“Si hay un nuevo episodio cambiario antes de las elecciones, el Gobierno está terminado”

8 de febrero, 2019

Luis Tonelli gobierno

 

Entrevista a Luis Tonelli Analista y ExDirector de la Carrera de Ciencia Política de la UBA

Por Mariano D’Arrigo

 

Según el politólogo y analista Luis Tonelli, “el Gobierno está reptando hasta las elecciones, pero llega”. En su opinión, la gobernabilidad pende de dos hilos: la estabilidad del dólar y los recursos con los que el Gobierno riega los conurbanos para que ninguna chispa haga arder una pradera resecada por la recesión.

 

En esta entrevista con El Economista, el también profesor Titular de la UBA destaca el rol de la grieta como gran decodificador de la realidad, analiza las chances electorales del macrismo y los distintos espacios opositores, y valora que a pesar de la polarización “paradójicamente el sistema político está bancando la crisis”.

 

Desde fin de año el Gobierno se viene recostando sobre la agenda no económica, mientras la oposición insiste con los indicadores en rojo. ¿Cree que la campaña va a girar en torno a esta pulseada de agendas?

El Gobierno está manteniendo una agenda subliminal, atada a la estabilidad del dólar. En términos económicos, en Argentina, ni la recesión ni el desempleo producen ingobernabilidad. En cambio, sí lo hace la combinación de las políticas que generaron una estampida hacia el dólar, que es la referencia que toman todos los precios. El Gobierno lo descubrió, quizás un poco tardíamente. Este el piso de la gobernabilidad. Si llega a haber un episodio de este tipo antes de las elecciones el Gobierno está terminado, porque no va a poder estabilizarse en lo que quede antes de las elecciones. Más allá de la agenda y las cuestiones específicas, acá están en juego tres modos: el odio a (Mauricio) Macri, el odio a Cristina y el odio a los dos. Todas las cuestiones de gestión y política quedan filtradas por la grieta. Odia gente que está bien pero que está del otro lado de la grieta y apoya gente que no tiene nada.

 

Agarro un manual de ciencia política, hago el cálculo y me dice que Cristina tiene que ser candidata, porque si no queda jubilada.

 

¿Puede imponerse el voto rechazo cruzado sobre el voto económico?

En realidad no existe el voto económico. Es una cuestión de percepción. La grieta es la que cualifica todo el formato. Unos pueden decir ‘andá al medio porque ganás seguro’ y no es así: la mecánica de la polarización hace que el centro desaparezca.

 

María Eugenia Vidal pulseó, pero al final no habrá desdoblamiento en provincia de Buenos Aires, aunque sí en Mendoza. ¿Es Macri hoy un lastre para los propios?

En un esquema cuasicorporativo, Macri es el Ceo y no hay ninguna discusión, todos los demás son empleados. Existió la ilusión de que Vidal podía salir de los costos que está pagando la presidencia en estos años realmente tremendos y hasta caóticos. La gobernadora tiene mucho más y el Presidente necesita cada voto. Es evidente el sacrificio: le estás pidiendo lo mismo que a (Graciela) Fernández Meijide, que perdió con (Carlos) Ruckauf pero consiguió votos que fueron decisivos para el triunfo de la Alianza. Imaginate ahora que son del mismo partido: era imposible el desdoblamiento.

 

El modelo fracasó en la dispersión de la gestión del Gobierno y por la idea de que nadie podía brillar más que el Presidente.

 

El Gobierno de Macri plantea una paradoja: es muy promercado y proempresa, pero las inversiones no llegaron, al menos en la cantidad y el perfil esperado. ¿Los empresarios confían en el programa económico del Gobierno o lo aceptan resignados ante la posible vuelta del kirchnerismo?

Un análisis marxista diría que la burguesía está representada en la Casa Rosada con sus mejores muchachos, pero cuando uno habla con los empresarios ve que no es así de ninguna manera. Este es un Gobierno de Ceo y conocidos, que tenían una perspectiva común. Si este es un Gobierno proempresa, nunca hubo tantas empresas cerradas en Argentina. Veo a los gobiernos muy desde el contexto. Cuando tenés soja le mandás los perros; cuando no, si tenés capacidad de endeudarte, te endeudás y cuando no, te ajustás. No veo demasiado ideología, cuando tenés guita podés hacer la ideología que querés.

