que la brecha de cobertura con el 20% de más alto ingreso per capita familiar se redujera de 37 puntos porcentuales a 12. “Desde esta perspectiva, puede señalarse que la moratoria ha sido exitosa”, dice el informe de SEL. Pero por otro lado, una observación más detallada de la ampliación de la cobertura según niveles de ingreso per capita familiar, sugiere que la moratoria benefició sólo en parte menor a los más pobres. Un porcentaje elevado, en cambio, está fuera de la zona de vulnerabilidad.

(De la edición impresa)