Se profundiza el apretón monetario de la Reserva Federal

4 de enero, 2019

Por Guido Lorenzo Economista jefe de LCG

 

En la última reunión de diciembre de la Fed la atención estuvo puesta, como siempre, en los anuncios sobre la decisión de tasas de interés, además de buscar pistas acerca de si la economía estadounidense iba a endurecer o no su política monetaria.

 

De hecho, una herramienta para entender esto es el Dot Plot, que indica como ven los gobernadores de esa institución el curso futuro de la política monetaria. Sin embargo, lo que dejó el gráfico característico de diciembre es una dispersión alta respecto al pensamiento con respecto adonde debería ubicarse la tasa de los fondos federales de EE.UU.

 

Las opiniones mostraron que la tasa debería ubicarse en el rango de 2,375% y 3,125%, un rango muy amplio en referencia al nivel actual como para sacar una conclusión acerca del accionar de la Fed durante 2019. Se puede prever que algunos prefieren mantener la tasa de política monetaria donde está mientras que otros proponen hasta tres subas en el año corriente. Información muy dispersa para extraer alguna señal concreta.

 

Claro que la Fed está atenta a la posibilidad que la curva de rendimientos se invierta y de hecho eso ya está causando comentarios que indican que debería aminorar el ritmo de aumentos de tasas de corto plazo, dado que las tasas más largas no están reaccionando. De acuerdo a un conocido trabajo de F. Mishkin y A. Estrella, con los valores actuales, la probabilidad de recesión dado el diferencial entre la tasa de 10 años y la de 3 meses ronda el 20%.

 

Para los problemas estructurales, a Argentina, más que la tasa de interés de los fondos federales, le interesa la liquidez que exista, porque, en su escasez relativa, indica el valor del dólar, unidad de cuenta de la mayoría de los bienes que exporta el país y de más de la mitad de la deuda pública argentina. A mayor valor del dólar, mayor la carga real de la deuda.

 

Por lo tanto, en lugar de mirar tanto a la curva de rendimientos y las subas de tasas de los fondos americanos, creemos que es mejor mirar el balance de la Fed. Las inyecciones de liquidez implicaron una redistribución de la tenencia de los títulos del Tesoro, que pasaron de estar en manos de privados a la Fed. El desprendimiento posterior de los títulos, y sobre todo su aceleración, podría hacer que las tasas de los títulos del Tesoro se mantengan o incluso suban, espantando la posibilidad de inversión de la curva de rendimientos, dándole aire para que suban las tasas de corto plazo. Habrá que ver a qué ritmo puede la Fed ir quitando liquidez del mercado y qué instrumentos utiliza para dicho fin.

 

Cualquiera sea el caso, el apretón monetario ya empezó y se aceleró durante todo el 2018 y de acuerdo a declaraciones de J. Powell es esperable que continúe sin pausa en los próximos años. Algo que hará más pesado el pago del total de la deuda externa argentina dentro de la que está la deuda pública externa (y acelerará la salida de capitales), todo lo que le imprime una presión para revertir el signo del déficit fiscal financiero. Parece que estamos enfrentando otro año en el que no habrá buenas noticias desde el contexto internacional para los mercados emergentes.

 

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