E&R: “El problema de fondo es que el BCRA está quebrado”

11 de marzo, 2019

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Según el último reporte de Economía & Regiones, el problema detrás de la inestabilidad financiera recurrente es que el BCRA está quebrado y, por eso, “se sabe que indefectiblemente terminará habiendo más devaluación y más inflación para licuar sus pasivos y sanear (en parte) su balance”. Está débil y el mercado lo huele. Según el reporte, la debilidad del BCRA invita a esperar más devaluación, tasas más altas y, también, más inflación. “Nadie le cree al BCRA”, agrega E&R. Por cierto, su track record (des)inflacionario es pobre.

 

“Con el BCRA quebrado, el dólar saltó tres veces (cada 24 meses) en los últimos 5 años: 2014 (+30%); 2016 (+32%) y 2018 (+115%)”, dicen y podría seguir haciéndolo en 2019 porque “la nueva política monetaria quiebra (al BCRA) cada vez más, atentando contra su credibilidad, reputación y la suerte del proceso desinflación”.

 

Los números muestran que el patrimonio neto del BCRA no sólo es negativo sino que tiende empeorar mes tras mes, y trimestre tras trimestre. ¿Por qué? Porque las reservas de libre disponibilidad, o sea las reservas que puede usar como poder de fuego están, en el mejor de los casos, constante o caen cuando sus pasivos totales (no remunerados y remunerados) aumentan. “La base aumenta poco y los pasivos remunerados (Leliq y Pases) crecen mucho”, diagnostican.

 

 

Según sus números, las reservas de libre disponibilidad pasan apenas son de U$S 15.861 millones hoy mientras que las Leliq hoy están en $899.182 millones, “ye n los últimos dos crecieron a un ritmo mensual de 14,3% y 10,5%, respectivamente”.

 

En términos dinámicos, la política monetaria “aplica parches” y arruina el balance del BCRA en términos dinámicos, “lo que implica barrer y agrandar los problemas debajo de la alfombra, persiguiendo una pseudoestabilización de corto plazo que necesariamente traerá mayores costos a futuro”.

 

“Cuando el BCRA no puede pagar, la macroeconomía se desequilibra y tarde o temprano licúa: vía más devaluación y más inflación a futuro (…) Las Leliq son un problema que vuelven inconsistente al programa monetario de Guido Sandleris. En pocas palabras, el BCRA no tiene con qué pagar las Leliq y se entiende por qué son una promesa de emisión monetaria futura”, sostienen. Ante ese cóctel, “los agentes económicos no bajan sustancialmente sus expectativas de inflación y la inflación observada no baja”.

 

Por si todo eso fuera poco, hay elecciones y la moneda binaria está en el aire. “El plan monetario de Sandleris probablemente ya dio lo mejor y comienza a agotarse lentamente (…) Sólo iba a poder lograr una pseudoestabilización de corto plazo que, tarde o temprano, se agotaría”, dicen desde E&R. Compró tiempo, y ese tiempo ya se agotó por sus propios problemas técnicos y por el ciclo electoral. “En Argentina hay una dolarización espontánea de carteras en todo ciclo electoral. La gente se fuga del peso, se va al dólar y sube el tipo de cambio. Como resultado, se suele acelerar la inflación”, dicen.

 

Los condimentos son peores que en otros procesos electorales. Inflación, recesión y, sobre todo, “el ratio deuda sobre PIB asciende actualmente a 95%, es decir, casi +150% superior al que había en 2011/2010 (40%)”.

 

Segundo y no menor, hay altas chances de que Cristina se presente como candidata “y con posibilidades concretas de vencer”. Eso no es neutral, por cierto. “Hay que tener en claro que Cristina potencia exponencialmente la caída de la demanda de dinero, la fuga hacia el dólar, el aumento del tipo de cambio, la aceleración de la inflación, el incremento de las expectativas de inflación y la potenciación del riesgo país que siempre hay en todo proceso electoral presidencial en Argentina”.

 

“En otras palabras, hay riesgo que las trayectorias de las variables monetarias sean más negativas que todas las anteriores elecciones presidenciales juntas”, soslayan y auguran un “segundo semestre muy turbulento”. Así, el BCRA deberá redoblar esfuerzos, y conseguir la venia desde Washington, para contener el “billete”. La suerte electoral del oficialismo está inversamente correlacionada con el dólar.

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