Larry Fink: “No veo una recesión global”

18 de enero, 2019

Fink

 

Larry Fink es el CEO de BlackRock hace casi 30 años y algo sabe de inversiones. No casualmente maneja el fondo más poderoso del mundo. Aunque en 2018 los activos bajo administración cayeron casi 6% y perforaron la marca de los US$ 6 billones, terminaron allí nomás: US$ 5,9 billones. Tras un año muy duro para los mercados y con una aversión con el riesgo (que fue en ascenso a lo largo de 2018), BlackRock terminó 2018 con más “inflows” que “outflows”. En rigor, casi US$ 50.000 millones más. La empresa, que acaba de desprenderse de casi 300 empleado, informó hoy ganancias netas por US$ 1.000 millones, 60% menos versus 2017. Más allá del duro 2018, su fondo es más de 10 veces el PIB de Argentina y tres veces el PIB de Brasil. Es un peso pesado.

 

Ayer, Fink estuvo en CNBC dando su visión sobre el estado de BlackRock y, también, el futuro de los mercados. En líneas generales, se mostró cautamente optimista. “Hemos tocado fondo”, dijo aunque también alertó por los enigmas geopolíticos. Allí mencionó las negociaciones comerciales con China, el Brexit y el propio shut-down del Gobierno de EE.UU. “Todo eso genera incertidumbre”, dijo en CNBC y agregó: “Estamos viendo las semillas de una desaceleración global, aunque no una recesión”.

 

“El dinero está volviendo a los mercados y los inversores están poniendo su capital a trabajar”, dijo Fink, que asoció la volatilidad del último tramo de 2018 a los hedge funds más que a los inversores institucionales. A su vez, dijo que la Fed será mucho más gradualista con los “hikes” de la tasa (hoy, el mercado cree que puede no haber ninguno en 2019) y eso, agregó, puede beneficiar, vía un dólar menos apreciado, a los emergentes. Ambas, buenas noticias para Argentina.

 

Además de todo eso, Fink fue novedad ayer porque se divulgó su tradicional carta de fin de año. Los destinatarios suelen ser los Ceo de las empresas en las que invierte BlackRock, peor también suele ser leído como un mensaje más abierto a un público más amplio.

 

¿Qué escribió allí Fink? “La coyuntura internacional es cada vez más inestable y, por consiguiente, vulnerable al comportamiento a corto plazo de empresas como de gobiernos”, señaló y amplió: “En todo el mundo estamos observando cómo el sentimiento de frustración, derivado de años de estancamiento salarial, del efecto que ha ejercido la tecnología en el mercado laboral y de la incertidumbre sobre lo que deparará el futuro, ha impulsado el malestar social, los nacionalismos y la xenofobia”.

 

Varias de las principales democracias del mundo ingresaron, según Fink, “en una devastadora disfunción política que, lejos de aplacar la situación, ha acentuado la frustración social”. El N°1 de BlackRock amplió: “La confianza en el multilateralismo y en las instituciones públicas se está desmoronando”.

 

A su vez, dio algunos “tips” a las empresas que, dijo Fink, cada vez tienen mayores presiones sociales. La sociedad, “angustiada por los cambios económicos y el fracaso de los gobiernos a la hora de ofrecer soluciones duraderas”, está recurriendo cada vez más a las empresas para abordar problemas como la jubilación, la protección del medio ambiente y/o la desigualdad de género. “Estas presiones sociales sobre las empresas, impulsadas en parte por las redes sociales, se están intensificando con mayor celeridad y su alcance es mayor que nunca”. Por eso, insiste en que las empresas, además de obtener beneficios, deben tener un propósito, una misión que contribuye a mejorar las comunidades allí donde operan. “El propósito no es un mero eslogan o una campaña de marketing, sino que constituye la razón de ser fundamental de las empresas: lo que hacen cada día para generar valor para sus partes interesadas”, dijo.

 

“La necesidad de que las compañías tengan claro cual es su propósito resulta cada vez más evidente, en un momento en que la sociedad impone a las empresas unos estándares más exigentes, una tendencia que seguirá acelerándose a medida que los millennials, que actualmente representan el 35% de los trabajadores, expresen sus nuevas expectativas en relación con las corporaciones en las que trabajan, compran e invierten”, agregó.

 

“En el último año, hemos presenciado como algunos de los empleados más calificados del mundo han organizado huelgas y participado en polémicas reuniones de trabajadores expresando su punto de vista sobre la importancia de los propósitos corporativos. Este fenómeno no hará sino aumentar a medida que los millennials e incluso las generaciones más jóvenes ocupen puestos de mayor responsabilidad en las empresas”, dijo Fink y agregó que en el corto plazo se vivirá la mayor transferencia de riqueza de la historia. Según sus estimaciones, US$ 24 billones pasarán de los baby boomers hacia los millennials. “A medida que la riqueza se transfiere y las preferencias de inversión varían, los asuntos medioambientales, sociales y de gobierno corporativo cobrarán una mayor importancia en la valoración de las empresas”, pronostica Fink.

 

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