Las Cadenas de Valor Global y las posibilidades de Argentina

15 de marzo, 2019

Doing Businnes por herctor Rubini en Argentina

 

Por Eliana Scialabba y Melisa Galvano Quiroga 

 

El paso del tiempo tiene la particularidad de generar más preguntas que respuestas y la evolución de los conceptos no es imbatible a la lógica temporal. En ese sentido, las Cadenas de Valor Global (CVG) surgen como una forma de entender los procesos de suma de valor agregado a las materias primas como sí cada empresa e industria tuviera sus propias cadenas de valor agregado.

 

El creciente proceso de globalización consolidó el concepto de integración en todas sus definiciones, impactado especialmente en la inmediatez de las comunicaciones y la expansión de las TIC, lo que moldeó una nueva forma entender las CVG. El avance del comercio internacional viene experimentando múltiples cambios en los últimos años. El rol de economías emergentes con una clase media de un alto poder adquisitivo y consumo fue llevando a la necesidad de buscar nuevas respuestas. Tal es el caso de China e India, en un primer momento y, luego, el avance sudeste de Asia.

 

La configuración de una nueva economía mundial con actores que proponen nuevas lógicas de acción fue llevando a lo que hoy identificamos como la fragmentación internacional de la producción. A su vez, esto tiene un alto impacto en la deslocalización y la externalización productiva alentadas por el avance tecnológico que fue enganchando cada uno de los eslabones de la cadena en menor o mayor impacto.

 

Otro factor importante es el rol que han cobrado las inversiones extranjeras directas (IED) impactando de lleno en la interdependencia comercial de los países debido a la creciente incorporación de servicios y encadenamiento de partes.

 

Debido al impacto tomado y los factores involucrados, hoy día entendemos las CVG como un conjunto de diferentes eslabones entrelazados de necesidad mutua que va desde el génesis hasta la venta de un servicio o producto con lo cual dada la complejidad es muy difícil encontrar producciones originarias de un solo país y, por el contrario, en la mayoría de los casos dada la intervención de múltiples partes terminamos hablando de “origen mundial”.

 

Las CVG, una puerta al mundo para Argentina

 

Que Argentina adolece de políticas estables no es una novedad y la política comercial, lejos de ser una excepción, sufre las mismas consecuencias que el resto de las variables. Lamentablemente se han perdido muchas oportunidades por estar cerrados al mundo o en su defecto mantener relaciones comerciales deficientes guiadas por motivos políticos e ideológicos que nos fueron alejando del mundo.

 

¿A qué se deben estos resulta dos? A las políticas proteccionistas que ha implementado nuestro país desde esa fecha. Con el objetivo de proteger la industria nacional, la política comercial ha estado orientada a reducir las importaciones a través de distintos instrumentos (restricciones cuantitativas y aranceles, entre otros). No obstante, quienes proponen estas políticas parecen desconocer la interdependencia del sector externo: si dejamos de comprarle al mundo, el mundo nos dejará de comprar a nosotros… y así es como llegamos a la situación planteada.

 

Además de la política comercial debemos destacar la creciente presión tributaria, que complica aún más el panorama de las firmas que quieren integrarse con el mundo. Los crecientes costos llevan a que la producción de nuestro país no pueda competir en el mercado internacional, en el que prevalecen menores cargas tributarias y economías mucho más abiertas. De esta forma, la articulación en la red de CVG es imposible.

 

¿Cómo puede el país aprovechar esta oportunidad?

 

Dado que las CVG se han convertido en una de las principales formas de producción de la economía global, Argentina debe buscar la forma de integrarse a esta nueva dinámica, la cual no sólo permite generar valor agregado, sino también una mayor difusión del conocimiento y aprovechamiento de las mejores tecnológicas.

 

No es fácil, ya que deben modificarse varias de los puntos mencionados previamente. En primer lugar, debe reducirse la presión tributaria para bajar los costos de producción y permitir a las empresas competir. Además deben eliminarse todos los tributos sobre el comercio exterior (aranceles, retenciones), a fin de poder comenzar a colocar la producción en la que contamos con ventajas comparativas en el resto del mundo: tenemos que mostrar que estamos cambiando para poder integrarnos cada vez mejor al nuevo esquema internacional.

 

Tal como se señaló, la mala política comercial de décadas nos llevó a aislarnos del mundo, generando relaciones deficientes en momentos en los cuales Argentina podría haber generado grandes oportunidades comerciales. Hoy día el mundo muestra una clara retracción comercial producto de las sucesivas crisis económicas y financieras con lo cual al momento de integrarse se debe tener un especial cuidado los medios y los socios con quienes hacerlo.

 

Con estas nuevas reglas de juego, una opción viable y posible sería la negociación de Tratados de Libre Comercio (TLC) bilaterales con las principales potencias mundiales –a fin de evitar que un cambio de gobierno revierta estos acuerdos fácilmente– y con las economías más dinámicas en cuanto a comercio internacional (China, India y las del sudeste de Asia).

 

Así, el país podrá insertarse en la CVG aportando exclusivamente en la producción de aquellos bienes y servicios en los que tenga ventajas comparativas, a fin de aprovechar las economías de escala estáticas y dinámicas, y exportando el resto.

 

Esto además permitirá la incorporación de tecnología que no sólo mejorará la producción ligada al comercio mundial, sino que se derramará a los bienes producidos para el mercado interno.

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