Inflación…a vos también te llegó el ajuste

8 de febrero, 2019

Fin de año caliente: privados estiman 12% de inflación en el 4º T

 

Por Cristian Bonino Contador Público

 

La Comisión Nacional de Valores (CNV) es el organismo estatal encargado de la fiscalización permanente de las sociedades autorizadas a hacer oferta pública de sus acciones y/o títulos de deuda (Ley 17.811). Entre sus atribuciones se encuentra el dictado de normas contables legales que deben aplicar en forma obligatoria las sociedades reguladas para la confección de sus estados financieros.

 

A partir de 2011, la CNV ha adoptado las Normas Internacionales de Información Financiera (Niif o Ifrs, por sus siglas en inglés) emitidas por el International Accounting Standards Board (Iasb), como normas contables legales obligatorias para las sociedades cotizantes del país, con las características y salvedades dispuestas localmente por la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas (Facpce) por medio de su Resolución Técnica N° 26.

 

El compendio de “NIIF” incluye dos normas específicas (NIC 29 y su interpretativa IFRIC 7) para su aplicación en la confección de estados financieros en contexto de “economía hiperinflacionaria”.

 

A efectos de uniformidad en la identificación, la misma norma establece en su párrafo de alcance las pautas cualitativas y cuantitativas que deben considerarse para la determinación de la existencia o no de un contexto inflacionario y su consecuente aplicación. Es así como, resumidamente, se enumeran las siguientes características de un entorno económico hiperinflacionario.

 

  • La población en general prefiere conservar su riqueza en forma de activos no monetarios, o bien en una moneda extranjera relativamente estable.

 

  • La población en general no toma en consideración las cantidades monetarias en términos de moneda local, sino que las ve en términos de otra moneda extranjera relativamente estable.

 

  • Las ventas y compras a crédito tienen lugar a precios que compensan la pérdida de poder adquisitivo esperada durante el aplazamiento.

 

  • Las tasas de interés, salarios y precios se ligan a la evolución de un índice de precios.

 

  • La tasa acumulada de inflación en tres años se aproxima o sobrepasa el 100%.

 

Como puede verse, Argentina cumple hace varios años con los parámetros cualitativos establecidos en los primeros cuatro puntos. No obstante ello y desde el año de adopción de las NIIF, el cumplimiento del parámetro cuantitativo en función de las mediciones efectuadas por organismos nacionales (100% de inflación acumulada en tres años) se ha verificado en forma efectiva recién el pasado 30 de junio de 2018, fecha a partir de la cual los organismos emisores locales e internaciones han decidido incluir a Argentina dentro del listado de “economías hiperinflacionarias” en los términos de la NIC 29.

 

En el gráfico podemos apreciar la evolución del Indice de Precios al Consumidor durante los últimos doce años, según relevamientos efectuados por consultoras privadas.

 

 

¿Qué novedades hay?

A partir de la Resolución CNV 777/2018 publicada en el Boletín Oficial el pasado 28 de diciembre, el organismo regulador ha dispuesto para las entidades emisoras sujetas a la fiscalización de la comisión, la obligación de aplicar el método de reexpresión de estados financieros en moneda homogénea (ajuste por Inflación), conforme lo establecido por la Norma Internacional de Contabilidad Nº 29 (NIC 29). El ajuste se aplicará a los estados financieros anuales, por períodos intermedios y especiales que cierren a partir del 31 de diciembre de 2018 inclusive, admitiéndose su aplicación anticipada para los estados financieros que se presenten a partir de la entrada en vigencia de la resolución citada.

 

De manera resumida, podemos decir que los requerimientos de la NIC 29 (y su norma interpretativa IFRIC 7) consisten principalmente en reexpresar las cifras de los estados financieros para que consideren los cambios en el poder adquisitivo de la moneda, de modo que las mismas queden expresadas en la unidad de medida corriente al final del periodo sobre el que se informa.

 

Es necesario aclarar que todo el mecanismo de reexpresión y sus características (a las que nos referiremos de aquí en adelante) tienen que ver con el ajuste por inflación contable. En lo que respecta al Impuesto a las Ganancias, las liquidaciones continuarán en moneda histórica al no haberse disparado el mecanismo de ajuste impositivo previsto en la Ley 27.430 y modificatorias.

 

¿De qué hablamos?

Antes de adentrarnos en el mecanismo de ajuste previsto en la NIC 29, nos será de gran utilidad esbozar una definición de “inflación”, no tanto para concentrarnos en sus causas (lo que forma parte de un debate más amplio que no se intenta abordar aquí) sino para intentar comprender los problemas que nos genera en la producción e interpretación de la información contable y/o financiera.