 

¿No entró en crisis la narrativa de los gerentes exitosos que llegan del sector privado al Estado?

Están los mecanismos psicológicos de racionalización y siempre se puede echarle la culpa a algo. El modelo fracasó estrepitosamente en la dispersión de la gestión, que más que producto de una tradición de management fue la idea de que nadie podía brillar más que el Presidente. Entonces dispersás el poder y generas miniministros y ahora microministros. La crisis impone jerarquía: (Nicolás) Dujovne quedó empoderado por el FMI y Patricia Bullrich, porque el vuelco a la derecha “garpaba”. Me parece todo a regañadientes, y no fue un esquema. Sin embargo, más allá de todo esto Cambiemos sigue representando el cambio, nomás por estética. El centro que quiere reemplazarlo de alguna manera es fundamentalmente peronista. Está realmente complicada la cuestión de la oposición.

 

Precisamente, en la oposición Cristina se mantiene como la figura principal. ¿Cree que finalmente será candidata?

Agarro un manual de ciencia política, hago el cálculo y me dice que Cristina tiene que ser candidata, porque si no queda jubilada. No quiso tener un heredero en (Daniel) Scioli o en Máximo. Se guardó ella. Ahora después en la cuestión psicológica yo no sé qué tiene en el marote la expresidenta, con todo el respeto. A mi modo de ver, se presenta.

 

¿Y puede trascender su electorado natural y ganar?

Si uno ve los números, tiene posibilidades de ganar. El tema pasa por éstos que no les gusta ninguno de los dos: quién les disgusta más se verá el día de las elecciones. Puede estar un poquito más arriba Macri, pero hay que ver si ese día no van, son viejos o llueve.

 

Parece que la moneda está en el aire…

Es así. Pero faltan tres siglos, esto es Argentina y puede pasar cualquier cosa. Uno diría que con el dólar estable y mostrando un poquito de horizonte a ese magma del medio y el seguir polarizando parecen jugar a favor de Cambiemos. Está todo por verse y va a ser una campaña muy interesante.

 

En este marco, la unidad panperonista parece remota…

El peronismo sólo se une en la crisis: 1989 y 2001. El peronismo es el partido de la crisis y ahí cualquiera va al arco. No deja de ser un partido minoritario en la arena electoral, pero cuando hay una crisis los no peronistas se dispersan. Cambiemos está haciendo algo inédito: está manejando este tremendo stop de la economía para que se vayan acomodando las variables respecto a la caída de los dólares por la caída de las commodities, que sacudió toda la arquitectura populista de la región. Cuando el radicalismo estuvo en el poder, el stop fue crash. Si no hay crash el peronismo se siente confundido y piensa ‘cómo es que con este nivel de desempleo no hay despelote en la calle’. No lo hay porque es una sociedad compleja y dispersa. El Gobierno está llegando a las elecciones reptando, pero se llega.

 

La protesta social se profesionalizó en el kirchnerismo y eso implica que es controlable: el Gobierno lo entendió.

 

Con una sociedad civil como la de Argentina, tan dinámica y reactiva, se pensaba que con la recesión en diciembre estallaba el país. Finalmente, no sucedió y la conflictividad social se mantiene en niveles relativamente bajos. ¿Cuál es su explicación?

La protesta social se profesionalizó durante el kirchnerismo: tiene jerarquía, dirigentes, está formalizada. Esto significa también posibilidades de controlar, y fue utilizado muy inteligentemente por el Gobierno de Macri. En la época de (Fernando) De la Rúa fue un vendaval, esto es otra cosa.

 

El Gobierno está tratando de regar la pradera para que ninguna chispa la incendie.

Sí, las fuerzas políticas van más a la cuestión electoral, pero cuando se trata de congeniar intereses la puja tiene su límite. Paradójicamente hay grieta, pero el sistema político está bancando la crisis.

 

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