Cae el empleo formal, ¿sube el desempleo o el empleo informal?

6 de marzo, 2019

Empleo, construcción

Por Jorge Colina, Idesa

 

Los últimos datos oficiales sobre el empleo registrado muestran con claridad la dinámica del ciclo económico.

 

El empleo asalariado registrado en empresas privadas comenzó una fase de expansión en julio de 2016, cuando se ubicaba en un mínimo de 6.140.000 de trabajadores, hasta marzo del 2018, cuando alcanza un máximo de 6.320.000. Es decir, hubo un aumento neto de 180 mil puestos de trabajo en la fase de expansión de la actividad económica. A partir de marzo de 2018 –con el inicio de la crisis fiscal y cambiaria– empieza a disminuir, en parte por cuestiones estacionales y en parte por efectos de la crisis, pero en septiembre de 2018 el efecto estacional se esfuma y la caída es sólo por efectos de la crisis; no por casualidad coincidente con el agravamiento de la crisis cambiaria que es cuando el dólar supera los $40 por primera vez. Así, se llega a diciembre de 2018 con 6.170.000 de asalariados registrados en empresas privadas lo que representa una disminución de 150.000 desde el pico de marzo de 2018. En el balance, a diciembre de 2018 hay 30.000 asalariados privados registrados más que al inicio del ciclo a mediados del 2016.

 

El otro gran componente del empleo privado registrado son los monotributistas con pago de aporte que entre mediados de 2016 y diciembre de 2018 pasaron de 1.470.000 a 1.590.000, o sea, se expandieron en 120.000 nuevos monotributistas con pago de aporte en todo el ciclo. La particularidad es que el monotributismo no muestra estacionalidad por lo que se mantuvo creciendo hasta setiembre de 2018, que llega a un máximo de 1.610.000, momento a partir del cual se contrae a los 1.590.000 de diciembre. Lo que el mercado laboral está mostrando son dos fenómenos. En primer lugar, hasta diciembre del 2018, si bien hay un claro deterioro, todavía no es tan severo como para hacer perder empleos registrados por debajo del inicio de la fase expansiva a mediados de 2016. Lo segundo es que el empleo privado registrado en sus dos principales vertientes –asalariado registrado en empresas y monotributistas con aportes– empezó a sentir la crisis, no tanto a partir de marzo cuando comienza la crisis fiscal y cambiaria, sino a partir de setiembre, que es cuando esta última se agrava. Esto señala que el mercado laboral registrado ha mostrado cierta resiliencia (capacidad de adaptación ante una situación adversa).

 

¿Qué se puede esperar para el 2019 en el tema empleo?

 

Si la actividad económica detiene su caída, es de esperar que el empleo asalariado registrado en empresas privadas también deje de caer y el monotributismo con aporte hasta puede volver a crecer ya que es la forma más predominante con que la gente entra al mercado laboral registrado. Si la actividad económica prolonga su caída, obviamente que tanto el empleo asalariado registrado en empresas privadas como el monotributismo con aporte pueden seguir contrayéndose.

 

La pregunta que se deriva, entonces, es ¿qué pasará con el desempleo? Es posible que no aumente o aumente bastante menos de lo que la intuición haría esperar, y la explicación está en dos fenómenos salientes del mercado laboral argentino: la informalidad y la inactividad laboral.

 

Ante la falta de oportunidades en el mercado registrado, mucha gente se volcará a buscar un ingreso de sobrevivencia en la informalidad, especialmente en el cuentapropismo no registrado (que sería un monotributismo sin aporte). De hecho, esto ya se viene insinuando en los datos de total de ocupados que publica el INDEC donde al 3° trimestre del 2018 lo que viene creciendo es el cuentapropismo. Dado que a partir de setiembre se observa una contracción del cuentapropismo con aporte, lo que se estaría expandiendo entonces es el cuentapropismo sin aporte.

 

El segundo fenómeno es que muchos segundos generadores de ingresos del hogar (cónyuges e hijos), ante la falta de oportunidades, pueden pasar a la inactividad laboral, esto es, dejarán de buscar activamente un empleo aunque pueden estar disponibles para tomar uno si se presenta. De suceder esto, se manifestará en una caída de la tasa de participación laboral que es lo que se observó en otros estancamientos.

 

Que aumenten la informalidad y la inactividad laboral, no son buenas noticias; pero señalan que las crisis en el mercado laboral no necesariamente se manifiestan en alta tasa de desempleo como intuitivamente mucha gente tiende a pensar.

 

En cualquier caso, lo deseable sería que se revierta la tendencia en la actividad económica para revertir la tendencia negativa que viene mostrando el empleo registrado.

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