 

Todo modelo contable requiere de una unidad de medida, que suele ser la moneda de curso legal donde una entidad desarrolla sus operaciones. Por medio de ella, la contabilidad cuantifica las operaciones y mediciones a efectos de valorizar el patrimonio de una entidad, el capital a mantener y por supuesto, las ganancias o pérdidas que tengan lugar en un ejercicio económico determinado.

 

Más allá de cualquier definición económica, desde la perspectiva contable que nos interesa la inflación puede definirse como la “pérdida constante del poder adquisitivo de la moneda”. En efecto, la disciplina contable aborda la problemática de la inflación no desde el ángulo de la suba generalizada de los precios de la economía sino de su contracara, la pérdida de valor sostenida que sufre la moneda. Esta desvalorización provoca que la información financiera expresada en pesos nominales históricos tal y como las sociedades cotizantes han estado presentando hasta ahora, carezca de utilidad y comparabilidad.

 

En un sendero inflacionario como el que transita Argentina, $100 de 2006 no son equivalentes a $100 de 2018. La capacidad de compra de aquellos era mucho más alta que los actuales y, por ende, si una sociedad posee en la actualidad activos fijos adquiridos hace dece años y los mismos se encuentran registrados a su valor de costo sin que se haya aplicado ningún tipo de reexpresión o revaluación, el importe en libros de esos activos se encuentra sumamente desactualizado, al punto de no reflejar la realidad.

 

Pensemos en 2018, cuando el IPC del Indec registró un alza anual del nivel general de precios del orden del 47,6%. Si una empresa tuvo ventas por $ X nominales a lo largo del ejercicio, no resulta irrelevante identificar el momento del año en el que las mismas se concretaron. El valor “real” de esos ingresos será mayor cuanto más cerca del inicio del ejercicio se hayan llevado a cabo, ya que el poder adquisitivo de esos pesos (capacidad para adquirir otros bienes y servicios) era sustancialmente mayor en ese momento.

 

Esta problemática nos impone la necesidad de aplicar un mecanismo contable que nos permita homogeneizar las cifras contenidas en los estados financieros, para que los mismos sean susceptibles de comparación con otros períodos y permitan al inversor actual o potencial dimensionar el nivel patrimonial y los resultados reales devengados en el ejercicio que se informa

 

Más sobre la NIC 29

 

El ajuste por inflación es una técnica contable que consiste en la reexpresión de las cifras históricas registradas en una contabilidad, cuando la unidad de medida utilizada es la moneda de una “economía hiperinflacionaria”. Mediante la aplicación del ajuste, todas las cifras de los estados financieros básicos (balance, resultados, patrimonio y flujos de efectivo) quedarán expresadas de manera homogénea en unidad de medida de poder adquisitivo de cierre de ejercicio.

 

Para la adecuación de las cifras históricas, dados los inconvenientes de los últimos años con las estadísticas públicas en Argentina, todas las empresas utilizarán coeficientes uniformes que han sido preparados por la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, realizando empalmes en las series de índices de precios mayoristas y minoristas del Indec.

 

En una descripción resumida de lo que es un proceso secuencial e integral, la reexpresión requerirá los siguientes ajustes sobre los dos Estados Financieros principales:

 

Un balance general

 

Como primer paso, se deben identificar y separar los rubros del patrimonio entre monetarios, monetarios con cláusula de ajuste y no monetarios.

 

  • Rubros monetarios. Son las disponibilidades, créditos y deudas en moneda nacional sin cláusula de ajuste. Estos rubros no se ajustan pues ya se encuentran expresados en moneda de poder adquisitivo de cierre. Son las partidas que generan las pérdidas y ganancias por exposición a la inflación.

 

  • Rubros monetarios con cláusula de ajuste. Son los créditos y deudas en moneda extranjera o con cláusula de indexación por intereses y actualizaciones. Estas partidas se ajustan y generan ganancias o pérdidas reales por la diferencia entre el monto reexpresado por aplicación del coeficiente de inflación y el importe nominal valuado al momento del cierre (capital más intereses devengados o medición al tipo de cambio de cierre)

 

  • Rubros no monetarios. Son los activos fijos, inversiones permanentes, inventarios, patrimonio neto, etc. Estas partidas se ajustan mediante aplicación del coeficiente de inflación desde la fecha de incorporación al patrimonio hasta el cierre del ejercicio que se informa. Las partidas del patrimonio neto (capital, resultados acumulados y reservas) se ajustan desde la fecha de su origen y constituyen la contrapartida de la reexpresión del activo fijo y otras partidas no monetarias del activo. Es importante destacar que estos rubros no generan resultados por exposición a inflación y que su actualización impacta en la cuantía del patrimonio neto, pero no en forma directa en el resultado del ejercicio que se informa.

