¿Seguirá el gran arranque de 2019 de Argentina?

14 de enero, 2019

Por Luis Varela 

 

Arrancó 2019. Ya transcurrieron dos semanas de enero y hay cierta tranquilidad en la pelea comercial entre Estados Unidos y China. Y también hay nubarrones no tan negros sobre el cielo europeo en vísperas del Brexit.

 

Desde mediados de septiembre del año pasado, que fue el momento con más conflicto, la aversión inversora al riesgo disminuyó de manera considerable. Entre mayo y septiembre de 2018, temiendo una batalla global de aranceles, los inversores mundiales se refugiaron en bonos de Estados Unidos.

 

En esos meses hubo una masiva translación de capitales hacia el área dólar. Tan acentuado fue ese movimiento de capitales buscando seguridad que, medido contra una canasta de monedas, el dólar subió 22% en menos de cinco meses (mayo a septiembre), de 2,60 puntos a 3,18 puntos.

 

Junto con ese movimiento, la tasa larga, a 10 años, de los bonos norteamericanos había trepado de 2,41% a 3,15% anual porque la Fed venía advirtiendo que elevaría las tasas de interés en varios escalones, hasta llevarla al 4% anual.

 

Pero en los últimos cien días, desde mediados de septiembre hasta ahora, el viento cambió. La Fed avisó que no se apurará a subir la tasa de interés, los inversores salieron del área dólar, el billete verde retrocedió 2,9% de 3,18 a 3,09 puntos, y la tasa a 10 años de EE.UU. cedió de 3,17% a 2,70% anual.

 

En el medio de toda esa traslación de capitales hubo un agregado importante. Jair Bolsonaro ganó la Presidencia en Brasil. Se generó una gran corriente de optimismo en el mercado brasileño y, con eso, en dos semanas de enero el dólar cayó 4% en ese mercado, convirtiendo al real en la moneda que más se valorizó en lo que va de este año.

 

En realidad, con los inversores haciendo la “U”, en lo que va de enero, el dólar baja contra todas las monedas. Además de la fuerte caída contra el real, el billete verde baja 2,7% contra el peso chileno, 1,7% contra el yuan, 1,6% contra el yen, 1,1% contra la libra. Y está un poco más equilibrado contra las otras dos monedas sólidas europeas: cede 0,2% contra el euro y baja 0,1% contra el franco suizo.

 

Y este retroceso del dólar, desde la altura lograda en septiembre, también se hizo evidente en Argentina. A pesar de que el Banco Central intenta llevarlo con compras y tasa de interés dentro de la banda cambiaria, el viernes pasado la banda tuvo un valor de $ 37,379 de piso y $ 48,373 de techo, pero el dólar se agachó más, por lo que el objetivo no se está cumpliendo.

 

Después de casi dos años de no participar, la autoridad monetaria compró US$ 20 millones el jueves y US$ 40 millones el viernes. Y a pesar de esa absorción de dólares y liberación de pesos, el dólar mayorista quedó en $ 36,90, casi 48 centavos por debajo del piso de la banda, al tiempo que el oficial sí quedó dentro de la zona de no intervención, en 38,03 pesos, con el blue un poco más arriba en $ 39,25.

 

Con Hacienda advirtiendo que en poco tiempo empezará a vender escalonadamente unos US$ 11.000 millones, el presidente del BCRA, Guido Sandleris, pudo comprar más dólares para que el precio mayorista estuviera efectivamente dentro de la banda, pero no lo hizo para no liberar tantos pesos en el mercado.

 

Sucede que el riesgo de fracasar con la inflación es grande. Mañana se conocerá la medición del Indec de la inflación de diciembre. Algunos consultores dicen que sería del 3% y que en enero podríamos ver una variación de precios del 2,7%.

 

El caso es que en términos anualizados, la inflación terminó 2018 en el 48,5%, y el Gobierno busca que el número de 2019 se achique hasta el 30%. Es un objetivo que será absolutamente necesario si Mauricio Macri quiere tener un nuevo turno en la Casa Rosada.

