Los 7 datos duros que muestran que el mundo está mejorando

8 de enero, 2019

Mundo

Poner las cosas en perspectiva, es decir, entender desde dónde venimos y hacia dónde estamos yendo, es clave. Recorrer ese camino con datos, también. Las percepciones cuentan, por cierto, y son determinantes porque definen la manera en que vemos el mundo, pero en numerosas ocasiones, y por motivos varios, nos pueden conducir a apreciaciones erróneas.

 

Se lee, escucha y observa aquí y allá una honda insatisfacción en el mundo actual (sobre todo, en Occidente) que conduce a la elección de líderes rupturistas y outsiders que prometen recuperar un pasado supuestamente glorioso o generar un futuro mejor de manera facilista.

 

Sin desmerecer esa percepción, Julius Probst (PhD en Historia Económica de la Universidad de Lund) ofrece una visión alternativa. Su visión se nutre, entre otros aportes, sobre el trabajo de Hans Rosling y su recomendable libro póstumo, “Factfulness”. En breve, dice Probst, el mundo en su conjunto hoy es un lugar mejor que décadas atrás. Y tiene datos contundentes.

 

1. La esperanza de vida continúa aumentando.

Durante la Revolución Industrial, la esperanza de vida en los países europeos no sobrepasaba los 35 años. “Esto no quiere decir que la mayoría de la población falleciera entre los 30 y los 40, sino que las altísimas tasas de mortalidad infantil y la muerte de las mujeres durante el parto hacían bajar la media. Enfermedades comunes en la época y erradicadas en la actualidad, como la viruela o la peste, también suponían un gran problema”, escribe Probst. Hoy, la expectativa de vida supera los 80 años en Europa y ya es de 60 en Africa.

 

2. La mortalidad infantil continúa descendiendo.

“Hace más de un siglo, el índice de mortalidad infantil todavía superaba el 10% incluso en países con un nivel alto de ingresos, como Estados Unidos y Reino Unido. Gracias a la medicina moderna y a una mayor seguridad y salud pública, esta cifra se ha visto reducida en los países ricos hasta casi ser eliminada. Además, economías en vías de desarrollo como India y Brasil tienen unas tasas de mortalidad infantil mucho más bajas que las que tenían las economías hoy desarrolladas hace un siglo, con un nivel de ingresos muy similar”, dice Probst.

 

3. Los índices de natalidad están cayendo.

Aunque mucha gente está preocupada por el crecimiento de la población mundial, la realidad es que las cifras de natalidad han disminuido de manera considerable. Las estimaciones a largo plazo de ONU indican que la población mundial se estabilizará en unos 11.000 millones al final del Siglo XXI. “Además –expresa Probst- muchos países en vías de desarrollo, como Brasil, China y varias naciones africanas, han optado por seguir una política de baja natalidad. Para muchas economías avanzadas esta transición llevó casi 100 años (comenzando con la Revolución Industrial), pero otras lo han conseguidos en dos o tres décadas”.

 

4. El crecimiento del PIB se ha acelerado en los países desarrollados.

Estados Unidos y Europa Occidental, líderes tecnológicos, han crecido alrededor de 2% anual durante los últimos 150 años, lo que significa que los niveles de ingresos aproximadamente se duplican cada 36 años. Teniendo en cuenta que se han producido numerosos altibajos durante espacios prolongados de tiempo, como la Gran Depresión o la reciente Gran Recesión de 2008-2009, que la tasa de crecimiento se mantenga constante a largo plazo, dice Probst, “es casi milagroso”. A la vez, “países con un nivel de ingresos bajo, como China o India, vienen creciendo durante las últimas décadas a un ritmo más alto. Tanto es así que se acercan inexorablemente a los países occidentales. Un índice de crecimiento del 10% durante un período prolongado significa que los ingresos se duplicarán cada 7 años, aproximadamente. Que la prosperidad sea compartida por todo el mundo no puede ser sino una buena noticia”, ratifica.

 

Cada día, dice Probst, alrededor de 200.000 personas en todo el mundo superan la barrera de los dos dólares diarios y salen de la pobreza. Asimismo, más de 300.000 consiguen acceso a la electricidad y a agua limpia por primera vez.

 

5. La desigualdad global en los ingresos se redujo.

Aunque la desigualdad dentro de los países ha aumentado como consecuencia de la globalización, la desigualdad mundial se ha mantenido a la baja durante varias décadas como resultado del desarrollo de países como China e India porque que cientos de millones de personas han mejorado su nivel de vida. De hecho, dice Probst, “por primera vez desde la Revolución Industrial alrededor de la mitad de la población mundial puede ser considerada clase media”. Allí aparece, por cierto, una de las tensiones. La globalización no ha sido tan beneficiosa para las clases medias de las economías maduras, que sienten que han perdido posiciones. Pero una mirada más amplia, como dice Probst, muestra que, en términos agregados, la clase media ha crecido, y no caído.

 

6. La democracia se extiende.

A lo largo de la historia de la humanidad, la gente ha vivido sometida a regímenes opresores no democráticos. “Hoy, alrededor de la mitad de la población mundial vive en democracia”, dice Probst y entre los que aún viven en autocracias, el 90% se debe a China. “Sin embargo, el país asiático está virando el rumbo, por lo que hay razones para creer que el desarrollo económico sostenido llevará a su democratización, según la Teoría de la Modernización”, dice el hombre de Lund University.

 

7. Cada vez se producen menos conflictos.

La historia del mundo es la historia de su división por los conflictos. De hecho, al menos dos de las grandes potencias han estado en guerra durante más del 50% del tiempo desde 1500, aproximadamente. “Mientras que la primera mitad del Siglo XX fue especialmente sangrienta, con dos guerras mundiales, se podría calificar al período posterior como pacífico. Por primera vez en toda la historia no ha habido guerras ni conflictos en Europa Occidental en tres generaciones, y organizaciones internacionales como la Unión Europea y la ONU han sido piezas fundamentales para traer la estabilidad al mundo”, resume Probst. La actual “guerra comercial” entre EE.UU. y China es casi un chiste ante lo que fue la primera mitad del Siglo XX.


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