 

Estado de resultados

 

  • Los resultados transaccionales (ventas y gastos operativos) se reexpresan desde el mes de origen o devengamiento.

 

  • Los resultados generados por consumo de activos (costo de mercadería vendida, amortizaciones, desvalorizaciones, etcétera) se reexpresan desde la fecha de incorporación al patrimonio de los respectivos activos que le dieron origen

 

  • Resultados financieros y por tenencia. Son los resultados generados por activos y pasivos con cláusula de ajuste. En primer lugar, se debe reexpresar el capital utilizando el coeficiente desde la fecha de incorporación del crédito y/o deuda. Luego se compara el importe nominal revaluado (por actualización de tipo de cambio o incorporación de intereses devengados por ejemplo) con el costo ajustado por inflación. La diferencia será la ganancia o pérdida financiera real.

 

  • Recpam. Por aplicación del ajuste por inflación, el estado de resultados tendrá un nuevo componente dentro del rubro resultados financieros, que son los Resultados por Exposición al Cambio en el Poder Adquisitivo de la Moneda. El importe que se registra aquí representa la ganancia o pérdida real que una empresa tiene por mantener durante el ejercicio posiciones en pesos positivas o negativas (acreedoras o deudoras)

 

Todos sabemos que en una economía inflacionaria tener pesos en el bolsillo o créditos en esa moneda (sin cláusula de actualización) nos generan pérdidas por la exposición a la inflación. Mantener esas posiciones monetarias durante un periodo de tiempo produce que al final del periodo, con la misma tenencia nominal pueda comprar menos bienes y servicios que al inicio. Lo inverso sucede con las deudas en pesos. Mantener esa posición durante un período inflacionario produce que al final del mismo debo erogar menos “bienes y servicios” para cancelarla. En el primer caso tenemos una pérdida real y en el segundo una ganancia real. Esta misma situación les sucede a las empresas. Las empresas que a lo largo de un ejercicio mantengan posiciones monetarias positivas o negativas (disponibilidades en pesos + créditos en pesos – deudas en pesos) anotarán una pérdida o una ganancia por exposición a la inflación, cuya cuantía dependerá del monto del capital monetario expuesto.

 

¿Qué deberíamos esperar?

 

Como consecuencia de la puesta en vigencia de la NIC 29 vamos a presenciar importantes cambios en la información financiera de las compañías públicas de Argentina, tanto en aspectos propios a la valuación como a la exposición de sus patrimonios y resultados.

 

Como características generales, deberíamos observar en la mayoría de las cotizantes un notable incremento en la cuantía de su patrimonio neto (Valor Libro), producto de la reexpresión de activos fijos, intangibles, participaciones permanentes, inventarios y toda otra partida de carácter no monetario, en algunos casos con valores sumamente desactualizados al día de hoy. Asimismo, las empresas que dispongan de elevados niveles de capital de trabajo en pesos (sin incluir inventarios), registrarán pérdidas reales por la exposición a la inflación y la consecuente pérdida del poder adquisitivo.

 

El impacto particular del ajuste sobre los activos, pasivos y los resultados de cada entidad dependerá de cada estructura patrimonial y de la naturaleza de su industria y sus actividades. Resulta muy difícil estimar los cambios con algún grado de precisión, dado que solo la empresa posee la información específica para la anticuación de las partidas que deben ajustarse (fecha de incorporación al patrimonio), paso necesario para determinar el coeficiente a emplear.

 

No obstante lo mencionado en el párrafo anterior y a partir de las consideraciones expuestas en el presente artículo, podemos presumir las siguientes modificaciones generales en relación con las cifras históricas que se venían reportando.

 

  • Compañías con activos monetarios netos significativos (bancos). En estas empresas es esperable observar Recpam negativo y ganancias netas por colocaciones financieras menores al encontrarse a partir de ahora expresadas en términos reales (antes nominales).

 

  • Compañías con activos fijos significativos (industriales y/o utilities) valuados a costo histórico. Deberíamos esperar un importante incremento del patrimonio neto como consecuencia de la reexpresión de los activos. Asimismo, es esperable una reducción de los márgenes operativos producto de mayores cargos por amortización.

 

  • Compañías con deudas financieras significativas. Aquí deberíamos observar una disminución en las pérdidas financieras por intereses y/o diferencias de cambio, dada su expresión en términos reales. Parte de los intereses negativos o diferencias de cambio nominales son producto de la inflación (capital reexpresado), por ende su ajuste no impacta en el resultado en la medida que constituya una contrapartida de la actualización de activos no monetarios.

 

La columna fue publicada originalmente en bienvista.blogspot.com

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