 

La otra estrategia que se eligió en el Banco Central fue bajar la tasa de interés. El premio por las Leliq, el instrumento con el que el Central remunera a los bancos, había arrancado el año con una tasa de casi 60% anual y ya está en el 58,11%. Y detrás de eso las tasas de los plazos fijos también bajaron. A fines de diciembre se pagaba 46% anual por plata chica y 53% por plata grande. Y ahora se paga 44% por plata chica y 49% por plata grande.

 

Con ese marco, mientras en el exterior hubo un clima mucho más relajado en casi todas partes, en Argentina se vio una fuerte recuperación para el precio de las acciones y los bonos, que fueron muy castigados a lo largo de 2018.

 

En el exterior, el motor de la recuperación fue la Bolsa de Nueva York, que tuvo el mejor comienzo de año en trece años. El Nasdaq mejoró 5,9% y el Dow Jones trepó 4%, pero la Bolsa estrella fue la de San Pablo, con una suba del 6,6% en lo que va de este año. Y detrás México avanzó 5,1%, Madrid 4,5%, Santiago de Chile 4,2%, Frankfurt 3,1% y Tokio 1,7%.

 

Pero por encima de toda esa mejora, el mercado que pudo salir desde el fondo del mar fue el argentino. El índice Merval subió en dos semanas de enero 11,9% en pesos y nada menos que 15% medido en dólares. Y dentro de la Bolsa porteña hubo 10 papeles que descollaron. Ternium trepó casi 21%, Banco Macro 18%, Galicia y Transener 17%, Loma Negra y Ferrum 16%, Cuyana 15%, Pampa Energía 14% y Supervielle 13%. Del otro lado, hubo cuatro compañías con resultados preocupantes. Polledo cayó algo más del 10%, Carboclor perdió 8%, y Richomnd y Petrolera del Conosur cedieron casi 4%.

 

Detrás de la fuerte recuperación de las acciones, los títulos públicos argentinos también se reactivaron. El índice del Mercado Abierto Electrónico trepó casi 3%, de 171,8 puntos a 176,8 puntos, y los papeles que estaban siendo más castigados, los más largos, tuvieron subas contado notables. El bono AA37 repuntó 6% y el centenario AC17 mejoró 4%.

 

Gracias a estos repuntes, el riesgo país, que estaba en los 836 puntos, ahora cayó hasta 703 puntos. Y las tasas a vencimiento que estaban en el 14% anual, ahora están en el 11%.

 

El viernes no se observó una jornada tan positiva. Por eso la pregunta que predominó en el cierre de la semana fue ¿puede seguir esta mejora? ¿Cuánto más puede bajar el riesgo país? Cayó casi 140 puntos en pocas semanas, ¿puede bajar 200 puntos más? ¿Hasta 500 puntos?

 

Hay muchas incógnitas. Los niveles de actividad son malísimos. Habrá que ver hacia marzo y abril si la recesión económica empieza a menguar, y si la reactivación llega con inflación o sin ella. Una vez logrado eso, también habrá que ver si Macri recupera imagen. En este momento su reelección está puesta en tela de juicio.

 

El gran préstamo que dio el FMI y el enorme swap chino que le concedieron al Banco Central hacen que la Argentina tenga hoy respaldo para seguir. Pero, ¿se mantendrá ese respaldo del Fondo y de los chinos si alguien del kirchnerismo retoma el Gobierno? A medida que se vayan acercando las primarias de agosto esas incógnitas se irán despejando.

 

Como dato positivo puede decirse que fondos especulativos que habían salido de Argentina entre julio y septiembre, acaban de entrar nuevamente con pequeñas compras.

 

Veremos cuáles son los resultados que vienen. La baja de tasas y la compra de dólares para que el tipo de cambio no se retrase por la inflación serán decisivas. El principal semáforo de todo el movimiento estará ahí. Esos indicadores dirán si las inversiones argentinas siguen con luz verde, o si vuelven a encenderse luces amarillas o incluso rojas.

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