Macri deberá competir con la economía jugando en contra

18 de enero, 2019

Macri tras vetar: "Si pudiese no aumentar las tarifas, no las aumentaría"

 

Por Alejandro Radonjic 

 

Atrasar un poco el tipo de cambio, bombear la obra pública, congelar tarifas, bajar las tasas de interés, aumentar sueldos de los empleados públicos (y contratar más), dar un suculento plus en los programas sociales para poner plata en el bolsillo de la gente, correrse de las paritarias privadas y sentarse a esperar a las elecciones, manso y tranquilo. El Presidente no la tendrá fácil en el ciclo electoral que se avecina y arranca, a nivel nacional, con las PASO del 11 de agosto. Las herramientas clásicas de bombeo de la demanda agregada hoy ya no están disponibles. El FMI (que es el que paga, hoy, las cuentas en Argentina) no las avala. “Aun si pudiera, el Gobierno no las usaría”, podría decir un amarillo purista. Raro. Sea como sea, Mauricio Macri irá a las urnas con la economía jugando en contra (aunque, quizás, mejor que en 2018 y con el “billete” manso) y sin poder hacer mucho para alterar ese escenario.

 

Sobre eso trata el último informe de la Fundación Mediterránea, difundido ayer. “Los procesos eleccionarios son todos diferentes: el contexto interno, los propios actores y hasta el mundo es distinto en cada caso. No obstante, en Argentina, la economía en los últimos dieciocho años generalmente jugó un importante rol. Algunas veces a favor y otras en contra”, dice, como introducción, Gustavo Reyes, autor del informe. ¿La gente vota con el bolsillo? Que es importante, sin dudas y no solo en Argentina. Si es determinante, se verá y la elección venidera, acaso, será una de las mejores para esa hipótesis.

 

A fin de evaluar cuantitativamente cómo llegará la economía a las elecciones y compararla con los anteriores procesos electorales, el IERAL de Fundación Mediterránea utiliza un indicador global de la situación económica para cada uno de los procesos electorales de los últimos 18 años. Allí, la correlación bolsillo-victoria es alta. “A través de él se observa la relevancia de la economía en el proceso electoral: en todos los años en los que el oficialismo resultó victorioso, el indicador global de la situación económica presenta valores más elevados respecto de los años donde resultó perdedor en las elecciones”, dice Reyes. ¿Qué variables usa? La evolución de la actividad económica, la tasa de inflación, la dinámica del empleo, el poder adquisitivo de los salarios y el crédito total para el sector privado. La inflación, lógicamente, va en sentido contrario: cuanto más baja sea, mejor.

 

¿Cómo estamos hoy?

 

Según el consenso, accesible en el REM del BCRA, la actual recesión económica podría alcanzar su piso durante el primer trimestre y luego, la actividad económica empezaría a recuperarse, aunque lentamente.

 

En el flanco inflacionario, el cuarto trimestre de 2018 ya muestra un descenso respecto del tercero trimestre y, para el primero de 2019, a pesar del aumento en algunas tarifas, se espera que las altas tasas de interés junto con la estabilidad cambiaria permitan continuar reduciendo, aunque muy gradualmente, la tasa de inflación.

 

En ese escenario base, dice Reyes, la caída en la tasa de inflación permitiría, a partir del trimestre en curso, comenzar a recomponer parcialmente el poder adquisitivo del salario, que cayó fuertemente en el último semestre del 2018.

 

Ante ese escenario, el nivel de empleo privado, de la mano de la recuperación en el nivel de actividad, podría comenzar a crecer lentamente a partir del segundo trimestre.

 

Por último, el nivel de préstamos del sector privado, agrega Reyes, “también comenzaría a recuperarse en el segundo trimestre, luego de una muy lenta reducción en las tasas de interés, tal como espera el mercado que suceda”.

 

 

En síntesis, dice Reyes (con una visión quizás algo más optimista que el promedio), “el Gobierno podría llegar a las elecciones con una economía en recuperación (modesta) y con una tasa de inflación más parecida a la de los últimos meses del 2016 y primeros del 2017 que a los elevados registrados en el tercer y cuarto trimestres de 2018”.

 

¿Llega la economía a las elecciones de 2019 mejor o peor que en otros períodos eleccionarios? El indicador global de la situación económica muestra que la economía estaría llegando a las elecciones en mejor forma que en 2001, 2009 y 2013 (cuando el oficialismo resultó perdedor), muy similar a la de 2014 en laque el oficialismo resultó perdedor) y peor que los períodos donde el oficialismo resultó ganador (2003, 2005, 2007, 2011 y 2017).

 

Las variables más lejanas del promedio de los años en los cuales el oficialismo resultó ganador, como se observa en el gráfico, son tres: el nivel de actividad, el empleo y el crédito. “Si bien en todos los casos estas variables llegan con una mejoría a las elecciones, su evolución resulta bastante más débil que en los otros períodos eleccionarios donde el oficialismo resultó ganador”, dice Reyes. Se podría sumar, también, el salario que saldrá empatado con la inflación y sin haber recuperado la gran sangría de 2018.

 

 

Con todo eso en la coctelera, Reyes dice: “A pesar de su recuperación para los meses electorales, no le jugaría tan a favor al Gobierno cómo sí le jugó en los períodos electorales pasados donde el oficialismo de turno resultó ganador. Dado que las herramientas de política económica disponibles de acá a las elecciones son bastante limitadas y que, por otro lado, el mundo difícilmente mejore mucho en este corto período, el oficialismo probablemente habrá de necesitar de factores adicionales al estado de la economía para obtener el triunfo”. Justamente en eso arece estar Cambiemos, incorporando nuevos temas a la agenda (la seguridad es el más sobresaliente) y ratificando que el rumbo económico, aunque difícil, es el único posible, como dice el Presidente cada vez que puede.

 

 

 

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