Sigaut Gravina: “Para las PASO podría haber una mejora en el ingreso real”

7 de marzo, 2019

Lorenzo-Sigaut

 

Entrevista a Lorenzo Sigaut Gravina Economista Jefe de Ecolatina Por Alejandro Radonjic 

 

El Economista dialogó con el director de la consultora Ecolatina para conocer sus proyecciones sobre la economía argentina y de que manera pueden influir en el comportamiento electoral .

 

Faltan poco más de cinco meses para las PASO. Es poco como para un gran cambio en las tendencias macro, pero lo suficiente como para que hayan algunos cambios. La expectativa oficial es una inflación mensual en la zona de 2%, o incluso menos; un poco más de calor en la actividad y un salario real que sale a tomar algo de aire, tal como ustedes plantearon en un informe reciente. ¿Lo ve posible?

En la medida en que haya estabilidad cambiaria es probable que haya un repunte del nivel de actividad (perceptible para los que analizamos la variación desestacionalizada, pero no para la mayoría de la sociedad), producto de la mejora de la producción de sectores específicos como la agroindustria, turismo, actividades extractivas, etc. Asimismo, con dólar calmo y sin aumentos tarifarios a la vista, la inflación podría ubicarse en 2% mensual a partir de mediados de año. Para las PASO la pérdida de empleo debería haberse frenado y habría una mejora del ingreso real de las familias. Esto significa más consumo sobre todo en los hogares de menores ingresos. De todas formas, en el mejor de lo casos, el Gobierno no lograría recrear las condiciones económicas de fines de 2017, pero podría dejar atrás la dinámica crítica del año pasado.

 

Mencionaba lo del dólar, ¿cómo será ese juego entre la típica demanda de cobertura preelectoral y el ruido de las encuestas y, por otro lado, la oferta del agro, el carry trade y, también, del Tesoro?

El Gobierno hará lo posible para que no se escape, ¿pero alcanzará? Las herramientas que posee el BCRA a la hora de evitar saltos cambiarios dentro de la Zona de No Intervención (ZNI) son acotadas: apretón monetario/suba de tasas y venta de dólares futuros. El problema de la ZNI es que es muy amplia (30%) y si bien, por ahora, la autoridad monetaria logró acotar la volatilidad del tipo de cambio, cuanto más cerca estemos del proceso electoral más difícil será sostener la paz cambiaria. Ni la venta de dólar futuro ni la suba de la tasa de interés alcanzan para frenar un proceso significativo de dolarización de activos pre-electoral. Y la magnitud de dicho proceso depende en última instancia de las encuestas. Por el lado de la oferta prevemos una mayor liquidación de divisas por parte del agro/exportadores, y este año el Tesoro tendrá divisas excedentes (cuando se concreten los desembolsos pautados con el FMI). Pero esto no garantiza la calma cambiaria: las cerealeras van a liquidar más divisas durante el año, pero no en los días en que suba la presión cambiaria. Asimismo, pese a que no creo conveniente que el Tesoro se desprenda de dólares para cancelar compromisos en pesos (estas divisas serán cruciales en 2020), tampoco queda claro si podrán venderlas discrecionalmente en el mercado de cambios. En síntesis, si hay presión cambiaria (algo que se descuenta en la previa electoral) no está del todo claro la potencia que tendrá la intervención oficial.

 

Con ese mar de fondo, y sacándolo un poco del terreno económico, ¿es favorito Cambiemos en su escenario base?

Si se mantiene la calma cambiaria y el nivel de actividad crece levemente, Cambiemos tiene chance de ser reelecto pese a un balance económico negativo: la inflación acumulada durante su gestión será mayor y el PIB menor, respecto del gobierno anterior.

 

Hablemos un poco de 2020 porque la vida sigue después de las elecciones. Es inevitable combinar ese escenario con el resultado electoral. Si gana Macri, ¿cómo imagina el 2020, las principales variables y relación con el FMI?

Pese a que un triunfo de Cambiemos ayudaría recomponer un poco el apetito de los mercados financieros por activos locales, no creo que haya una reducción significativa del costo del financiamiento soberano. Eso significa que la espada de Damocles de la deuda pública en moneda dura va a seguir presente. Si este año el Tesoro no acumula las divisas excedentes, es probable que el sector público tenga que salir a los mercados en 2020-21 y no está claro cual será el clima financiero internacional en ese momento. Y cualquiera sea el Presidente electo deberá posponer la devolución de buena parte del préstamo del FMI pactado para 2022-2023.En materia de actividad no soy optimista para 2020: el acuerdo con el FMI no deja margen para una recuperación significativa del nivel de actividad, y es menos probable que Cambiemos logre flexibilizarse el programa con Fondo respecto de la oposición (que no firmó el acuerdo vigente).Sí, creo que es posible que la inflación se modere en 2020 producto de una demanda interna anémica, un control monetario estricto y menor deslizamiento cambiario (las tarifas seguirían recomponiendo su precio relativo para alcanzar el superávit primario).

 

¿Y si triunfa Cristina Kirchner o algún candidato kirchnerista?

El principal desafío de un gobierno kirchnersita será reestablecer la calma cambiaria y financiera en los primeros días de mandato. Dado las medidas implementadas en 2012-2015 (cepo cambiario, prohibición del giro de utilidades, trabas a las importaciones, default parcial por conflicto con Griesa), un triunfo profundizaría la dolarización de activos y el desarme de inversiones en activos locales Asimismo, el desafío de hacer roll-over de la deuda pública en moneda extranjera a partir de 2020-21 sería mayor que el de Cambiemos. En 2014 y 2015 el Ejecutivo, apeló al financiamiento de Rusia y de China, pero incluso consiguiendo fondeo va a tener que salir a los mercados si quiere evitar una reestructuración/default de la deuda en moneda dura de tenedores privados. En el escenario descripto la performance de la actividad y la inflación no sería favorable en el corto plazo.

 

Te puede interesar

Dejá un comentario

Espacio patrocinado