CFK teje acuerdos entre gobernadores no alineados

5 de febrero, 2019

 

El documento fue duro y terminante: “Los que no quieren la unidad del peronismo trabajan para el presidente Mauricio Macri”. Eso afirmó ayer el gobernador tucumano Juan Manzur, en su provincia, lejos (muy lejos) de la cumbre del peronismo federal de Mar del Plata. “Yo seguiré llamando a la unidad y acompañando a los que, como Cristina Kirchner, trabajan para unir al peronismo. La consigna es unirnos. Sin mezquindades, sin sectarismos y sin egoísmos, deponiendo ambiciones personales”, sostuvo el mandatario en una carta dirigida al presidente del PJ nacional, José Luis Gioja.

 

El tucumano pertenecía hasta hace poco a la línea intermedia de los gobernadores peronistas. No era de los más duros con la expresidenta, como el gobernador Juan Schiaretti o el salteño Juan Manuel Urtubey, pero lejos estaba de ser uno de los más indulgentes con su figura y lo que ella pudiera representar como futuro. En su momento de mayor distanciamiento, incluso, fue anfitrión de un acto de dirigentes no kirchneristas que se pretendía como lanzamiento del espacio a nivel nacional. La posibilidad de que su antecesor, José Alperovich, presentase lista en competencia, con el respaldo de Cristina, y que quedase en entredicho su reelección, lo disuadió de volver sobre sus pasos. Hasta asumir como propia la posición de Cristina.

 

El caso de Manzur hoy es una excepción entre aquella línea intermedia, en tanto asume abiertamente su nueva posición. “Hoy me doy cuenta del rol central que ocupa CFK cuando llama a la conformación de un gran frente opositor. Sin mezquindades, abre sus brazos a todos. Ella entiende la importancia de la unidad de nuestro espacio político”, sostuvo al respecto en la carta en cuestión. Pero no es el único gobernador que avanza en acuerdos de mutua conveniencia con la senadora nacional. De manera diferente y con matices propios.

 

El caso de la catamarquena Lucía Corpacci es uno de éstos. Decidió no desdoblar los comicios, como es tradición en el distrito y espera que la elección presidencial sea un respaldo a sus chances en la provincia. Otro acuerdo en camino es el que se desarrolla en Entre Ríos. Allí, el gobernador Gustavo Bordet no sólo toma distancia creciente del Gobierno, del que fue un amable interlocutor, sino también deja a un lado los viejos resabios con la expresidenta, en busca de una unidad que facilite el camino a su reelección. Su antecesor Sergio Urribarri es una amenaza que Bordet pretende conjurar con ese movimiento defensivo.

 

En parecida disyuntiva, aunque más rezagados en términos de entendimiento con el kirchnerismo, están el chaqueño Domingo Peppo y la fueguina Rosana Bertone, también parte del sector moderado hasta hace poco y más partidarios al diálogo con Cristina en las últimas semanas. Como Corpacci y Bordet, Peppo y Bertone se mostraron lejos del encuentro de ayer de Mar del Plata.

 

Los casos de La Pampa y San Juan, en ese sentido, aparecen hasta aquí como modelos posibles para esos acuerdos necesarios al interior del peronismo.

 

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