El cambiante interés de China por la región

14 de marzo, 2019

El financiamiento chino en América Latina está cambiando y, después de convertirse en una fuente importante de flujos de capital hacia América Latina y el Caribe en los últimos 15 años, ha surgido una gama más diversa de inversores, interesados en más que simplemente canalizar recursos hacia la infraestructura, los gobiernos y las empresas estatales. Así lo aseguró Octavio Canuto, quien fue vicepresidente y director ejecutivo del Banco Mundial, en un nuevo artículo publicado en America’s Quarterly. “El perfil de la inversión china en la región sigue la evolución de su economía a medida que avanza hacia una mayor dependencia de los servicios y el consumo interno”, asegura Canuto.

 

Los préstamos del Banco de Desarrollo de China y el Eximbank de China se destinaron, hasta hace poco, a la infraestructura y al sector energético. Y no fueron pocos, dice Canuto. En los últimos años, los préstamos para el desarrollo de China hacia América Latina y el Caribe han sido mayores que los préstamos del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina de la CAF.

 

El artículo agrega un dato más que interesante sobre los US$ 140.000 millones que China ha prestado a América Latina desde 2005: más de 90% fue a cuatro países. Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador. Más de 80% de las inversiones extranjeras directas de China, ya sea como inversiones nuevas o mediante fusiones y adquisiciones, se han destinado a Brasil, Perú y Argentina, y México también se ha convertido en un destino para la inversión manufacturera en los últimos años.

 

¿Y cómo está cambiando? Así lo explica Canuto: “La inversión directa en la región pasó de casi nada en 2005 a más de US$ 110.000 millones en 2018 y el enfoque inicial fue en la industria extractiva (petróleo, gas, cobre y mineral de hierro, como estrellas), pero actualmente más de la mitad de los flujos se destinan a servicios. La búsqueda por parte de los inversores chinos de oportunidades en el transporte, las finanzas, la generación y transmisión de electricidad, la tecnología de la información y las comunicaciones y los servicios de energía alternativa que atienden a los mercados locales está creciendo a gran velocidad”.

 

Las entidades y plataformas financieras comerciales respaldadas por China también han establecido su presencia en la región, participando activamente en “deals” en el sector privado. Además de cofinanciar proyectos y establecer fondos de inversión regionales, cuatro importantes bancos comerciales chinos han incrementado sus operaciones en la región, muchos de ellos en asociación con bancos internacionales. “La escala y el número de transacciones pueden ser menores en comparación con la ola de préstamos liderada por los bancos de desarrollo, pero apuntan a un cambio cualitativo en la estructura de las opciones de financiamiento provenientes de China”, agrega Canuto.

 

La mayor participación de los inversores no estatales introdujo nuevas fuentes de dinamismo y diversificación a la inversión directa china en América Latina. La emergente industria tecnológica de Brasil, por ejemplo, atrajo con éxito, y sin cesar, inversiones chinas de alto perfil. Además, la participación china en fusiones y adquisiciones en sectores específicos de valor agregado refleja nuevos hábitos de consumo en China, desde viñedos en Chile hasta plantas empacadoras de carne en Uruguay.

 

“Si los acuerdos chinos solían estar limitados a concesiones para la construcción, construir un proyecto y luego dejarlo, las nuevas inversiones de capital en América Latina indican intereses a más largo plazo y propiedad en proyectos más allá de su construcción para incluir operaciones, mantenimiento y más. Esto es especialmente cierto en los proyectos portuarios”, dice Canuto y agrega, como tendencia: “Uno puede esperar la continuación de una huella china considerable en la región. Sin embargo, para maximizar el desarrollo de esas inversiones, la responsabilidad reside en la calidad de las políticas internas de América Latina y en la negociación de acuerdos”, concluye Canuto.

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